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Cartel de Sinaloa

De México a la remota Alaska: cómo el cartel de Sinaloa utilizó mujeres para transportar su droga

Ellas viajaban hasta el estado de Sonora para recoger pequeños cargamentos, pasarlos por las garitas de Arizona y después volar de regreso a Alaska. Les pagaban en efectivo o con narcóticos. Hubo un incidente en el que “una mula" estadounidense fue baleada por una diferencia con el cartel.
25 Sep 2021 – 12:16 PM EDT
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Lo que comenzó con pequeños decomisos de droga a pasajeros de barcos en Alaska, terminó con un duro golpe al Cartel de Sinaloa, que puso la mira en ese estado porque allá los narcóticos valen más.

La llamada ‘Operación Albóndiga’ siguió la madeja de incautaciones de poca cuantía en Alaska hasta dar con una célula del cartel en el estado mexicano de Sonora que operaba un traficante mayorista, Miguel Báez Guevara, un ciudadano estadounidense de 38 años que vivía en aquel país.

Báez Guevara, alias ‘Javi’, ‘El Jefe’ y ‘Boss’, fue arrestado por agentes del Instituto Nacional de Migración (INM) en Sonora el pasado 10 de septiembre y lo deportaron al estado de Arizona. Este martes el capo compareció en una corte federal de Phoenix, donde se declaró “no culpable”. Sigue bajo custodia federal en espera de su traslado a Alaska, donde le fincaron 17 cargos de narcotráfico y armas de fuego.

Más de 20 personas ligadas a su organización transnacional han sido detenidas desde 2016, incluyendo sus operadores en aquel estado, transportistas y asociados. Las autoridades creen que estas acciones tendrán un impacto “significativo” en las actividades ilegales del cartel en Alaska.

La investigación descubrió que esta célula delictiva usó las redes sociales de internet para reclutar a personas de Alaska que estuvieran dispuestas a transportar droga en avión desde México. Preferían contratar a mujeres creyendo ellas son sometidas a menos escrutinio en los aeropuertos. Antes de confiarles la droga verificaban su información pidiéndoles fotos de sus identificaciones. Les compraban pasajes de avión hacia Arizona, para que después cruzaran a Sonora.

Para tratar de borrar su rastro, adquirían los boletos de avión usando tarjetas de debido prepagadas. Al llegar a la guarida del cartel, los transportistas se hospedaban en hoteles, siempre vigilados por la gente de Báez Guevara, quien les advertían que habría consecuencias si le robaban o denunciaban. Eso ocurrió en Nogales, Sonora, el 28 de noviembre de 2016, cuando un ciudadano estadounidense fue herido de bala “en represalia por un desacuerdo” sobre el trasiego de narcóticos, detalla la acusación.

La operación en Alaska

En Sonora, Báez Guevara y sus cómplices organizaban el viaje de regreso de “las mulas”, quienes debían pasar la droga primero a través de las garitas fronterizas. Varios transportistas fueron detenidos en esos puntos de inspección, de acuerdo con los fiscales. Quienes tuvieron “suerte”, continuaron su viaje en grupos pequeños, siempre vigilados por un hombre que fungía como “líder”. Cada mujer llevaba por recorrido hasta 250 gramos heroína, metanfetamina o cocaína.

Una vez que llegaban a Alaska, un operador del grupo recogía los narcóticos apenas las mujeres pasaban el control de seguridad de la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA). Otras veces les daban instrucciones sobre dónde entregar la mercancía y recoger su pago. Algunas recibían dinero en efectivo, otras preferían que les compensaran con dosis de heroína y metanfetamina.

“A medida que avanzaba la conspiración, la organización ajustaba sus técnicas y métodos para evitar la detección de las fuerzas del orden. Esto incluyó cambiar los métodos de comunicación y los métodos para transportar narcóticos a través de la frontera hacia Estados Unidos”, según documentos judiciales.

Para enviar las ganancias al capo en Sonora usaron tarjetas de debido prepagadas, hicieron transferencias bancarias y también llevaron dinero en efectivo a ese estado fronterizo. La acusación cita dos decomisos de dinero en efectivo que intentaron mandarle a Báez Guevara, uno de casi 50,000 dólares el 8 de mayo de 2019 y otro de $31,500 el 13 de noviembre de ese año.

Báez Guevara enfrenta, si es declarado culpable, una pena obligatoria a cadena perpetua, porque el caso fue presentado bajo la Ley Kingpin, que el gobierno diseñó para encausar a los altos mandos de las organizaciones de tráfico de drogas.

Aunque este capo operó desde Sonora, porque sabía que había órdenes de detención federales y estatales en EEUU, controló su organización por teléfono y mensajes encriptados, según la Fiscalía.

El reporte más reciente de la Administración para el Control de Drogas (DEA) no identifica a un cartel mexicano que en particular tenga una presencia importante en el territorio de Alaska.

“Este arresto y acusaciones como parte de una investigación que continúa tendrán un impacto significativo en esta la habilidad de esta organización criminal transnacional y tendrá resultados tangibles para todo el estado”, dijo Tony Jung, el agente a cargo de la oficina en Anchorage del Buró Federal de Investigaciones (FBI), en una conferencia que difundió el medio Alaska’s News Source.

Paul Schultz, agente a cargo del Servicio de Investigación de la Guardia Costera en esa jurisdicción, contó en la conferencia que la investigación comenzó en mayo de 2016 con “lo que podría considerarse una incautación y arresto relativamente pequeño” de metanfetamina en pasajeros de barcos.

“En este caso, jalando cuerdas y mediante una investigación exhaustiva, llegamos a Miguel Guevara”, dijo el funcionario. “Este es un gran triunfo para las familias de aquellos adictos a drogas peligrosas, como la heroína, y peor para los que han muerto por sus adicciones”, agregó.

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