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Reina Isabel II

Los británicos despidieron a Isabel II en un funeral nunca antes visto en una generación

Isabel II fue despedida con un fastuoso funeral, milimétricamente coreografiado y donde nada se salió del guion marcado por un estricto protocolo.
Publicado 19 Sep 2022 – 12:55 PM EDT | Actualizado 19 Sep 2022 – 01:18 PM EDT
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Los británicos despidieron este lunes a la reina Isabel II con un multitudinario funeral de Estado cuidadosamente coreografiado, celebrado con enorme solemindad, pompa y con un histórico despliegue de seguridad.

El acto central tuvo lugar en la Abadía de Westminster, en Londres, la misma en que se celebró su ceremonia de coronación en 1953 y en la que celebró su boda con Felipe de Edimburgo seis años antes.

Al frente de los actos estuvo el rey Carlos III, heredero del trono, acompañado por el resto de su familia, entre ellos los príncipes de Gales, William y Kate, y los duques de Sussex, el príncipe Harry y Meghan Markle.

Al funeral asistieron presidentes, monarcas e invitados de casi todas partes, más de 2,000 personas se dieron cita en la Abadía de Westminster, convirtiendo el funeral en una de las reuniones diplomáticas de más alto nivel en lo que va de siglo.

Además de dignatarios y personalidades, tampoco quisieron perderse la ocasión cientos de miles de personas que se congregaron a lo largo del recorrido del cortejo fúnebre por las calles de Londres. La BBC llegó a hablar de dos millones de asistentes.

Cómo fue el funeral de Estado de Isabel II

Mientras a la Abadía de Westminster llegaban los invitados y en las calles de Londres ya no cabía un alma, el féretro de Isabell II era llevado desde la capilla ardiente, instalada a pocos metros.

El féretro, tocado con el orbe real, la corona imperial del Estado y un arreglo floral encargado por su hijo, lo transportaron sobre una histórica cureña (carro para piezas de artillería) reservada para los funerales de Estado.


Del carro tiraban 142 marinos como ocurre desde el funeral de la reina Victoria, en 1901.

Ya dentro del templo, el coro de niños de la Abadía de Westminster y el de la Capilla real del palacio de St James acompañaron el servicio religioso presidido por el deán de la abadía, David Hoyle.

"Aquí, donde la reina Isabel II se casó y se coronó, nos reunimos venidos de toda la nación, de la Mancomunidad de Naciones-, y de todas las naciones del mundo para llorar nuestra pérdida, para recordar su larga vida de servicio desinteresado", comenzó Hoyle.

La ceremonia, que duró cerca de una hora, estuvo cargada de simbolismos. Durante el servicio, hablaron la primera ministra, Liz Truss, y la secretaria general de la Mancomunidad de Naciones, Patricia Scotland. El sermón final lo dio el arzobispo de Canterbury, Justin Welbyn, prelado de la Iglesia anglicana.


"El duelo de este día, sentido no solo por la familia de la reina fallecida, sino por toda la nación, la Commonwealth y el mundo, proviene de su vida plena y de su amoroso servicio, que se nos han ido", dijo el religioso.

El acto en la Abadía terminó con el himno nacional, que vuelve a ser “Dios salve al rey” 70 años después y un lamento fúnebre, “Sleep, dearie, sleep”, interpretado por el gaitero real.

La reunión de los reyes de España

Una de las anécdotas de la jornada la protagonizaron los reyes de España, Felipe y Letizia, que estuvieron sentados durante la ceremonia junto a los reyes eméritos, Juan Carlos y Sofía.

Hacía dos años que Felipe VI no era visto en público junto a su padre desde que este fijó su residencia en Abú Dabi, donde se mudó en medio de una serie de escándalos judiciales y periodísticos que propiciaron el distanciamiento entre ambos.

El rey Juan Carlos tiene pendiente en Londres una demanda civil por presunto acoso interpuesta a finales del año pasado ante la Justicia británica por Corinna Zu Sayn-Wittgengstein, que reside en la capital británica.

Sin embargo, no llegaron juntos. Juan Carlos, quien es pariente lejando de la reina Isabel, llegó ayudado por un bastón y un asistente. Junto a él entró junto a la reina Sofía, quien es prima del difunto duque de Edimburgo, marido de Isabel II.


El gobierno español insistió en señalar que la representación oficial del país en el funeral se limita a los actuales reyes. En declaraciones a la prensa a las puertas de la embajada de España en el Reino Unido, el ministro de Exteriores, José Manuel Albares, afirmó hoy que "el jefe del Estado está claro que es Felipe VI".

"El rey emérito se encuentra en Londres respondiendo a una invitación a título personal y, por lo tanto, yo creo que los papeles están claramente definidos y el motivo de por qué se encuentran aquí, también", manifestó Albares, citado por EFE.

A los actos en el castillo de Windsor acudieron el rey y su madre. El rey emérito declinó la invitación y la reina Letizia tenía en su agenda un viaje a Nueva York.

Las procesiones hasta el castillo de Windsor

Ya fuera de la abadía, el cortejo recorrió algunas de las principales avenidas del distrito de Westminster acompañado de las salvas de cañón y la campana del Big Ben que sonaron cada minuto, 96 veces, uno por cada año de vida de Isabel II.

Con miembros de la policía montada de Canadá al frente y de nuevo sobre la histórica cureña. A pie seguián acompañando al féretro los miembros de la familia más cercanos a la reina.

Y como ya ocurrió durante la procesión desde el Palacio de Buckingham a la Abadía de Westminster la semana pasada, los príncipes Harry y Andrés no iban de uniforme militar. Y es que ninguno es ya miembro activo de la Casa Real y no representan a la Corona. El primer por decisión propia, por la presión mediática que padecía su esposa, Meghan Markle; y el segundo por decisión de la reina cuando se vio salpicado por numerosos escándalos.

Al salir de la Abadía, en la corona de flores sobre el féretro se podía ver una nota de puño y letra del nuevo rey: “En memoria, con amor y devoción”, decía.

Al final de la procesión, el féretro fue colocado en un coche fúnebre para ser llevado hasta el castillo de Windsor.

La ceremonia de la capilla de San Jorge

Como estaba previsto, el cortejo recorrió en otra multitudinaria procesión las últimas tres millas (5 km), el llamado “Long Walk”. Como ocurrió en Londres, se hizo el silencio en la multitud al paso de los tambores. Muchos de los presentes tratando de grabar la procesión con sus teléfonos.

Los funerales continuaron en la capilla de San Jorge, ubicada en Windsor y escenario bodas, bautizos y funerales reales. Ahí por ejemplo celebraron su boda Harry y Meghan y tuvo lugar el funeral del príncipe Felipe.

La ceremonia en la capilla, antes del servicio familiar privado para dar sepultura definitiva a la reina, la presenciaron unas 800 personas, entre ellos primeros ministros de la Mancomunidad de Naciones y trabajadores que estuvieron al servicio de la reina. La mayoría allí no había estado en Westminster en la mañana.

Allí se retiraron del féretro el orbe y la corona imperial del Estado poco antes de que el lord Chamberláin, el funcionario de más alto rango de la Casa Real, rompiera la "vara de oficio" para simbolizar el fin del reinado de Isabel II.

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