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El secretario del Tesoro reúne a su personal para decir que no tolerará filtraciones, pero la prensa se entera

En un encuentro con funcionarios de alto rango, el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, alertó que revisarán llamadas telefónicas y correos electrónicos para evitar fugas, y que la vigilancia puede ser una política permanente.
3 Mar 2017 – 5:35 AM EST

La filtraciones de información a la prensa siguen siendo seria una preocupación para el gobierno de Donald Trump. El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, en su primera reunión con personal de alto rango el mes pasado les advirtió a sus nuevos asesores que no tolerará fugas a los medios de comunicación, dijeron fuentes familiarizadas con el asunto a la agencia Reuters.

La pasada semana, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, convocó a varios empleados del despacho presidencial con el fin de revisar sus teléfono celulares, tanto los de trabajo como los particulares, para descartar filtraciones y contactos con periodistas.

El lunes el propio presidente Trump señaló a su predecesor Barack Obama y a su gente de estar detrás algunas de las filtraciones que han terminado difundiéndose en medios de comunicación.

Pero las fugas no paran. Esta vez, dos fuentes con conocimiento de la reunión, paradójicamente, 'filtraron' a Reuters que Mnuchin dijo a los funcionarios que sus llamadas telefónicas y correos electrónicos podrían ser vigilados para evitar fugas. Una de las fuentes dijo que al personal se le informó que la vigilancia podría convertirse en una política permanente.

Funcionarios y ex empleados dijeron que, en una desviación de las prácticas anteriores, el acceso a un sistema informático clasificado en la Casa Blanca fue restringido por designados políticos para evitar que miembros del personal vean los memorandos que se preparan para el presidente Trump.

En el Departamento de Seguridad Nacional, algunos funcionarios dijeron a Reuters que temen que haya una cacería en marcha para ubicar a la persona que filtró el borrador de un reporte de inteligencia que encontró poca evidencia de que los ciudadanos de siete países considerados en una prohibición de viaje sean una amenaza para el país.


La represión ha avivado la paranoia entre los funcionarios públicos de carrera en Washington, que dicen que parece haber sido diseñada para limitar el flujo de información dentro y fuera del Gobierno y para evitar que los empleados hablen con los medios sobre temas que podrían generar historias negativas.

Algunos reportes sobre disfunción dentro del Gobierno enfurecieron a Trump a pocas semanas de que comenzó su presidencia. El republicano ha descrito a los medios de comunicación como "mentirosos", "corruptos", "fallidos" y el "enemigo del pueblo estadounidense".

"Las filtraciones son absolutamente reales. Las noticias son falsas" declaró Trump en una rueda de prensa del 16 de febrero y dijo que pidió al Departamento de Justicia que investigue las filtraciones de "información confidencial que fue entregada ilegalmente" a periodistas sobre la relación entre sus colaboradores y Rusia.


Varios funcionarios de distintas agencias que hablaron con Reuters bajo condición de anonimato dijeron que algunos empleados temen que sus llamadas telefónicas y correos electrónicos podrían estar siendo vigilados y son reacios a expresar sus opiniones durante las discusiones internas.

Las fuentes también dijeron que los límites impuestos al flujo de información han dejado a ciegas a los funcionarios de nivel ministerial sobre algunos temas importantes y han generado incertidumbre entre los gobiernos extranjeros sobre la política de Estados Unidos.


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