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Muertes

Fallece Teodoro Petkoff, el político y editor venezolano que más incomodó al chavismo

En sus 86 años, Petkoff construyó una carrera política que influenció la historia de Venezuela. Sus editoriales del diario Tal Cual, críticos del chavismo, eran leídos por seguidores y adversarios. El régimen chavista impuso varias medidas judiciales en su contra para acallarlo. Aún así, su voz siguió resonando.
1 Nov 2018 – 8:07 PM EDT

Este miércoles falleció en Caracas el venezolano Teodoro Petkoff, político y fundador del diario TalCual. Sus lúcidas y acertadas opiniones eran escuchadas —y leídas— por opositores, periodistas dentro y fuera del país y por analistas, pero también por el chavismo, que lo consideró una opinión incómoda desde la izquierda y que lo llevó varias veces ante los tribunales para silenciarlo.

Con 86 años, su vida es parte de la historia de Venezuela, que disfrutaba revivir en tertulias vespertinas con los jóvenes periodistas de su redacción y que dejó escrita en las páginas de sus editoriales y libros.

Nació el 3 de enero de 1932 en el occidental estado Zulia. Era un político nato, un economista graduado con honores, escritor impecable y un opositor de los más connotados.

Desde joven, como estudiante, se resistió a la dictadura del general Marcos Pérez Jiménez (1953-1958) y estuvo preso en tres ocasiones y fue torturado. También fue guerrillero durante el periodo de la lucha armada contra las políticas del gobierno de Rómulo Betancourt (de 1945-1948 y de 1959-1964).

En ese tiempo fue detenido en tres ocasiones. De las más conocidas —y contadas por él— destaca la de 1963. Esa vez puso fin a su arresto con un plan que armó al tomarse medio litro de sangre para fingir un malestar. Una vez en el hospital militar se lanzó por la ventana del séptimo piso utilizando sábanas, atadas unas de otras, y escapó.

Huyó de un segundo arresto en 1967. Con sus colegas de lucha, Pompeyo Márquez y Guillermo García Ponce, cavó un túnel en el cuartel donde eran retenidos. De una tercera detención, en 1969, se libró por las buenas, con un indulto del entonces presidente Rafael Caldera, quien años después lo nombró ministro de Coordinación y Planificación.

Petkoff era un fundador. Tras abandonar el Partido Comunista de Venezuela, a principios de la década de los 70 conformó el partido Movimiento al Socialismo (MAS). Fue diputado y más tarde candidato a la presidencia en 1983 y 1988 con este partido.

Petkoff cuestionó el comunismo soviético siendo un joven militante, cuando escribió el libro "Checoeslovaquia, el socialismo como problema", que criticaba el carácter "imperialista" de la invasión rusa a Praga y le valió la expulsión del partido, anunciada desde Moscú por el propio Leonid Brezhnev. Este libro dividió a la izquierda latinoamericana entre la ortodoxia soviética y quienes, como Petkoff, creían en que el socialismo podía construirse desde la democracia.

"Teodoro ha sido durante toda su vida un hombre de acción y pensamiento (...) Él ha sido capaz de evolucionar por las libertades democráticas", dijo el expresidente español Felipe González sobre Petkoff, cuando recibió en su nombre el premio Ortega y Gasset en Madrid en 2015.

El editor

Teórico político y ensayista, Petkoff se dedicó de lleno al periodismo en 1999, como director del diario vespertino El Mundo. Los editoriales de Petkoff, que comenzaron a publicarse a seis columnas en la portada del diario, fueron la primera fuente de crítica contra Hugo Chávez, que ese año se estrenó en la presidencia de Venezuela y que presionó a los propietarios del diario para que lo despidieran.

Muchos de los periodistas que trabajaron entonces con Petkoff en El Mundo renunciaron a sus puestos y decidieron acompañarlo en la creación de un nuevo diario.

Quería con él "un periodismo emergente, que no se ocupara solamente de las noticias, sino que indagara en las causas y efectos de tales hechos noticiosos. 'Darle vida a los acontecimientos más allá del hecho noticioso', decía Teodoro", según recordó en una nota este miércoles el periodista Omar Pineda, quien lo acompañó en la aventura.

Y entonces, entre ideas y nombres, nació el diario TalCual.

"Hola Hugo" se tituló el editorial con el que el diario se estrenó en el año 2000. Fue comentado entonces en todos los medios. "Aquí estamos, otra vez. Creyeron que nos iban a callar. Bueno, no pudieron. En tres meses montamos TalCual", decía la primera edición del nuevo proyecto. "Es fruto de la voluntad indomable de no rendirse ante la fuerza bruta ni ante las trapacerías mafiosas", agregó.

El eslogan con el que nació era decir las cosas "claro y raspao", algo que no le costaba a Petkoff, quien con su voz resonante y sus editoriales decía al gobierno y a la oposición, a quien fuera, las verdades sin adornos. Por la silla de visitantes de su oficina pasaban a diario figuras reputadas tanto de la oposición como del chavismo que querían escuchar su voz política.

Y el diario no salía sin Teodoro Petkoff. Además de ir en la portada, religiosamente, cada tarde, el editor se acercaba a la mesa de diseño y leía página por página todas las notas. Acotaba, se reía con los titulares, cambiaba otros.

Para los periodistas que trabajaron en su redacción, TalCual fue una escuela para reporteros. Allí se fogueaban en el ejercicio y lidiaban con el diarismo y la investigación a pesar del veto de las fuentes oficiales contra el diario.


Un cara a cara

Su salida de El Mundo no fue la única afrenta que tuvo con el gobierno. Contra TalCual hubo al menos 10 demandas que se resolvían para el gobierno con multas millonarias, imposibles de honrar, que al final eran pagadas con donaciones de los lectores.

El último ataque contra Petkoff fue embestido por el segundo del chavismo, Diosdado Cabello. Como consecuencia, se le prohibió al intelectual la salida del país y no pudo recibir en sus manos, por ejemplo, el premio Ortega y Gasset que ganó en 2015.

“No le voy a pedir permiso ni a Diosdado Cabello ni a nadie para viajar, no voy a convalidar la violación a mi derecho constitucional al libre tránsito”, dijo entonces.

A cambio, vio en silencio su premiación desde un televisor en la redacción de su diario. Aseguró sentirse honrado y emocionado.

La lucha del gobierno para silenciar a TalCual no ha parado. Asfixiado económicamente por las sanciones del chavismo durante años, de ser un diario, pasó a un periódico de fin de semana y ahora, lucha por mantener su voz en una web.

Distintos reporteros ya han reaccionado con pesar a la muerte de Petkoff. Phil Gunson, quien presidió la Asociación Venezolana de la Prensa Extranjera por años y entrevistó al editor en varias ocasiones, lo recuerda como un intelectual corajudo, "valiente física e intelectualmente", con opiniones que le valieron enemigos. Sin embargo, asegura que su muerte "sirve como un recordatorio de sus enormes contribuciones y de lo irreemplazable que es".

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