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Asilo Político

Piden protección humanitaria para caravana de migrantes rumbo a EEUU

Sumidos en la desesperación y pobreza extrema, miles de migrantes se organizan en Tapachula para iniciar una nueva caravana rumbo al norte. Exigen permisos para transitar libremente por México y tener la opción de llegar hasta la frontera sur de Estados Unidos, donde planean pedir asilo.
Publicado 26 Jul 2022 – 10:51 AM EDT | Actualizado 26 Jul 2022 – 10:51 AM EDT
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Unos 4,000 migrantes se preparan para iniciar viaje desde Tapachula, Sur de México, hasta la frontera sur de Estados Unidos, distante unos 2,560 kilómetros, donde pedirán asilo.

El lunes la Comisión de Derechos Humanos de México (CNDH) pidió al gobierno mexicano “protección” para la nueva caravana de migrantes, que “reclama documentación para viajar a la frontera norte y cruzar a Estados Unidos”.

El Instituto Nacional de Migración (IMM) de México señala que los migrantes que han llegado a Tapachula (fronterizo con Guatemala) en busca de asilo, deben gestionar en esa ciudad fronteriza permisos humanitarios. Sin esos documentos no pueden abandonar el estado sureño de Chiapas y dirigirse al norte.

El gobierno ha advertido que quienes no tengan la documentación migratoria al día y se encuentren fuera de la jurisdicción de Tapachula, pueden ser detenidos, regresados o deportados del país.

“Pero debido a la tardanza en gestionar los permisos humanitarios, la falta de un permiso de trabajo y la situación de calle en la que viven cientos y cientos de migrantes, no tienen otra opción que arriesgarse, organizar una caravana y emprender el viaje al norte”, dice Luis García Villagrán, director del Centro de Dignificación Humana A.C., organización que ha convocado y encabezado varias caravanas.

A mediados de junio García anunció que no participará en más caravanas debido, dijo, a advertencias del gobierno de iniciarle procesos judiciales si no desistía en ese tipo de eventos.

Por qué la caravana

La CNDH de México dijo que había solicitado el lunes a las autoridades federales y del estado de Chiapas (fronterizo con Guatemala), “que garanticen la atención humanitaria de urgencia a 3,700 personas migrantes que podrían transitar en caravana (rumbo a la Ciudad de México y luego hacia el sur de Estados Unidos) para exigir respuesta a sus pedidos de refugio y asilo”.

"La CNDH tuvo conocimiento de la inminente organización y salida de más de 3,700 personas en contexto de movilidad internacional, entre las cuales se encuentran niñas, niños y mujeres embarazadas, quienes se ubican en el municipio de Tapachula ante la falta de atención por parte de autoridades del Instituto Nacional de Migración (INM) y la Comisión Mexicana de Ayuda a Refugiados (COMAR)".

La caravana está integrada por migrantes originarios de Venezuela, Haití, República Dominicana, Cuba, Panamá, Ecuador, Guatemala, Nicaragua, Paraguay y Asia, dijo la Comisión. Y reiteró que “la causa principal de la queja es que la mayoría ha esperado entre tres y cuatro meses la resolución de trámites migratorios para que se les entreguen constancias de solicitud de reconocimiento de la condición de refugiados por parte de la COMAR o bien, se les otorguen visas por razones humanitarias por parte del INM".

Asistencia en el camino

Además de permitirles avanzar hacia el norte y ampararlos de detenciones, traslados y deportaciones, la CNDH pidió al Gobierno de México que a los migrantes “se les proporcione agua, suero hidratante, alimentación higiénica y adecuada, atención por parte de personal médico especializado y de primeros auxilios, medicamentos, insumos de aseo personal, entre otros, privilegiando a aquellas personas que se encuentran en especial situación de vulnerabilidad".

“Ahí viajan muchos niños, mujeres embarazadas, adultos enfermos y personas con discapacidades”, dijo García. “Así ha sido en otras caravanas y esta no es la excepción”.

El activista indicó además que “en los últimos dos años las condiciones en Tapachula no han cambiado para los migrantes”. Y denunció un “clima de aprovechamiento” de las necesidades de “estas personas” tanto por funcionarios gubernamentales como por parte del crimen organizado (traficantes de personas).

“Cuando arranca una caravana dejan que avance hasta la localidad de Huixtla (unos 42 kilómetros de Tapachula) donde les dan los papeles que piden en Tapachula. La pregunta es por qué no los atienden antes, por qué las demoras y para qué los hacen sufrir de esta manera”, cuestionó.

Tras una pausa, denunció que las tarjetas migratorias que otorga el gobierno tienen un costo de entre 30,000 y 40,000 pesos mexicanos ($613-819 dólares). “Y no se requiere que vaya el migrante, esa tarea muchas veces lo hacen gestores que se aprovechan de los migrantes para cobrarles dinero. No necesita que esté presente el compañero migrante. A río revuelto ganancia de pescadores”.

Operación Sting

Además de los controles y restricciones impuestos por el gobierno de México para detener la inmigración indocumentada, las caravanas se enfrentar a los operativos secretos dirigidos por el gobierno de Estados Unidos en el marco de la ‘Operación Sting’, una estrategia en la que participan unos 1,300 agentes federales, y también policías y tropas de México, Centro y Sudamérica para detener el tráfico humano y poner tras las rejas a los ‘coyotes’.

El operativo, mantenido en secreto durante meses, fue divulgado en junio durante la celebración de la Cumbre de Las Américas, celebrada en Los Ángeles, California.

El gobierno de Joe Biden asegura que hasta fines de mayo los esfuerzos han producido aproximadamente 20,000 acciones de interrupción total que incluyen: arrestos y enjuiciamientos, incautaciones de propiedades como casas y vehículos utilizados para esconder y contrabandear personas e investigaciones criminales.

Según analistas del DHS, estas acciones han llevado “a que 900 migrantes menos lleguen a la frontera suroeste (Estados Unidos-México) cada día”.

La Casa Blanca sostiene que “apenas estamos comenzando” y señala que “Estados Unidos buscará ampliar los esfuerzos con otros gobiernos de la región para mejorar el intercambio de información, desarrollar capacidades y avanzar en las investigaciones criminales”.

García dijo e junio que durante una caravana que encabezó rumbo a la capital mexicana, agentes encubiertos que se hicieron pasar por periodistas “me dijeron que estaban muy pendientes de lo que estaba haciendo y que el gobierno de México tenía cinco carpetas abiertas (investigaciones) en mi contra, una de ellas por agresiones a la Guardia Nacional y otra por enriquecimiento ilícito”.


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