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ACLU demanda a la patrulla fronteriza por el supuesto abuso sexual a dos hermanas guatemaltecas de 17 y 19 años

Las jóvenes aseguran que en julio de 2016, después de que la Patrulla Fronteriza las detuviera, un agente las llevó por separado a un cuarto, les pidió desnudarse y les hizo tocamientos indebidos en Presidio, Texas. ACLU presentó este miércoles una demanda administrativa de agravio por el caso.
22 Mar 2017 – 1:21 PM EDT

La Unión Americana de Derechos Civiles (ACLU) presentó este miércoles una demanda administrativa de agravio a la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP, por sus siglas en inglés) por el supuesto abuso de uno de sus agentes a dos hermanas guatemaltecas en El Presidio (Texas), una de ellas menor de edad.

"La demanda administrativa es nuestro primer paso para llegar a obtener esa información necesaria, para saber exactamente qué es lo que ocurrió", le dijo a Univision Noticias Angélica Salceda, una de las abogadas de ACLU que representa a las jóvenes.

En las demandas, las hermanas piden una compensación de 750,000 cada una por el sufrimiento y el dolor emocional que les provocó el "asalto y encarcelamiento" que aseguran que sufrieron en instalaciones de la patrulla fronteriza.

Según el relato de las jóvenes guatemaltecas, que cuando sucedió el incidente tenían 17 y 19 años, el supuesto abuso ocurrió en julio de 2016 en la que debía ser la jornada decisiva de su viaje a EEUU. Las adolescentes habían cruzado México en autobús con el objetivo de llegar a California para reencontrarse con su madre a la que no veían desde hacía diez años.

Tras su llegada a Ojinagua (Chihuahua), se dispusieron a pasar hacia Texas por el desierto, pero antes de conseguirlo cayó la noche y, hambrientas y desorientadas, decidieron entregarse a la patrulla fronteriza.

"Los oficiales dijeron que nos ayudarían. Nos pidieron que levantáramos las manos, que sacudiéramos nuestra ropa, y se llevaron nuestras mochilas antes de llevarnos a una estación de Aduanas y Protección Fronteriza" en Presidio (Texas), explicó la mayor de las hermanas, identificada como Clarita, en un texto publicado en el blog de ACLU.

Una vez allí, cuentan, los oficiales que las habían detenido se fueron y las dejaron en una celda hasta que llegó un tercer oficial y pidió a Clarita, la mayor, que saliera y le acompañara a un cuarto pequeño, donde supuestamente le pidió que se quitara la ropa.

"Le dijeron que era una mentirosa"

"Ella le dijo que si era necesario y que no tenía nada, que ya le habían chequeado, pero el insistió. Le hizo quitar toda la ropa, hasta el sostén", explica la abogada. "Ella le pidió que por favor no y que no tenía nada y para evitar que le tocara, se sacudió también el sostén para demostrar que no tenía nada. Aún después de eso, él le levantó su sostén y le tocó sus pechos. Ella obviamente se sintió muy avergonzada y confundida", agrega.


La escena, según el recuento de los hechos de la joven, se repitió con la parte de abajo del vestuario y el agente le tocó sus partes íntimas. En total, Clarita asegura que estuvo entre 5 y 7 minutos con el agente antes de que le pidiera que se pusiera de nuevo la ropa y le regresase a la celda.

"Me tocó inapropiadamente, pasando su mano por mi vagina. Estaba tan asustada y confundida, no podía entender por qué él estaba haciendo esto. Claramente no era necesario por razones de seguridad. Me siento tan tonta por dejar que sucediera. Ahora me doy cuenta de que era todo para su propio disfrute", lamenta Clarita.

Pero ahí no acabó la pesadilla de las hermanas porque, según cuentan, el agente repitió el mismo procedimiento con la hermana menor, de 17 años.

"Mi hermana salió de ahí igual que yo; llorando y aterrorizada. Mi hermana era tan solo una niña; jamás pensé que le haría lo que me hizo a mí. Al día de hoy, todavía no lo puedo creer. Me siento tan culpable. Pensábamos que habíamos dejado atrás un mundo de violencia y opresión, solo para darnos cuenta de que los oficiales de inmigración en los Estados Unidos parecían ser igual a los oficiales en nuestro país, abusando del tremendo poder y responsabilidad que conlleva su trabajo", cuenta Clarita.

