null: nullpx
Tiroteos

Trump condena el supremacismo blanco, pero no habla de control de armas: te explicamos qué dijo entre líneas

Sin hablar del control de armas o de la influencia del discurso político tóxico que ha caracterizado su presidencia, Trump pidió a demócratas y republicanos trabajar juntos para controlar la violencia armada. Pero las cosas que dijo el presidente (y sobre todo las que no dijo) pueden complicar la unidad política que dice querer promover.
5 Ago 2019 – 5:52 PM EDT

En un discurso de menos de 10 minutos ofrecido desde la Casa Blanca, un Donald Trump pausado y por momentos aparentemente afectado, dijo a los estadounideses que "el odio no tiene cabida en EEUU" y pidió unidad política para adoptar medidas que impidan que masacres como las de El Paso, Texas, y Dayton, Ohio, ocurridas el fin de semana vuelvan a producirse.

Pero en el mensaje en el que Trump condenó de manera inequívoca el supremacismo blanco y el racismo, Trump no consideró el control de armas como elemento para la soluci´ón del problema, ni se refirió a la posible influencia de la retórica racista que él mismo ha usado al hablar de la inmigración y que muchos consideran que jugó un papel en las acciones del atancante de El Paso.

Acá te presentamos el texto completo del mensaje presidencial con algunos comentarios puntuales:

“Buenos días. Mis compañeros estadounidenses, esta mañana nuestra nación está superada por el impacto, el horror y la tristeza. Este fin de semana más de 80 personas murierono resultaron heridas en dos malvados ataques.

La mañana del sábado, en El Paso, Texas, un hombre malvado fue a una tienda Walmart, donde familias estaban comprando con sus seres queridos. Disparó y mató a 20 personas (NR:la cifra llegó a 22 muertos a mediodía del lunes) e hirió a otras 26, incluyendo preciosos niños pequeños.

Luego, en las primeras horas del domingo en Dayton, Ohio, otro monstruo malvado abrió fuego en una concurrida calle del centro. Mató a nueve personas, incluyendo a su propia hermana, e hirió a otras 27".


  • El presidente se refirió desde el principio de su mensaje a los atancantes como "monstruos desquiciados", lo que presagiaba que no estaba dispuesto a adjudicar alguna responsabilidad de las masacres a la facilidad que tienen los estadounidenes para acceder a armas de alto poder de fuego, como las usadas en los dos eventos. De hecho, el presidente solo una vez usó la palabra 'control', al final de su intervención, y no lo hizo para referirse al comercio de armas de fuego, sino para hablar de la necesidad de la sociedad de manejar su destino.

"La primera dama y yo nos unimos a todos los estadounidenses en el rezo y la aflicción por las víctimas, sus familias y los sobrevivientes. Por siempre estaremos a su lado. Nunca olvidaremos.
Estas matanzas bárbaras son un ataque contra nuestras comunidades, un ataque contra nuestra nación y un crimen contra toda la humanidad. Estamos indignados y asqueados por esta maldad monstruosa, la crueldad, el odio, la malicia, la matanza y el terror. Nuestros corazones están destrozados por cada familia cuyos padres, niños, esposos y esposas fueron arrancados de sus brazos y sus vidas. Estados Unidos llora los caídos".


  • Esta ha sido la denuncia más fuerte del supremacismo blanco que ha hecho Trump desde que llegó al poder. En el pasado se le ha acusado de ser “suave” y hasta “comprensivo” con los grupos supremacistas, como cuando afirmó que había gente buena entre ellos cuando se manifestaron en Charlottesville, Virginia, en agosto de 2017.


"Somos una nación amorosa, y nuestros hijos tienen derecho a crecer en una sociedad justa, pacífica y amorosa. Juntos nos abrazamos en el dolor, pedimos a Dios en el cielo que alivie la angustia de aquellos que sufren y prometemos actuar con urgente resolución.

