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Tiroteo en El Paso

La 'paz' de Trump no duró ni 12 horas: llamó a la unidad tras los tiroteos y ahora ataca en Twitter a sus opositores

El presidente no pudo mantener por mucho tiempo la convocatoria a abandonar el "partidismo destructivo" para que el país se recupere de las masacres de El Paso, Texas, y Dayton, Ohio. Ni siquiera el día que visitó esos lugares pudo contener su verbo sectario y ofensivo.
8 Ago 2019 – 5:06 PM EDT

A las 10:00 am del lunes 5 de agosto el presidente Donald Trump ofreció desde la Casa Blanca un mensaje asegurando que “ es el momento de dejar el partidismo destructivo a un lado, tan destructivo, y encontrar el valor para responder odio con unidad, devoción y amor”.

Era el tono esperado del presidente tras los tiroteos del fin de semana que dejaron 22 muertos en El Paso, Texas, y otros 9 en Dayton, Ohio.


Pero menos de 12 horas después, el propio presidente faltó a su llamado unitario cuando publicó un mensaje en su cuenta Twitter en el que promocionaba una pieza de Fox News sobre la supuesta manipulación de las elecciones del 2020 que estaría tramando Google

Fue un tema que siguió en las horas siguientes con sugerencias de que el director ejecutivo de la compañía, Sundar Pichai, había sido insincero en una reciente reunión que tuvo con él y que la “Torcida” Hillary (Clinton) se habría beneficiado de esa supuesta manipulación.

La noche del 6 de agosto, en víspera de su viaje a los lugares de las masacres en Texas y Ohio, Trump arremetió contra el excongresista y candidato presidencial demócrata Beto O´Rourke, burlándose de su sobrenombre “hispano” y pidiendo que se quedara quieto, luego de que el demócrata expresara su rechazo a la visita presidencial.

De allí en adelante, el verbo del presidente volvió a ser el mismo ácido de todos los días. Incluso llegó a decir que George W Bush nunca culpó a Barack Obama por la masacre de 20 niños en la escuela Sandy Hook, Connecticut en 2012 o los 32 tiroteos masivos que asegura que se registraron bajo el mandato de su predecesor.

Es cierto que simultáneamente Trump estaba siendo objeto de críticas por parte de quienes consideran que ha incentivado expresiones y acciones racistas, como las personas que se manifestaron contra su visita en las dos ciudades afectadas. O´ Rourke estaba entre los más duros críticos del mandatario. Pero considerando su alta investidura y la ocasión luctuosa algunos esperaban que el presidente no reaccionara como siempre hace cuando algo le molesta.

Regreso a la normalidad

Era el Trump de siempre, que no solo no acepta responsabilidades, sino que ataca a quienes hacen críticas a su gestión o a su manera de expresarse.

Un gran contraste no con Obama, cuya flema e imperturbabilidad también eran cuestionadas por algunos, sino con Bush hijo, quien en 2005, durante una visita a un hospital militar cercano a Washington DC fue increpado por la mamá de un soldado herido. La entonces jefa de prensa presidencial Dana Perino recuerda que Bush escuchó la diatriba y cómo de vuelta a la Casa Blanca Bush le dijo que “esa madre sí que estaba molesta conmigo. Y no la culpo ni un poco”.

El presidente Trump no fue capaz de dejar sus posiciones sectarias, ni de tuitear, el miércoles cuando fue a Dayton, primero, y a El Paso, después.

A las 5:32 am, aprovechó la polémica en torno al cambio de titular que hizo The New York Times sobre su mensaje del día anterior para criticar a los “fake media” citando a un exasesor de Hillary Clinton (aparentemente suficiente estándar de objetividad) que declaró a un programa de Fox News su asombro por la corrección que hizo el diario tras recibir quejas de sus lectores.

A renglón seguido se hizo eco de la especie promovida por sectores conservadores de que el atacante de Dayton era simpatizante de los senadores y precandidatos demócratas Elizabeth Warren y Bernie Sanders y por tanto debían ser de alguna manera responsables por el que haya asesinado a 9 personas. Y lo hizo retuiteando la información de un canal de TV ultraconservador, One America News.


Pero el punto máximo de beligerancia presidencial se registró mientras viajaba entre Dayton y El Paso. A bordo del Air Force One, Trump criticó el “aburrido discurso” del exvicepresidente y candidato presidencial demócrata “Sleepy Joe” Biden.

Además, criticó a la alcaldesa de Dayton, Nan Whaley, y al senador demócrata por Ohio, Sherrrod Brown, por supuestamente tergiversar la manera cómo fue recibido en el hospital de la ciudad donde visitó a personas heridas en el tiroteo del domingo. Eso, a pesar de que ambos dijeron que el presidente y la primera dama habían sido bien recibidos por los familiares de las víctimas, que había hecho lo correcto al reconfortar a los afectados, quienes quedaron agradecidos con la visita de la pareja presidencial.

De hecho, cuando los periodistas le preguntaron a Whaley cómo respondía a la molestia expresada por el mandatario, la alcaldesa expresó su sorpresa y terminó justificando a Trump por aquello de que “él vive en su mundo de Twitter”.

Ese “mundo” cerró para el presidente el miércoles, de vuelta a la Casa Blanca, con un ataque contra el representante por Texas Joaquín Castro, pese a que empezó diciendo que no sabía quien era, salvo que era el hermano de “un fracasado candidato presidencial que hace el ridículo cada vez que abre la boca”.

Fue el corolario de los 20 mensajes, la mayoría sectarios y ofensivos, que el presidente publicó en Twitter solo el miércoles 7 de agosto, el día que se suponía que tendría que haber honrado su propio llamado a la unidad nacional

Al menos mientras ejercía la siempre delicada labor de ser el “consolador en jefe” de los estadounidenses que suele tocar a todo presidente cuando el país está acongojado por la tragedia.

Si quieren ver, y valorar, los 52 mensajes que en total envió el presidente desde la madrugada del lunes 5 a la noche del 7 de agosto visiten el archivo con sus tuit compilado en la página Trump Twitter Archive.

“Esto lo causó el racismo”: los mensajes de El Paso después de la masacre (fotos)

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