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March For Our Lives

Los jóvenes demuestran la fuerza de su movimiento contra las armas y llaman a votar en las próximas elecciones

Las calles de Washington DC estuvieron repletas de manifestantes que salieron a demandar cambios legislativos, movidos por la frustración y el miedo por los tiroteos escolares. Estudiantes víctimas de la violencia lanzaron su mensaje a los pies del Capitolio y se convierten en la esperanza del movimiento antiarmas.
24 Mar 2018 – 6:53 PM EDT

Washington DC.- La sobreviviente del tiroteo de Parkland Emma González ha usado su voz para promover el control de armas desde el día uno, pero este sábado consiguió transmitir su mensaje de forma poderosa haciendo lo contrario: guardando silencio. Mientras, sus lágrimas de tristeza y frustración corrían por su rostro.

Cuando finalmente volvió a hablar, lo hizo diciendo: "Desde que comencé este discurso han transcurrido seis minutos y 20 segundos (el mismo tiempo del tiroteo ocurrido en su escuela). El atacante ahora ha dejado de disparar. Pronto abandonará su rifle, caminará camuflándose entre el resto de los estudiantes que intentaban escapar y permanecerá libre durante una hora antes de ser arrestado. Peleen por sus vidas antes de que otra persona lo tenga que hacer por ustedes".

Las manifestaciones de este sábado en Washington DC y otras ciudades del país hicieron historia al animar a quienes piden más regulaciones de armas a salir a las calles y demandar cambios a los legisladores responsables. Hubo un mensaje común para los legisladores: "Si no nos ayudan a hacer cambios, vamos a votar para sacarlos de ahí (We will vote you out!). Por la tarima no solo desfilaron sobrevivientes de Parkland, sino también artistas que unieron sus voces al movimiento como Miley Cirus, Demi Lovato y Jennifer Hudson, quien fue la encargada del cierre.


"¿Alguna vez te has sentido olvidado en el medio de la nada? ¿Alguna vez has sentido que podrías desaparecer? Hay razones para pensar que todo va a estar bien", cantaron otros de los participantes del evento, el artista de origen puertorriqueño Lin-Manuel Miranda junto al estadounidense Ben Platt.

"Esto no solo pasa en las escuelas", dijo al inicio el estudiante Cameron Kasky, uno de los líderes del movimiento Never again. "Los estadounidenses están siendo atacados en iglesias, clubes, cines y en las calles, pero nosotros –la gente– podemos arreglarlo. Siento esperanza, pero todo depende de ustedes. Esta marcha no es el climax de este movimiento, es el comienzo (...) Hoy es un mal día para la tiranía y la corrupción, hoy tomamos las calles para pedir leyes de control de armas con sentido común, hoy es el comienzo de un nuevo y brillante futuro para este país".


Pero los momentos emotivos no solo se vivieron sobre la tarima sino también entre la multitud. Cuando los estudiantes lloraban, también caían lágrimas entre algunos que los escuchaban.

Los jóvenes al frente

“Mi generación frenó la guerra de Vietnam y la actual va a cambiar el problema de la seguridad en las escuelas”, dijo Steve Rothmans, de 64 años, quien fue de los asistentes más madrugadores. “Estoy convencido de que estos niños están aquí para traer el cambio”.

“Por primera vez tenemos estudiantes, tenemos a los más jóvenes en pie defendiéndose por sí mismos”, aseguró Nicole Hockley, madre de un niño de 6 años que fue asesinado en Sandy Hook. “Una cosa es que alguien como yo luche en nombre de mi hijo de 6 años, pero es muy diferente escuchar a los estudiantes defenderse por sí mismos y que pidan a los adultos: “¡Por favor, protéjannos!. Son niños que han crecido con la cultura de los tiroteos masivos, un tiroteo tras otro, y están diciendo: debemos detener esto ahora”.