Quiero agradecer a los muchos oficiales de la ley que respondieron a esas atrocidades con la gracia y el coraje extraordinario de los héroes estadounidenses.

He hablado con el gobernador de Texas, Greg Abbott, y el gobernador de Ohio, Mike DeWine, así como con el alcalde Dee Margo de El Paso, Texas, y la alcaldesa Nam Whaley de Dayton, Ohio, para expresar nuestra profunda tristeza y apoyo indefectible.

Hoy también enviamos condolencias de nuestra nación al presidente (Andrés Manuel López) Obrador de México, y a todo el pueblo de México, por la pérdida de sus ciudadanos en el tiroteo de El Paso. Una cosa terrible, terrible".


  • Al expresar su “indignación” por la masacre, el gobierno mexicano anunció que presentará una demanda contra el de EEUU por su falla a la hora de proteger ciudadanos de su país. Ocho de los asesinados eran mexicanos que fueron víctimas de lo que el canciller Marcelo Ebrard describió como “un acto terrorista contra mexicanos inocentes”. Ebrard anunció que visitará la zona del ataque en los próximos días para reunirse con mexicanos afectados por la tragedia.

"También he estado en cercano contacto con el fiscal general (William) Barr y el director del FBI (Christopher) Wray. Las autoridades federales están en el terreno y les he instruido a que aporten toda la asistencia requerida, sea lo que sea necesario.
El atacante en El Paso publicó online un manifiesto de consumado odio racista. Con una voz, nuestra nación debe condenar el racismo, el fanatismo y el supremacismo blanco. Esas ideologías siniestras deben ser derrotadas. El odio no tiene cabida en EEUU. El odio deforma la menta, destroza el corazón y devora el alma. Hemos pedido al FBI que identifique todos los recursos adicionales que necesitan para investigar y quebrar los crímenes de odio y el terrorismo doméstico, lo que sea que necesiten".


"Debemos reconocer que la internet ha aportado una peligrosa avenida para radicalizar mentes perturbadas y cometer actos demenciales.
Debemos iluminar la oscuridad más honda de internet y detener los asesinatos masivos antes de que empiecen. Internet, así mismo, es usada para el tráfico humano, la distribución ilegal de drogas, y otros crímenes horrendos. Los peligros de internet y las redes sociales no pueden ser ignorados y no serán ignorados".


  • Este es un punto en el que el presidente puede encontrar coincidencias entre republicanos y demócratas, quienes por igual, aunque por razones diferentes, recelan del gran poder que han adquirido las empresas de tecnología que controlan la vida en la web. Sin embargo, algunos defensores de los derechos ciudadanos advierten que es peligroso que los gobiernos quieran establecer controles al flujo de información que circula en el mundo virtual. Actualmente el Departamento de Justicia tiene bajo investigación a las grandes empresas tecnológicas de las que sospecha que incurren en prácticas monopólicas. La experiencia de 2016, cuando operarios rusos intervinieron en el debate político estadounidense con fines desestabilizadores, de acuerdo con los servicios de inteligencia, lleva a algunos a decir que las redes deben tener algún tipo de regulación. Pero eso se topa con quienes temen que sea un camino para limitar la libertad de expresión y comunicación de la sociedad.

"En las dos décadas desde Columbine, nuestra nación ha observado con creciente horror y pavor como un tiroteo masivo es seguido por otro, una y otra vez, década tras década.
No podemos permitirnos sentirnos sin poder. Podemos y detendremos este contagio malvado. En esa labor, debemos honrar la sagrada memoria de quienes hemos perdido actuando como un pueblo. Las heridas abiertas no pueden sanar si estamos divididos. Debemos buscar soluciones reales y bipartidistas. Tenemos que hacer eso de manera bipartidista. Eso verdaderamente hará EEUU más seguro y mejor para todos.

Primero, debemos hacer un mejor trabajo en identificar y actuar tempranamente las señales de advertencia. Estoy ordenando al Departamento de Justicia a trabajar en asociación con agencias locales, estatales y federales, así como con compañías de redes sociales, para desarrollar herramientas que puedan detectar tiradores masivos antes de que golpeen.

