null: nullpx
Tiroteo en El Paso

La foto de Trump sonriente con un bebé huérfano que resume la falta de empatía tras la masacre de El Paso

El presidente estuvo en el hospital de la ciudad fronterza con México donde fueron tratadas víctimas del tiroteo de sábado que dejó 22 muertos con un ánimo celebratorio poco apropiado para la ocasión y más parecido al de un candidato en campaña.
9 Ago 2019 – 2:24 PM EDT

En una foto de grupo, el presidente Donald Trump muestra su típica señal aprobatoria con el pulgar derecho y despliega la mejor de sus sonrisas. La primera dama Melania Trump también sonríe complacida con un pequeño niño entre sus brazos. El detalle es que ese día, en ese lugar, en el Centro Médico Universitario de El Paso, no había razones para sonreír o celebrar.

La primera dama tiene a un huérfano en sus brazos. Un bebé que no tiene idea del trágico vuelco que dio su vida el sábado pasado, cuando un pistolero con aparentes motivos racistas manejó 11 horas desde Dallas hasta El Paso para combatir la “invasión hispana de Texas”.

Los muy sonrientes Trump posaban con Paul Anchondo, de dos meses, el bebé que sobrevivió la masacre del sábado en el Walmart de El Paso cuando sus padres, André y Jordan, se arrojaron sobre él para protegerlo con sus cuerpos. Los Anchondo no sobrevivieron al ataque.

La foto está siendo objeto de críticas por quienes afirman que sintetiza todo lo inapropiado que hizo el miércoles el mandatario en sus visitas a El Paso, Texas, y Dayton, Ohio, a visitar a los sobrevivientes de dos tiroteos que conmocionaron al país el pasado fin de semana.


Celebración truncada

El sábado pasado, cuando los padres de Paul fueron asesinados se disponían a celebrar con un asado en su nueva casa su primer aniversario de bodas y que su otra hija cumplía seis años. Todo eso quedó truncado por las ráfagas del asesino.

La sonrisa que muestra el presidente es para algunos un signo la proverbial falta de empatía que ha mostrado en varias ocasiones cuando le ha tocado ser el ‘consolador en jefe’ en el que debe convertirse cada tanto todo presidente estadounidense cuando el país se ve afectado por tragedias, humanas o naturales.

De hecho, fuentes del hospital dijeron a CNN que el presidente había mostrado una “ausencia de empatía” durante su visita.


Ya Trump ha incurrido en esos comportamientos en ocasiones anteriores, como cuando lanzó papel toalla en un hangar en Puerto Rico donde se daba asistencia a damnificados del huracán María, cuando llamó a la viuda de uno de los primeros soldados estadounidenses en morir en misión internacional bajo su mandato o cuando se puso a criticar a las autoridades (demócratas) de California mientras miles de residentes evacuaban sus casas huyendo de los incendios forestales.

El miércoles los desatinos del presidente fueron desde polemizar con líderes políticos locales de los lugares a donde se suponía que fue a presentar sus respetos y condolencias, hasta tratar esas visitas como parte de un recorrido de promoción personal (o parte de la campaña por la reelección en la que está embarcado).

La propuesta de paz y unidad que había hecho el lunes al lamentar las masacres duró menos de 12 horas, cuando, incontrolable, empezó a criticar e insultar a quienes le hacían responsable por incentivar con su discurso antiinmigrante a personas como el atacante de El Paso.

Al cerrar su visita a la ciudad frontera con México, Trump resumió a los medios lo “increíble” que había sido para él la doble jornada (aunque haya sido una de luto) y lo bien que él había sido recibido en los hospitales que visitó.

Faltó una palabra sobre las víctimas, sobre las ciudades o sobre el país conmocionado por una nueva tragedia armada que de tanto repetirse parece una pesadilla sin final.

Dolor, rechazo a las armas y protestas contra Trump en El Paso, Dayton y otras ciudades (fotos)

Loading
Cargando galería

Más contenido de tu interés