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Inmigrantes indocumentados

"He visto padres como yo": los estadounidenses que cruzan la frontera para ayudar a la caravana migrante

Tres amigos de San Diego se preocuparon cuando vieron las imágenes en las noticias: miles de migrantes que llegaron a Tijuana y estaban hacinados soportando agua, frío, entre otras dificultades. Así que decidieron recolectar donaciones entre sus conocidos y hasta armaron una lista en Amazon para que los que quisieran ayudar les enviaran paquetes por correo. "Todos somos seres humanos", reflexionó uno de ellos.
2 Dic 2018 – 8:01 PM EST

TIJUANA, México.– En un camino rodeado de gruesos alambres de púas y vehículos militares, la nueva imagen de la garita de San Ysidro en la frontera entre México y California, apareció una camioneta Dodge Caravan llena de donaciones. A bordo iban tres estadounidenses de San Diego que vieron en las noticias que miles de migrantes en Tijuana, incluyendo mujeres y niños, estaban pasando hambre, sed y frío.

"Hay una necesidad, nosotros queremos participar y ayudar", dijo Phil Cunningham, un asistente de profesor en una escuela de San Diego que inició una campaña para pedir diferentes artículos de primera necesidad entre sus vecinos y amigos. Así se fue llenando el vehículo SUV que este jueves llegó a la unidad deportiva Benito Juárez, el primer albergue que recibió a más de 6,100 miembros de la caravana que llegaron a esta ciudad con el propósito de pedir asilo a Estados Unidos en la frontera.

"Trajimos seis casas de campaña por el clima (ha estado lloviendo) y también comida, papel de baño, artículos de higiene personal; vamos a seguir recolectando dinero para traer más cosas", prometió este hombre de 46 años que además entrena a un equipo de fútbol.

Cunningham dice que sus amigos que son miembros de la organización religiosa Steps of Justice le informaron sobre las pésimas condiciones en las que han estado viviendo miles de refugiados en México. Y también vio imágenes en los noticieros del lúgubre campamento que estaba relativamente cerca de su comunidad. Por eso decidió tender la mano a los migrantes.

"Antes de venir hablamos con amigos sobre lo que estaba pasando aquí y dijimos: '¡vamos!’", contó mencionando que algunos de ellos reunieron cientos de dólares para esta causa. "Vamos a seguir viniendo porque nos preocupa esto".

Su amigo Adam McLane, de 42 años y miembro de una asociación cristiana en San Diego, quiso acompañarlo. "He estado siguiendo esta historia desde hace varias semanas a través de la prensa. Lo que yo he visto no es una crisis política, no me preocupa todo lo que se ha dicho, me preocupa la crisis humanitaria, en la que personas que están en situaciones terribles necesitan ayuda", señaló.

El tercer hombre a bordo era Scott Fielder, quien trabaja en la industria de la tecnología. Ninguno de ellos habla español, pero eso no fue un obstáculo para entregar el cargamento de ayuda a empleados municipales.

Los tres viajaron a Tijuana el lunes solo para ver el tamaño de la necesidad y regresaron a sus casas con el corazón destrozado. "Al volver a San Diego publicamos en Facebook una lista con las cosas que se necesitaban y la gente comenzó a llevarlas a nuestras casas", explicó McLane.

"Nuestros vecinos nos donaron varios pañales, toallitas húmedas, productos de higiene femenina, jabones, bolsas de dormir, carpas", detalló. ·También hicimos una lista en Amazon para que la gente afuera del área de San Diego nos enviara las cosas por paquetería".

"Todos somos seres humanos"

La SUV rebasó su espacio para la carga con los artículos que recibieron. Cada vez que alguien llevaba una donación les aplaudía su labor humanitaria, afirmó McLane. "Nos agradecían por lo que estamos haciendo porque ninguna organización grande en San Diego lo ha hecho y nos dijeron que se sentían mal por las condiciones de los niños migrantes", describió el vecino de San Diego, quien dice que personalmente se ha sentido "agradecido por la oportunidad" de traer productos útiles para el éxodo de migrantes.

"Lo que he visto al conocer gente de la caravana es que son padres como yo. Recuerdo cuando hace unos meses estaba sin empleo. Ellos no son peores que yo. Todos somos seres humanos", reflexionó.

Sentado en el asiento del pasajero, antes de regresar al sur de California, Fielder dijo que su principal preocupación era entregar las carpas antes de que lloviera el jueves. Al finalizar ese día, la cancha en la que estaban decenas de familias y jóvenes quedó totalmente inundada.

"Es desafortunado que estén viviendo bajo esas circunstancias. Quisimos traer las carpas porque las cosas se pondrán incluso peor", advirtió este hombre de 51 años. "Esperamos que esto ayude; no es mucho, pero es algo", comentó.

Aguantar o volver: las condiciones infrahumanas que soportan los migrantes en el refugio colapsado de Tijuana (fotos)

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El lado proinmigrante de San Diego

Sobre el reforzamiento de la seguridad en la frontera, el lento procesamiento de las solicitudes de asilo y cómo agentes de la Oficina de Aduanas y Control Fronterizo (CBP) repelieron con gases lacrimógenos a los inmigrantes que intentaron cruzar por la fuerza a Estados Unidos, estos tres amigos dijeron que no están de acuerdo con las acciones que ha emprendido la administración de Donald Trump.

"Yo tengo una pregunta concreta para el gobierno: ¿cómo es que pueden pagar para enviar 10,000 o 15,000 militares a la frontera, pero no pueden enviar a 250 agentes de CBP entrenados para escuchar inmediatamente los casos de la gente? ¿Por qué los hacen sufrir en el lodo?", reclamó McLane.

"Pueden escuchar sus testimonios y si no califican (para el asilo) entonces pueden continuar con sus vidas. Pueden tramitar una visa humanitaria y quedarse en Tijuana, o regresar a sus casas. Pero hacer que la gente sufra meses y meses y meses es cruel y no es justo", criticó.

Fielder, por su parte, contó que le sorprendió escuchar hace unos días que el CBP estaba llamando a las personas que habían llegado a la frontera pidiendo asilo hace cuatro meses. "Vi a una mujer que estaba muy emocionada cuando la llamaron por su nombre", relató.

Cunningham dijo que esta primera entrega le ha confirmado que no son los únicos que aceptan a los refugiados en San Diego, donde algunos políticos apoyan el movimiento antisantuario.

"A mucha gente le preocupa esto como a nosotros. Lo que más se escuchan son las críticas contra la caravana, pero un grupo grande en silencio considera que los problemas de la caravana debería ser nuestros problemas, que deberíamos ayudarlos e involucrarnos de alguna manera", advirtió.

La violencia en San Pedro Sula: la ciudad donde se formó la caravana de migrantes (fotos)

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