Como un ejemplo, el monstruo de la secundaria de Parkland en Florida tenía varias luces de alerta encima de él y, sin embargo, nadie tomó una acción decisiva. Nadie hizo nada. ¿Por qué?"


  • El presidente tiene razón cuando destaca cómo algunos atacantes se les habría podido detener si las autoridades hubieran actuado ante evidentes señales de advertencia, como el caso del atacante de Parkland, Florida. Sin embargo, los expertos en salud advierten que culpar a las personas con enfermedades mentales es injusto e impreciso. "La mayor parte de los actos violentos no los cometen personas mentalmente enfermas", enfatizó la doctora Renée Binder, profesora de psiquiatría de la Universidad de California en San Francisco y expresidenta de la American Psychiatric Association. Los expertos señalan que a lo que se debería mirar es a la laxitud de las leyes sobre armas de fuego, pero es algo que ni el presidente, ni el Partido Republicano, ni los conservadores están dispuestos a hacer.

"Segundo, debemos detener la glorificación de la violencia en nuestra sociedad. Eso incluye los horribles y espeluznantes juegos de video que ahora son lugar común. Es muy fácil hoy para jóvenes problemáticos rodearse con una cultura que celebra la violencia. Debemos detener o reducir sustancialmente esto, y eso debe empezar inmediatamente. El cambio cultural es difícil, pero cada uno de nosotros puede escoger construir una cultura que celebra el valor inherente y la dignidad de cada ser humano. Eso es lo que debemos hacer".

  • Aunque acusar a los videojuegos y en general la “cultura violenta” son unos de los puntos preferidos por quienes buscan quitar a las armas el foco del debate, varios estudios y especialistas aseguran que ese vínculo no existe. “No hay evidencia que apoye esas afirmaciones de que la violencia en medios y la violencia en el mundo real están conectadas”, escribió en el sitio The Conversation Christopher Ferguson, un psicólogo especialista en videojuegos que ha estudiado el tema por más de una década. Incluso hay un problema legal fundamental porque en 2011, un fallo de la Corte Suprema escrito por el juez conservador Antonin Scalia determinó que ese vínculo no se podía determinar, cuando decidió contra una ley de California que limitaba el acceso de jóvenes a videojuegos violentos argumentando que era una violación a la Primera Enmienda de la Constitución que garantiza la libertad de expresión.

"Tercero, debemos reformar nuestras leyes de salud mental para identificar mejor a los individuos perturbados que cometen actos de violencia y asegurarnos que esas personas no solo obtienen tratamiento, sino que, cuando sea necesario, son internados involuntariamente. La enfermedad mental y el odio jalan el gatillo, no el arma".

  • Esta frase parece una variación de “las armas no matan, los hombres son los que matan” que usan los defensores de las armas cada vez que se produce un tiroteo como este.

"Cuarto, debemos asegurarnos que aquellos que se juzgue que presenten un grave riesgo para la seguridad pública no tengan acceso a las armas de fuego, y que si lo hacen, esas armas puedan serle quitadas mediante un rápido proceso. Por esto he pedido las leyes de banderas rojas, también conocidas como órdenes de protección de riesgo extremo".

  • Las leyes de bandera roja (red flag law), también conocidas como Órdenes de Protección de Riesgo Extremo son normas que han sido adoptadas hasta ahora en 17 estados que permiten que la policía o los familiares de alguien que sea considerado una peligro para sí mismo y otros puedan quitarle las armas que pueda tener en su poder, mediante una orden judicial temporal. Hasta febrero de 2018 solo cinco estados tenían legislación de este tipo, pero tras la masacre en la secundaria de Parkland, en Florida y en otros estados se adoptaron normas similares. Este lunes, poco después del discurso de Trump, los senadores Lindsey Graham, republicano, y el demócrata Richard Blumenthal presentaron una inciaitiva bipartidista para crear una programa federal que "asista y anime" a los estados en la adopción de ese tipo de legislación.

