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Brexit

Reino Unido ya no está en la Unión Europea ¿Qué pasa ahora?

Cuando los relojes marcaron la medianoche en Bruselas, el Reino Unido comenzó un cambio que alterará profundamente el escenario político y económico del país pero que, en la práctica, los ciudadanos y las empresas apenas percibirán hasta 2021.
31 Ene 2020 – 10:16 AM EST

El Reino Unido finalmente salió de la Unión Europea (EU), 47 años después de su ingreso al bloque, con vistas a iniciar un nuevo camino y una nueva relación con Europa desde fuera, a base de convenios comerciales.

A la medianoche de Bruselas, la capital de la Unión Europea, los británicos pusieron punto final a tres años y medio de disputas internas entre ciudadanos y partidos sobre la conveniencia de quedarse o salir del bloque comunitario.

El 23 de junio de 2016, los británicos votaron por mayoría salir de la UE, después de una intensa campaña a favor del llamado "Brexit" por parte del actual primer ministro, el conservador Boris Johnson.

Johnson celebró el viernes una reunión especial del Gobierno en Sunderland, al norte de Inglaterra, donde los votantes apoyaron el "Brexit" de manera abrumadora en 2016, antes de pronunciar un discurso para marcar la retirada.

"Este es el momento en el que amanece y se levanta el telón de un nuevo acto", afirmó Johnson en una intervención televisada para el Reino Unido.

Además del discurso, se proyectó sobre las paredes negras de esa residencia un reloj que marcó la cuenta atrás para el "Brexit", mientras que los edificios gubernamentales se tiñeron de rojo, blanco y azul, los colores de la Union Jack, la actual bandera del reino.

Banderas del país habían sido colocadas en la plaza del Parlamento y también en la conocida avenida The Mall, que une el Palacio de Buckingham con la zona gubernamental de Londres.


A pesar de las peticiones de los grupos a favor de la salida de la UE, el reloj Big Ben, en la torre del Palacio de Westminster, no tocó la hora señalada dado que está siendo sometido a reparaciones.

La jornada transcurrirá, además, entre celebraciones y vigilias, por parte de los grupos más a favor del "Brexit", entre ellos los seguidores del antieuropeo Nigel Farage, y los proeuropeos que ven con tristeza e incertidumbre la salida del país de la UE.


Del lado de los proeuropeos, el grupo denominado Nuevos Europeos planearon una vigilia ante el edifico Europa House, cerca del Parlamento y sede de la UE, para manifestar su tristeza y desacuerdo por la partida del Reino Unido del bloque de los 27.

En Escocia e Irlanda del Norte no están previstos festejos ya que estas dos regiones británicas votaron abrumadoramente a favor de continuar en la UE en el plebiscito de junio de 2016.

En un video para este Día del Brexit, Escocia muestra su posición y pide a Europa "continuar con nuestra relación de amor", "desde lo profundo de nuestros corazones". "Nuestro hermoso país está abierto para ti", dice el hombre del video, desde una playa escocesa, hablándole a Europa.

Para conmemorar el "Brexit", entrará en circulación una nueva moneda de 50 peniques (58 céntimos de euro), en la que figurará el mensaje de "Paz, prosperidad y amistad con todas las naciones".

A partir de mañana -1 de febrero-, el Reino Unido entrará en un periodo de transición con la UE hasta finales de año, en el que ambas partes deberán negociar su futura relación comercial y de seguridad.

¿Qué cambia con el Brexit?

El Reino Unido protagonizará un cambio un cambio que alterará profundamente el escenario político y económico del país pero que, en la práctica, los ciudadanos y las empresas apenas percibirán hasta 2021.

Londres continuará cumpliendo las regulaciones de la UE y contribuyendo al presupuesto comunitario durante los próximos 11 meses, un periodo de transición durante el cual debe forjar una nueva relación tanto con el bloque comunitario como con el resto del mundo.

Desde ya no habrá eurodiputados británicos en el Parlamento Europeo, ni asiento para el jefe de Gobierno del Reino Unido, el conservador Boris Johnson, en las reuniones de líderes. Los británicos abandonarán asimismo las agencias técnicas y las magistraturas reservadas para ellos en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE).

En clave nacional, Johnson abolirá el Ministerio del Brexit, un gesto con el que quiere recalcar que ha cumplido su objetivo de materializar la salida de la UE, aunque las complejas negociaciones con Bruselas sobre la futura relación bilateral todavía están por comenzar -previsiblemente a principios de marzo-.

