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Para ganar la Florida, Biden necesita una postura defendible sobre Cuba

"La reanudación de relaciones con Cuba fue una forma gratuita, torpe e inmoral de rendición incondicional en el diferendo entre la democracia más antigua del planeta y la dictadura más decrépita de nuestro hemisferio".
Opinión
Miembro de la unidad política de Univision Noticias.
2020-05-18T12:55:10-04:00

La plaga del coronavirus está opacando la campaña presidencial. Pero la campaña continúa mayormente tras bambalinas. Quedan primarias por celebrarse. Y el virtual nominado demócrata, Joe Biden, se mantiene activo en redes sociales y entrevistas por control remoto como exigen estos tiempos de distanciamiento social.

En una de ellas puso seria e incomprensiblemente en riesgo sus posibilidades de ganar el estado crucial de la Florida en noviembre con sus primeras declaraciones sobre Cuba desde que anunció su candidatura a la Casa Blanca. Fue un regalo extraordinario a su implacable rival, Donald Trump, similar, aunque no tan desvergonzado, al que le hicieran el presidente Obama y Hillary Clinton en plena campaña de 2016.

Un periodista del Canal 4 de la Cadena CBS en el sur de la Florida le preguntó a Biden si restablecería la política de “compromiso” - “engagement” en inglés - con la dictadura de la familia Castro en Cuba. Y Biden respondió con candor: “Sí, lo haría. En gran medida, volvería a ella. Aunque insistiría en que ellos cumplan los compromisos que dijeron que harían cuando nosotros, de hecho, establecimos la política”.

Para muchos estadounidenses, esa respuesta podría parecer razonable y consecuente con el cambio de política hacia Cuba que propició el presidente Obama al final de su mandato, cuando ya no tenía que aspirar a la reelección. Pero en la Florida sabemos, mejor que en cualquier otra parte del país, que el longevo régimen castrista, para lograr el reconocimiento de Estados Unidos, no se comprometió a nada que entrañara respeto a los derechos humanos, democracia o libertades para los cubanos de la isla.

La reanudación de relaciones con Cuba fue una forma gratuita, torpe e inmoral de rendición incondicional en el diferendo entre la democracia más antigua del planeta y la dictadura más decrépita de nuestro hemisferio. Una rendición de Breda, para pintarla con los matices del célebre cuadro de Diego Velázquez a propósito de la entrega de la ciudad de ese nombre al general Ambrogio Spinola, a la sazón al servicio del imperio español.

Lo único que el régimen de los Castro aceptó a cambio de reanudar las relaciones fue permitir visitas turísticas de estadounidenses, lo que convenía a su maltrecha economía, presentaciones de académicos y artistas estadounidenses, las cuales controla policíacamente y espectáculos mediáticos como la reapertura de la embajada de Estados Unidos en La Habana, donde había más miembros de la temible seguridad del estado castrista que civiles cubanos y la previsible cosecha de “cubanos del exterior”, los proverbiales gusanos convertidos en mariposas por obra y gracia de las manipulaciones de La Habana.

Si Biden persevera en el propósito de reanudar relaciones sin exigirle a Cuba condiciones humanitarias y democráticas – como la de que cese de reprimir y arrestar a activistas opositores y reconozca a la oposición – con toda probabilidad perderá la Florida en noviembre, como la perdió Hillary Clinton.

No solo votarán en su contra los electores conservadores del norte y centro del estado, un voto cautivo de los republicanos, sino también una amplia mayoría de cubanoamerianos, venezolanos y nicaragüenses, además de otros que conocen de cerca los dramas humanos que han vivido y viven estas comunidades mayormente por culpa de la matusalénica dictadura castrista.

El descrédito del presidente Trump es tal que quizás Biden pueda ganarle la elección renunciando al triunfo en la Florida. No puede descartarse esa posibilidad. Pero es remota. Un triunfo en la Florida suele ser una garantía para conquistar la Casa Blanca. Nadie se ha coronado presidente sin ganar ese estado desde 1992, cuando Bill Clinton lo logró a pesar de perderlo ante George H. W. Bush por menos de un punto porcentual, en una elección en la que Ross Perot dividió el voto conservador y el independiente.

Más importante todavía es que, si gana la presidencia y le hace exigencias democráticas al régimen cubano, Biden restablezca la loable tendencia moderna en la política exterior de Estados Unidos a no contemporizar ni hacerles concesiones a dictaduras, a menos que éstas den pasos concretos y corroborables hacia el respeto a los derechos humanos, la democracia y la libertad.

El presidente Obama se apartó de esa tradición de manera temeraria en las relaciones con Cuba. Y su desliz facilitó el contubernio de Trump con numerosas tiranías, como la rusa, la china, la saudí, la norcoreana, la filipina y la egipcia, las cuales no merecen el apoyo incondicional de Estados Unidos ni de ninguna otra democracia.

Nota: La presente pieza fue seleccionada para publicación en nuestra sección de opinión como una contribución al debate público. La(s) visión(es) expresadas allí pertenecen exclusivamente a su(s) autor(es). Este contenido no representa la visión de Univision Noticias o la de su línea editorial.

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