"Hoy también estoy ordenando al Departamento de Justicia que proponga legislación asegurando que aquellos que cometen crímenes de odio y asesinatos masivos enfrentan la pena de muerte y que la pena capital sea aplicada rápida y decisivamente, sin innecesarios años de postergación".

  • La ley federal y varias estatales contemplan la pena de muerte en el caso de asesinatos, más cuando se trata de masacres. Por tanto, la exigencia del presidente no parece tener mucho sentido, más allá de tratar de enganchar con la indignación y la ira popular. También podría decirse que la pena máxima no ayudará a disuadir a los potenciales atacantes porque ellos saben que su acción bien puede costarles la vida cuando terminen enfrentándose a la policía. Casi todos los autores de masacres de este tipo terminan abatidos o suicidándose cuando quedan acorralados, por lo que el miedo a perder la vida no parece ser una de sus preocupaciones a la hora de cometer sus crímenes. Un detalle peligroso fue que el presidente sugiriera que la pena de muerte debe ser aplicada de manera “rápida”, dando a entender que los condenados por una matanza no deben gozar de las protecciones legales que permite el proceso de apelación de decisiones judiciales. Ese es un viejo clamor de muchos que está reñido con la igualdad ante la ley que garantiza la Constitución.

"Estas son solo unas pocas áreas de cooperación que podemos intentar. Estoy abierto y listo para discutir todas las ideas que verdaderamente funcionarán y hacer una gran diferencia.
Republicanos y demócratas han probado que pueden unirse en una manera bipartidista para atacar esta plaga. El año pasado promulgamos la ley STOP School Violence y Fix NICS, dando subsidios para mejorar la seguridad escolar y fortaleciendo la verificación crítica de antecedentes en la compra de armas. El año pasado procesamos un número récord de crímenes con armas de fuego. Pero hay mucho más que tenemos que hacer.

Ahora es el momento de dejar el partidismo destructivo a un lado, tan destructivo, y encontrar el valor para responder odio con unida, devoción y amor. Nuestro futuro está en nuestro control. EEUU se impondrá a este desafío. Siempre triunfaremos. La decisión es nuestra y solo nuestra. No depende de monstruos mentalmente enfermos, depende de nosotros".


  • Aunque el llamado presidencial a la unidad sea necesario y bien recibido, ha sido él mismo quien ha agravado las divisiones con su discurso sectario, aunque suela luego culpar a los medios de deformar sus palabras y de fomentar el odio. La mayoría republicana en el Senado mantiene detenida una ley para profundizar la revisión de antecedentes en la venta de armas. Y está congelada, en parte, porque Trump prometió vetarla si llegaba a su escritorio. Cuando la mañana del lunes el presidente en un mensaje en Twitter pareció cambiar de opinión y convocó al Congreso a tomar acción, lo hizo sugiriendo que se vincule a una reforma migratoria, pese a que un tema no tiene relación con el otro. Además, condicionarla a lo migratorio puede encontrarse con la oposición demócrata que no está dispuesta a decidir el tema bajo la presión del mandatario.

"Si somos capaces de aprobar una grandiosa legislación después de todos estos años, nos aseguraremos que aquellos que fueron atacados no hayan muerto en vano.
Dios bendiga la memoria de quienes perecieron en Toledo (el presidente debió decir Dayton, pero en la transcripción oficial del discurso aparece Toledo tachado lo que puede explicar el error) Pueda Dios protegerlos. Pueda Dios proteger a todos aquellos desde Texas a Ohio. Pueda Dios bendecir a las víctimas y sus familias. Dios bendiga a EEUU”.

Muchas gracias. Gracias".

Las fotos que no se deben repetir: 53 años de tiroteos masivos en lugares públicos de EEUU

Loading
Cargando galería
RELACIONADOS:TiroteosDonald TrumpRacismo

Más contenido de tu interés