De ese diálogo depende el incierto escenario que se abrirá el 1 de enero de 2021, la fecha en la que el Reino Unido comenzará a ejercer realmente como un país independiente de la UE.

Hasta entonces, las cuatro libertades de circulación del mercado único -de mercancías, personas, servicios y capitales- seguirán vigentes en suelo británico.

"Mis queridos amigos británicos. Fuimos, somos y siempre seremos una Comunidad. Y ningún Brexit va a cambiar eso nunca", tuiteó el presidente del Consejo Europeo.



Cambios para los europeos residentes en Reino Unido

Los cerca de 3,8 millones de europeos que residen en Reino Unido, así como aquellos que lleguen al país durante este año, pueden solicitar el estatus de "asentado" o "preasentado", que protegerá tras el Brexit sus derechos adquiridos.

A partir de 2021, cuando termine la libre circulación de personas entre el Reino Unido y la UE, los comunitarios que quieran viajar o residir en el país deberán cumplir las normas migratorias que establezca el Gobierno británico.

El Gobierno aún no ha hecho públicos los detalles de su futura ley de inmigración, aunque el informe de un comité asesor en materia migratoria ofrece pistas sobre sus posibles planes.

Ese documento prevé dos vías para solicitar el permiso de residencia en el Reino Unido. Aquellos que lleguen con una oferta de trabajo deberían tener asegurado un salario mínimo -actualmente los extracomunitarios necesitan cobrar más de 30.000 libras anuales (35.400 euros) para obtener el visado-.

Quienes tengan intención de viajar al Reino Unido para buscar trabajo, en cambio, deberían someterse a un sistema de puntos similar al de Australia, la legislación que sirve de referencia a Johnson.

Bajo ese régimen, los inmigrantes deben superar un umbral determinado de puntos, que se otorgan en función de criterios como nivel educativo, nivel de renta, dominio del idioma, edad y otros factores.

Cambios para los británicos de la Unión Europea

Los cerca de 1.3 millones de británicos que viven en otros países de la UE tampoco percibirán grandes cambios hasta el próximo diciembre.

Una de las pocas transformaciones tangibles para ellos será que el Gobierno recuperará este año el color azul de los pasaportes británicos, en lugar del burdeos de la UE, una medida meramente simbólica, pero muy celebrada por los partidarios del Brexit.

Los 27 socios de la Unión se han comprometido a mantener los derechos adquiridos de los británicos que ya viven en esos países tras el Brexit, si bien cada Estado debe regular de forma independiente su nuevo estatus legal.

Esos arreglos nacionales complicarán que los británicos residentes en un país comunitario puedan cambiar su residencia de forma automática a otro, por ejemplo entre Francia y Alemania.

Los jubilados británicos que ya están retirados en países de la UE tienen asegurada una pensión actualizada de por vida. Sin embargo, la retribución de aquellos que lleguen a su país de destino después de diciembre de 2020 dependerá de los arreglos a los que llegue el Reino Unido con los respectivos Estados.


Cambios para las empresas

Las importaciones y exportaciones de mercancías a través del canal de la Mancha, así como el acceso recíproco de las firmas de servicios, continuarán sin fricciones al menos durante los próximos 11 meses.

Londres quiere pactar con Bruselas un acuerdo de libre comercio que asegure los intercambios sin aranceles a partir del 1 de enero de 2021, pero al mismo tiempo mantiene su intención de divergir paulatinamente de las regulaciones de la UE, lo que puede envenenar las negociaciones.

La UE ha advertido de que es "imposible" alcanzar un acuerdo comercial completo en el plazo previsto, pero el primer ministro británico ha recalcado que no tiene intención de solicitar una prórroga.

El objetivo de Johnson de comerciar con cero tarifas pero divergiendo de la normativa comunitaria implica que podrían establecerse nuevos trámites y controles en las aduanas, lo que podría perjudicar especialmente a las empresas que mantienen cadenas de producción a ambos lados del canal de la Mancha.

En el sector financiero, Bruselas debe estudiar si acepta un régimen de equivalencia para que los bancos, las aseguradoras y el resto de firmas de la City de Londres puedan continuar accediendo a sus clientes continentales.

En la negociación con la UE, el Reino Unido tratará de hacer valer el preciado acceso a sus aguas pesqueras y a su mercado laboral como palanca para favorecer sus intereses.

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En fotos: Decenas de miles de británicos salen a las calles para exigir un nuevo referendo sobre el Brexit

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