Hockley no estuvo sola, también hubo más familiares de víctimas. Uno de ellos, fue Manuel Oliver, el padre de Joaquín Oliver, uno de los jóvenes asesinados en Parkland. “Como padre estoy muy triste pero como ciudadano me siento contento y muy orgulloso de formar parte de esto que acabamos de presenciar. Miles de personas demandando cambios, miles de personas con criterio y con derecho al voto mandando un mensaje muy claro: tiene que haber un cambio. La gente está dispuesta a salir a registrarse y a votar”.

Mientras los jóvenes explicaron sus desgarradoras historias, decenas de organizaciones progresistas y antiarma se ocuparon de la logística para engrasar una movilización de tales dimensiones. Son conscientes que tener a estos adolescentes en la primera fila les puede ayudar a lograr los cambios que no han logrado en décadas.

La prueba estaba en los accesos a la protesta, donde decenas de voluntarios se ofrecían a la gente para ayudarles a registrarse para votar, con un objetivo prioritario: los jóvenes. Querían que el impulso que los sacó a la calle este sábado también los lleve a las urnas en las elecciones de este noviembre. Ese, de hecho, fue uno de los mensajes principales de todos los estudiantes de Parkland que hablaron en el evento.

La huella de la violencia armada

Entre las decenas de miles de personas anónimas en la avenida, había también historias marcadas por la violencia armada.

Sobre la tarima, de repente apareció Yolanda Renee King, la única nieta de Martin Luther King Jr. (asesinado en Memphis, Tennessee, el 4 de abril de 1968) y Coretta Scott King. Lo hizo de la mano de Jaclyn Corin, una de las sobrevivientes de Parkland.


“Mi abuelo soñaba con que sus cuatro hijos pequeños por el color de su piel, sino por su carácter. Yo tengo el sueño de que suficiente es suficiente: este debería ser un mundo libre de armas y punto. Repitan estas palabras después de mí: Rieguen la voz, que se escuche en toda la nación: la nuestra será una gran generación”.

Más temprano, con un café grande en la mano, Alex Tardiff contemplaba en soledad la multitud con un suéter de Virginia Tech. En el tiroteo de 2007 en esa universidad, perdió a dos amigos, vio a su entorno caer en la depresión y él arrastra todavía los traumas. Con Never Again, cree que las demandas que lleva años defendiendo en contra de las armas toman más fuerza.


A De'Janae Gilliam la multitud le abría el paso por ir en silla de ruedas. Lo que la mayoría de asistentes no sabía es que no puede caminar por una bala que recibió con 19 años. Su caso se convirtió en una de las pancartas antiarmas que repartían en la marcha. Hacerlo le ha removido muchos recuerdos, pero cree que el movimiento iniciado en Parkland logrará resultados a escala nacional.

Un ambiente de paz y hermandad

Pese a su nombre, más que una marcha fue una protesta porque se hizo casi imposible moverse en la avenida Pennsylvania. Los manifestantes, del área de Washington DC pero también de Nueva York, Carolina del Sur y Texas, interactuaban entre ellos sin conocerse.

Con sonrisas, abrazos, aplausos, felicitaciones por la pancarta y fotos con celular para el recuerdo. Casi todos dedicaron un tiempo a preparar sus pósters: era su manera de reafirmar su mensajes y gritar contra las armas.

¿Y qué viene ahora? Los estudiantes de la escuela Marjory Stoneman Douglas han dejado claro que planean llevar a cabo otras protestas en el futuro cercano, así como caminatas y sobre todo eventos para continuar registrando personas que deseen votar en las próximas elecciones de noviembre. Muchos de los sobrevivientes de Parkland no tienen edad suficiente para votar, pero eso –dicen– no significa que no tengan voz. "Podemos organizar otras marchas, firmar peticiones y animar a otras personas a que levanten sus voces", aseguró la estudiante Zoe Gordon, de 15 años.

La periodista Eulimar Núñez contribuyó con esta nota desde la redacción en Miami.


#MarchForOurLives: Así transcurrió la movilización estudiantil contra las armas en Washington DC (fotos)

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