Líderes demócratas en el Congreso piden la renuncia del fiscal general por ocultar reuniones con el embajador ruso

La representante Nancy Pelosi dijo que Jeff Sessions mintió bajo juramento en las audiencias para su confirmación. Por su parte, Chuck Schumer pidió que se designe a un fiscal especial para estudiar a fondo las posibles conexiones entre el entorno del presidente Donald Trump y Moscú. Destacados republicanos también han pedido que dé explicaciones.

En dos conferencias de prensa separadas este jueves, el líder de la minoría demócrata en el Senado, Chuck Schumer, y su colega en la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, pidieron la renuncia del fiscal general Jeff Sessions al argumentar que no puede liderar una investigación independiente sobre los lazos entre Moscú y el entorno de Donald Trump tras conocerse que sostuvo encuentros con el embajador ruso en Washington, Sergey Kislyak, hecho que ocultó durante las audiencias sobre su confirmación en el cargo.

Por ello Schumer pidió un fiscal especial para investigar todas las ramificaciones sobre las posibles relaciones entre la campaña del presidente Donald Trump y Rusia.

El senador Schumer sostuvo que Session "tuvo semanas" para informar y corregir su declaración en el Senado en la que negó cualquier contacto con los rusos. "No hay nada malo en reunirse con el embajador, pero ¿por qué no fue claro y dijo la verdad?, se preguntó Schumer.

Pelosi afirmó que Sessions "mintió bajo juramento" durante las audiencias de confirmación en el Senado, algo que potencialmente lo hace blanco de un juicio por perjurio.

"Sessions no es apto para servir como el funcionario de más alto rango que vela por el cumplimiento de la ley en nuestro país y debe renunciar. Debe haber una comisión externa independiente y bipartidista que investigue las conexiones políticas, personales y financieras de Trump con los rusos", dijo Pelosi en un comunicado.

Apoyo de Trump

Mientras tanto, el presidente Trump declaró varias horas después de que se conocieran los encuentros que tiene "total" confianza en Sessions. Trump afirmó, ante reporteros durante una visita a Virginia, que "no conocía" que su fiscal general se había reunido con el embajador Sergey Kislyak. En todo caso, dejó claro que sigue apoyando a Sessions y que no cree que deba retirarse de las investigaciones sobre los nexos con Rusia.

El fiscal general se encuentra en la mira después de que se supiera que se reunió con Kislyak el pasado año pocos meses antes de las elecciones presidenciales, según publicó The Washington Post.

Tras la publicación de la información, el fiscal general negó en un comunicado que se reuniera con "funcionarios rusos" con el fin de "discutir temas de campañas".

"Nunca me reuní con funcionarios rusos para discutir asuntos de la campaña", afirmó Sessions, aunque no negó haberse visto con el embajador ruso ni especificó qué temas abordó con el diplomático. "No entiendo de qué trata esta acusación. Es falsa".

Este jueves fue más allá y abrió la puerta a alejarse de una investigación de los supuestos lazos entre Rusia y la campaña de Trump. "Cuando sea apropiado, me apartaré (de una investigación). No hay duda sobre ello", afirmó ante preguntas de NBC News.

Peticiones republicanas

El presidente de la Cámara de Representantes, el republicano Paul Ryan, le añadió más polémica al caso de Sessions al solicitarle que se retire de la investigación que encabeza sobre los lazos de Rusia y la campaña de Trump si al final también él termina implicado.

"Si él mismo es sujeto de una investigación, claro que debería. Si no lo es no veo el propósito o razón de que hacer esto", dijo Ryan.

Otros dos republicanos de altos cargos en la Cámara de Representantes, Kevin McCarthy, líder de la mayoría en el Congreso, y Jason Chaffetz, presidente del Comité de Supervisión y Reforma Gubernamental, han pedido explicaciones al recién elegido Sessions.

McCarthy, durante una entrevista con MSNBC, sostuvo que Sessions debería aclarar lo sucedido para mantener "la confianza de los estadounidenses".

Por su parte, Chaffetz fue más allá y pidió desde su cuenta de Twitter que "aclare su testimonio y se recuse él mismo".

Sus palabras llegan después de que el senador republicano Lindsy Graham sostuviera que Sessions debería como mínimo excusarse de la investigación sobre los lazos entre la campaña de Trump y Rusia. "Puede que no haya nada ahí", afirmó durante un 'town hall' en CNN junto al senador John McCain. "Pero si hay algo, si el FBI cree que tiene una naturaleza criminal, entonces sí, necesitamos un fiscal especial. Si llega ese día, seré el primero en decir que debe ser alguien que no sea Jeff".

Las revelaciones del diario The Washington Post suman más leña al fuego a los supuestos vínculos de miembros de la campaña del nuevo presidente con Rusia, país que trató de interferir en el proceso electoral, según creen las agencias de inteligencia de Estados Unidos.

Según las informaciones, uno de los encuentros de Sessions con el embajador se produjo en su propa oficina de senador y se realizó en septiembre, justo en un momento en el que presuntamente los rusos trataron con mayor intensidad influenciar las elecciones presidenciales.

Según funcionarios de Justicia citados por la prensa, Sessions había realizado esta reunión como miembro del Comité de Servicios Armados del Senado y no como portavoz de la campaña del republicano.

El otro encuentro se habría producido en julio, aunque no se precisan más detalles.

Durante las sesiones para su confirmación el pasado mes de enero, Sessions negó bajo juramento con vehemencia haber tenido algún contacto con los rusos. El pasado 10 de enero, fue interrogado por el senador demócrata Al Franken sobre qué acciones tomaría si conociera alguna prueba que vinculara a Trump con el gobierno ruso durante la campaña.

"No estoy al tanto de ninguna de esas actividades", respondió. "Yo había sido catalogado como uno de los involucrados ('surrogate') en esa campaña en una o dos ocasiones, y no tuve comunicaciones con los rusos", añadió.

Sessions fue una de las elecciones más polémicas de Donald Trump. Pese a que finalmente consiguió su nominación, salieron a la luz comentarios racistas realizados en el pasado que le impidieron en la década de 1980 ser confirmado en Senado para ser juez federal.


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