En su testimonio, las hermanas aseguran que estaban llorando tanto que el oficial les pidió que se calmaran y les ofreció comida, una cobija e incluso procesar a la mayor de ellas como menor a cambio de que no le contaran nada a nadie.

En total, pasaron tres días detenidas, un tiempo en el que aseguran que se dieron cuenta de que a los hombres que llegaban no les llevaban al mismo cuarto que a ellas.

Por eso, explica la abogada, cuando el supuesto agresor estaba tomando las huellas a la menor de las hermanas, la mayor aprovechó para preguntarle a los oficiales que las detuvieron, que ya estaban de vuelta en las instalaciones, si quitar la ropa y tocar a las detenidas era una práctica habitual.

"Un oficial le preguntó si eso le había sucedido a ella, dijo que sí, e identificó al oficial que se lo había hecho. El segundo oficial le dijo que era una mentirosa, pero le separaron de su hermana y la llevaron a un cuarto para que diera su testimonio", explica Salceda al señalar que una vez que relató lo sucedido a los agentes, estos le tomaron declaración a la hermana pequeña.

"Ellas dicen que se quedaron como sorprendidos porque las dos tenían la misma historia", agrega.

Investigación interna sin resultados

Según la información que dispone ACLU, uno de los agentes se disculpó con las hermanas mientras que la patrulla fronteriza emprendió una investigación interna que no culminó con cargos en contra el supuesto agresor.

Tras tres días de detención, las jóvenes pudieron salir y consiguieron reunirse con su madre en Fresno (California), donde ahora estudian mientras los abogados tratan de arreglar su estatus migratorio en el país.


Por el momento, según explica la abogada, su organización quiere dar voz a las niñas para evitar este tipo de casos en el futuro. "La prioridad es sacar a la luz esto para que otras personas si les ha ocurrido eso no se sientan solas".

Por su parte, las jóvenes guatemaltecas, que aseguran estar acudiendo a terapia para superar lo que vivieron, quieren que el oficial que aseguran que abusó de ellas sea castigado y que nadie más tenga que pasar por lo mismo.

"La vergüenza y dolor que sentimos en ese cuarto son indescriptibles. La idea de que un oficial de inmigración toque las partes más íntimas de mi cuerpo sin mi consentimiento me mata. He sufrido todos los días por esta experiencia, al punto tal que se me hace extremadamente difícil dormir por las noches. Incluso, ha habido días en los que siento que no debería estar viva", escribió Clarita.

La psicóloga Martha Pasiminio, que ha tratado anteriormente casos de abusos sexuales en menores, asegura que experiencias como las que vivieron las hermanas puede generarles problemas de adaptación a la sociedad en el futuro.

"Cuando las figuras de autoridad comenten el abuso y se aprovechan de la vulnerabilidad, las víctimas quedan muy frágiles", explica la psicóloga. "Con el tiempo el trauma se va volviendo más profundo y cuando crecen tieden a aislarse y a tener problemas en sus relaciones e incluso en la crianza de sus hijos".

Respuesta de la patrulla fronteriza

En respuesta al anuncio de la demanda de ACLU, la CBP emitió un comunicado en el que asegura que la agencia no puede hacer declaraciones de litigios pendientes pero que toman “muy en serio las acusaciones de mala conducta”.

“No hay espacio en el CBP para el maltrato o mala conducta de ningún tipo hacia aquellos bajo nuestra custodia. No toleramos la corrupción o el abuso dentro de nuestras filas y cooperamos plenamente con cualquier investigación criminal o administrativa de presunta mala conducta por parte de cualquiera de nuestro personal, dentro o fuera de servicio”, indica el texto que le fue enviado a Univision Noticias.

Sin embargo, la abogada de ACLU Mitra Ebadolahi considera que la CBP tiene un extenso historial documentado de abusos de derechos humanos y de niños en la frontera.

"Esta historia, junto con las políticas antinmigración de Trump y su plan de agregar 5.000 agentes de la Patrulla Fronteriza a las filas del CBP, son una gran causa de alarma ", afirmó Ebadolahi. "CBP presume que no está sujeto a las leyes federales o estatales de protección infantil y este incidente deja claro que al menos algunos de sus oficiales piensan que pueden cometer una agresión sexual con impunidad. Esto debe cambiar"

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