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Paul Ryan, el extraño caso de un político exitoso que dice que no quiere ser presidente

La familia ha sido una preocupación constante del actual presidente de la Cámara de Representantes y la razón por la que anunció que no buscará la reelección, pero ¿es ese el único motivo para dejar una carrera que estaba en su cúspide o tiene el representante por Wisconsin planes de regresar al ruedo político?
14 Abr 2018 – 01:49 PM EDT
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Con tan solo 48 años, Paul Ryan parece haber llegado a la cúspide de su carrera en Washington DC, al punto que esta semana anunció su retiro del mundo de la política y el fin de su función como presidente de la Cámara de Representantes cuando termine su período en enero de 2019.

Desde 2015 Ryan ocupa uno de los cargos con más poder e influencia en el país, el segundo en la línea de sucesión presidencial detrás del vicepresidente. Es una posición a la que dice que llegó por vocación de servicio y no por elección.

Pero con más de dos décadas en el Congreso, su pasada participación en la fórmula presidencial republicana de 2012 con Mitt Rommey y sobre todo su juventud, cuando se trata de Ryan es bueno recordar que en política nada está escrito.

La especulación comenzó minutos después de que hubiera anunciado su salida: "Ryan, candidato presidencial". ¿Un digno rival de Donald Trump en 2020 o su sucesor en 2024? ¿un republicano capaz de mantener la paz entre moderados y los más extremos?


Pero el presidente de la Cámara de Representantes acalló los rumores de inmediato. “No me postularé para presidente. Ese no es mi plan” dijo en una entrevista con CNN.

Tampoco era su plan convertirse en presidente de la Cámara de Representantes en 2015. Muy por el contrario. Ryan recién había logrado dejar atrás la fallida campaña presidencial de 2012 y estaba concentrado en su rol como un halcón del déficit fiscal.

Pero cuando el ex presidente de la Cámara Baja John Boehner renunció sorpresivamente y el entonces líder de la mayoría, Kevin McCarthy, vio cómo el cargo se desvaneció entre sus manos (por dudas sobre su gestión entre conservadores) Ryan aceptó, aunque reacio.

“Todos ustedes sabían que no busqué este trabajo. Lo tomé a regañadientes. Pero le he dado todo lo que tenía”, dijo el miércoles.

Razones familiares

El representante por el primer distrito de Wisconsin siempre ha definido su carrera por la vicepresidencia como una de las experiencias más enriquecedoras en su vida política. Un estilo de vida tan extenuante y absorbente, como su posición actual, pero uno que estaba dispuesto a seguir si los republicanos hubieran triunfado en 2012.

Ryan insistió en que la razón principal por la que decidió dejar el Congreso fue su familia. Afirmó que no quiere ser un “papá de fin de semana” que sus hijos, que viven en Wisconsin, es “todo lo que conocen” hasta ahora.


“No lo veo como candidato a presidente. Le creo cuando dice que quiere pasar más tiempo con su familia. Si quiere continuar en política podría levantar un intento serio por la Casa Blanca en el futuro. Tiene las herramientas, fama y contactos”, explicó a Univisión Noticias Brendan Steinhauser, ex director de campaña del senador republicano de Texas John Cornyn y cofundador de la firma Steinhauser Strategies.

En 2016, cuando Romney y el conocido donante Woody Johnson organizaron un evento para los aspirantes presidenciales en Manhattan, Ryan lo esquivó con el argumento de que la temporada de caza se estaba abriendo y sus hijos necesitaban licencias.

A su favor ahora está el tiempo y el hecho de que en política alguien con su trayectoria puede retornar a la esfera pública fácilmente.

“No será un candidato a presidente en el 2020. Me parece que tomará una pausa de la política y quizás regrese más adelante, de aquí a ocho años, para buscar la presidencia”, aseguró a Univisión Noticias el estratega republicano Alfonso Aguilar.

¿Moderado o extremo?

Ryan ha descrito al ex congresista Jack Kemp como un mentor y una figura política que merece su admiración. Incluso se ha definido a sí mismo como un republicano de la línea Kemp-Reagan.

En su tiempo en el Congreso en los 70 y 80, Kemp abogó por una política económica conservadora. Como Ryan, el legislador de Nueva York estuvo en el Capitolio más de dos décadas, fue candidato a vicepresidente y en 1988 buscó la nominación presidencial republicana

Pero más allá de las coincidencias, al igual que Kemp, al salir del Congreso Ryan está buscando moldear su sello. La estampa política que definirá su legado y que marcará su camino tanto en el sector privado como público.

Frente a las enormes divisiones entre moderados y extremos en el partido republicano, Ryan ha sorteado las aguas con dificultad, sobre todo luego del triunfo de Trump.

Aunque no muchos lo definen como un republicano moderado, pocos lo ponen en el extremo del partido.

“Es un republicano de principio, más que estar en uno u otro lado. Últimamente la gente lo ha criticado mucho por no apoyar 100% al presidente Trump pero eso no borra su consistencia, dedicación, trabajo en impuestos y servicio públicos”, aseguró a Univisión Noticias el analista político y estratega republicano Danny Vargas.

“Definió el caucus republicano en la Cámara de Representantes tanto como se podía. Su mayor legado fue la reforma tributaria. No es un moderado, es una persona que ha empujado mucho por reformas de libre mercado. Su récord de votos no ha ido tan al extremo como el Freedom Caucus. Lo defino como un conservador intelectual, cuyas ideas han tenido un gran impacto en el partido”, explicó Steinhauser.

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Al ser preguntado sobre los dreamers, Paul Ryan dice que no apoyará nada que Trump pueda rechazar


A nivel de campañas, Ryan se ha autodefinido como una de las figuras más efectivas entre los republicanos cuando se trata de recaudar fondos, sobrepasando con soltura a sus predecesores.

Sólo en el ciclo de elecciones 2018, la operación política dirigida por Ryan ha logrado juntar $54 millones de dólares. El congresista ha transferido $40 millones al Comité Nacional Republicano del Congreso (NRCC).

Esa precisamente fue un área que prometió no abandonar. Al anunciar su retiro dijo que seguiría trabajando con fuerza en la recaudación de fondos, con miras a las elecciones legislativas de noviembre.

Pero varios republicanos criticaron su salida como un paso en contra del partido, que desincentivará a donantes e impulsará más retiros entre sus colegas de aquí a noviembre.

La fuerza gravitacional del mundo privado

Más allá de pasar tiempo con su familia, el final de Ryan en la política o la pausa indefinida que decidió tomar, lo llevará irremediablemente al mundo privado.

Su antecesor John Boehner se convirtió en asesor estratégico de una firma de abogados y en miembro del directorio de Reynolds American, una compañía tabacalera.

Esta semana anunció que se uniría al directorio de Acreage Holdings, una compañía que fabrica productos asociados a la marihuana. Al hacerlo dijo que su visión de esta sustancia "había cambiado". En 2009 se opuso firmemente a su despenalización.

Boehner a su vez siguió los pasos de sus antecesores. Dennis Hastert (1999-2007) se convirtió en asesor principal de una firma de cabildeo, apenas un año después de que dejara el Congreso.

La puerta giratoria de Washington es amplia, cambiante, veloz y reversible. No es difícil atravesar de un extremo al otro. Ryan lo sabe, sólo que ahora por primera vez en 20 años probará lo que es estar al otro lado. La pregunta es si después de un tiempo, decidirá quedarse ahí.

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