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¿Tú también te has vuelto el 'fact-checker' de tu familia?

"Cuando tuve la oportunidad de explicar el contenido de la televisión italiana a mi madre y sus amigas, me pregunté qué formato sería más eficiente. Qué podría ser más efectivo entre señoras de más de 70 años? Un audio de WhatsApp". No hay magia detrás de la verificación de datos, lo que hay es mucha atención y bastante perseverancia.
Opinión
Directora adjunta de la International Fact-Checking Network y fundadora de la Agência Lupa.
2020-04-23T12:53:12-04:00
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Las cadenas de WhasApp son grandes propagadoras de falsedades. Crédito: JEFF PACHOUD/AFP via Getty Images

A lo largo de la vida escuché a varios médicos hablando de un fenómeno: la gente que aprovecha fiestas, conciertos e incluso partidos de fútbol para aclarar dudas médicas, o sea, tener una mini cita sobre su propia salud.

Desde mediados de marzo, cuando la Organización Mundial de la Salud declaró que el mundo vivía una pandemia de covid-19 y enfrentaba, a la vez, un tsunami de desinformación, pasé a entender a los médicos por completo. Hoy, soy personal fact-checker (verificadora de datos) para un grupo enorme de familiares y amigos, y lo hago con gusto.

El martes por la tarde, un amigo me mandó un tuit que le había impresionado. Era un video que supuestamente mostraba a un político saltándose la cuarentena con un coche oficial. "Toda la gente en casa y este tipo en la calle? Encima usando dinero público", se quejaba.

Entendí que empezaba allí otra clase de alfabetización mediática. Primero le di las gracias por no haber compartido la información antes de verificarla. Después, juntos, revisamos la información. Constatamos que el video no traía fecha y que, por lo tanto, podría ser antiguo. Que en la grabación tampoco era posible saber la matrícula del carro. ¿Cómo, entonces, afirmar que se trataba de un vehículo oficial?

Clicamos en el enlace que acompañaba el tuit y llegamos a una página web en la que mi amigo jamás había estado. Muchos anuncios brillaban a la vez. "Vamos a ver quiénes mantienen este diario", le propuse. Y accedimos a la sección "quiénes somos". Cuando la lista de responsables cargó en la pantalla del celular, escuché una risa. El video y el tuit ya no eran fiables.

Días antes, mi madre me envió un enlace que circulaba en su grupo de amigas del WhatsApp. Las señoras habían visto un programa en la televisión italiana y estaban seguras de que el nuevo coronavirus había surgido en China, a partir de una investigación que buscaba mezclar científicamente otros virus que ya existen. "¿Esto es realmente verdad?", me escribió mi mamá. "Estamos hablando de un programa de televisión serio", añadió.

En instantes "pregunté" a Google: "RAI coronavirus china programa". Por lo menos cuatro fact-checks saltaron en la pantalla. Todos eran claros: el programa TGR Leonardo que circulaba por WhatsApp era antiguo. Había sido transmitido en el 2015 y se basaba en una investigación ya superada. Lo más importante es que hasta el propio programa de televisión ya había desmentido la conexión que se está haciendo entre el episodio de 2015 y la actual pandemia.

Llevo casi siete años trabajando como fact-checker. He liderado equipos de verificación durante dos elecciones presidenciales, dos elecciones municipales y un proceso de ‘ impeachment’ en mi país: Brasil.

El nivel de desinformación en todos estos momentos fue extremadamente alto, pero seguramente más bajo de lo que vivimos hoy en día por la pandemia del covid-19. Las noticias falsas sobre el nuevo coronavirus son, sin embargo, más constantes y presentes en más plataformas. El desafío que tenemos por delante, entonces, es encontrar formas de llevar una verificación al grupo que la necesita. Cuando la necesita.

Así que, cuando tuve la oportunidad de explicar el contenido de la televisión italiana a mi madre y sus amigas, me pregunté qué formato sería más eficiente. Qué podría ser más efectivo entre señoras de más de 70 años? Un audio de WhatsApp.

Primero, entonces, les di las gracias por la duda y, después, les expliqué paso a paso que había hecho para conseguir la información. Era tan sencillo que cualquiera podría haberlo hecho. A las señoras les encantó saber que, en Google, los artículos verificados son fáciles de ubicar y que hay muchos fact-checkers trabajando para encontrar mentiras relacionadas al covid-19.

Así como pasa con los médicos, que suelen encontrar formas educadas de solucionar una duda o incluso indicar un tratamiento de salud en situaciones adversas, los fact-checkers tienen (tenemos) que estar dispuestos a dialogar y enseñar. Estamos acostumbrados a ubicar buenas bases de datos y a usar herramientas que todavía mucha gente desconoce.

La pandemia es, por lo tanto, una oportunidad de ampliar la alfabetización mediática de los que nos rodean y dejar claro que no hay magia detrás del fact-checking, lo que hay es mucha atención y bastante perseverancia.

Esta columna forma parte de una alianza entre Univision Noticias y la International Factchecking Network (IFCN) / Poynter Institute con el fin de combatir la desinformación. Se publica simultáneamente en español y en inglés.

En colaboración con Luminate


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