Las buenas cercas no siempre atraen buenos vecinos

Un grupo de Facebook de casi 400 mujeres utiliza experiencias de sus propias vidas e historias familiares para estudiar las políticas migratorias de Estados Unidos.
26 Sep 2018 – 12:17 PM EDT

En medio de la tormenta en todo el país ocasionada por la política del presidente Donald Trump de separar a los niños de sus padres en la frontera entre Estados Unidos y México, una mujer de Birmingham (Alabama) se hizo una pregunta inusual.

"¿Se pueden encontrar intereses comunes entre quienes defienden a los niños inmigrantes en la frontera y quienes que luchan por el derecho a la vida de los nonatos?”, se cuestionó Tiffany Rouse.

A setecientos cincuenta millas de Birmingham, en Pittsburgh (Pensilvania), la pregunta hizo eco en otra mujer de una forma profundamente personal. Sarah Shotland es profesora de una universidad liberal y proviene de una familia "muy católica, muy pro vida". Aunque a estos activistas se les acusa automáticamente de ser hipócritas y no cuidar a los niños una vez que están fuera del útero y, específicamente, no les preocupan los pequeños inmigrantes, Shotland asegura que sus padres fueron consecuentes con sus creencias. Adoptaron dos niños que eran menores no acompañados procedentes de Vietnam y habían vivido en campamentos de refugiados camboyanos.

Sin embargo, ante la pregunta de Tiffany Rouse, Sarah Shotland nunca hubiera pensado en la intersección entre el movimiento pro-vida y la causa a favor de la inmigración o cómo esto definió a su familia.

Ambas mujeres forman parte de un grupo cerrado de Facebook llamado The Many, una colorida mezcla de casi 400 mujeres de todo el espectro ideológico de Estados Unidos que utilizan a menudo un discurso político duro contra quienes no están de acuerdo con ellas. The Many es un experimento sobre construcción de comunidades desarrollado por Spaceship Media, una organización cuyo propósito es cerrar la brecha entre las personas en un mundo cada vez más polarizado.

" The Many contrasta profundamente con la burbuja liberal en la que vivo, donde colegas, estudiantes y amigos incluyen a todos los conservadores en una misma categoría. Las conversaciones en el grupo son la prueba que reúno para discusiones en la vida real sobre el tema", dice Shotland refiriéndose a la amplia gama de personas que se autodenominan conservadoras, notorias en las conversaciones sobre inmigración, particularmente cuando se discute cuánto se deberían abrir las puertas a quienes quieren entrar.


A lo largo de estas conversaciones, mujeres liberales y conservadoras hablan sobre la política de separación familiary sobre cómo las hace sentir. Algunas señalan que esta política podría hacerlas votar en contra de sus inclinaciones partidistas tradicionales. Las mujeres cristianas, profundamente religiosas, están furiosas con el uso de la Biblia por parte del Fiscal General Jeff Sessions para justificar la política. Algunas incluso compararon esta acción con el mal uso del Corán por parte de los islamistas radicales.

Un comentario tras otro, las mujeres han hablado sobre cómo les enferma ver el uso que le dan a un libro que aman para justificar la separación de las familias. Algunas opinan que quienes dicen leer la Biblia todos los días en la actual administración "no pueden estar orándole al mismo Dios” que ellas. En estas conversaciones también han reconocido que los cristianos no tienen un historial limpio cuando se trata de usar la Biblia para justificar hechos terribles, pues las escrituras han sido citadas en el pasado para defender la "esclavitud, la opresión de las minorías, la homofobia…”. Se preguntan cómo, de haberse enfrentado a una situación como ésta, Jesús habría mostrado compasión por quienes buscan refugio en Estados Unidos.


Lauren Peabody de Alabama cuenta que cada varias semanas es convocada o recibe correos electrónicos de diferentes organizaciones cristianas que le "solicitan fondos para apadrinar niños en Suramérica".

"Veo una contradicción en gastar $ 2,000 dólares para viajar a otro país a ayudar a la gente, si no mostramos hospitalidad con la gente de estos países cuando viene a nuestra puerta buscando seguridad", señaló.

Las mujeres de The Many utilizan sus propias experiencias personales y sus historias familiares para definir sus puntos de vista sobre la inmigración.


"Soy nieta y bisnieta de inmigrantes", cuenta una asistente legal en el estado de Nueva York, quien desea permanecer en el anonimato por razones profesionales. Su familia emigró a Estados Unidos procedente de Alemania e Italia hace cien años. "En ese momento, se necesitaba un patrocinador y un empleo para vivir aquí. El patrocinador de mi tío abuelo murió cuando él venía desde Europa hacia Estados Unidos. Pasó cuatro meses en Ellis Island mientras su familia intentaba por todos los medios encontrarle otro patrocinador", dice.

Cita a su familia como ejemplo de personas que usaron los canales pertinentes para ingresar a Estados Unidos.

En una discusión sobre las políticas fronterizas de Trump, preguntó en The Many "¿Es moralmente correcto decidir que tu casa y tu jardín son más agradables o seguros que el lugar donde vivo y que, por lo tanto, voy a cruzar el límite de propiedad para vivir allí sin invitación y que tú personalmente ahora eres responsable de alimentarme, vestirme, alojarme y educarme, posiblemente por un tiempo, posiblemente para siempre? Además, tomando en cuenta que quizás yo no sea la única persona que decida hacer esto ¿A cuántas familias o personas les permitirás vivir en tu jardín? ¿A cuántos de nosotros podrás cuidar? ¿Y por cuánto tiempo? ¿Y qué tal si te decimos que no tienes opción y que tendrás que aceptar que sigamos viniendo?", se cuestionó en el grupo.

Ella ve la separación de las familias en la frontera como consecuencia de un delito cometido. "Cuando alguien hace algo malo en Estados Unidos, va a la cárcel y el servicio social se queda con sus hijos", agregó.

Sin embargo Ashley Edwards, hija de inmigrantes del Caribe, señala que Estados Unidos fue fundado por personas que no llegaron legalmente al país, sino que le robaron la tierra a las poblaciones nativas que continúan viviendo en la pobreza. "Es hipócrita cerrar repentinamente las fronteras para las personas vulnerables que quieren buscar refugio aquí, sólo porque no están utilizando los canales pertinentes de inmigración. Cuando los primeros colonos llegaron no había procesos de documentación como los que tenemos ahora, donde las personas deben hacer todo lo posible para demostrar que merecen estar aquí. Los primeros colonos simplemente tomaron la tierra para sí mismos", opina.

Habló en The Many de los orígenes de la supremacía blanca, de las políticas migratorias estadounidenses y sobre cómo los descendientes de los primeros colonos, étnicamente blancos, diseñaron políticas migratorias que privilegiarían a la gente blanca.

En respuesta, algunas integrantes del grupo manifestaron que independientemente de lo sucedido en el pasado, estaban preocupadas por la seguridad fronteriza actual y querían que se regulara la inmigración, sin importar el color de los inmigrantes.

A pesar de esto, Ashley Edwards insiste en que el pasado es relevante en la actualidad. "Tenemos que examinar el contexto histórico en el que se desenvuelve el debate sobre la inmigración porque nada existe en un vacío. No podemos decir que la raza y el color de la piel ya no importan cuando hablamos de inmigración", agrega.

Las conversaciones sobre inmigración a veces la dejan frustrada. Pero también agradece la oportunidad de formar parte de esas conversaciones. “Es más fácil rodearnos de personas que estén de acuerdo con nosotras y, sin embargo, también es importante que de vez en cuando nos esforcemos y hablemos con personas que piensen distinto", dice Edwards.

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