Elecciones

El candidato al Senado haitiano que es buscado por tráfico de drogas en EEUU

Guy Philippe es probablemente el candidato más polémico de las elecciones de Haití previstas para el próximo octubre. Venerado por algunos, el postulante a senador estuvo a punto de ser detenido por la DEA en 2007 y en su país se le ha interrogado por un ataque mortal a una comisaría.
8 Sep 2016 – 8:04 PM EDT

PESTEL, Haiti.- Los pescadores se congregan emocionados en un inestable muelle de madera para recibir la embarcación en la que viaja el candidato político más divisivo y provocador. La multitud no tarda en abrir camino a Guy Philippe, quien ya en tierra firme empieza a estrechar las manos y dar palmadas en las espaldas de quienes le esperan. La gente se arremolina para ver al hombre que aparece en carteles de campaña colgados en las pequeñas chozas de esta comunidad aislada del resto del país por montañas boscosas y carreteras llenas de baches.

Con el mismo fervor que lo veneran algunos, Philippe también es detestado por algunos haitianos después de que en 2005 liderase la rebelión que derrocó al presidente Jean-Bertrand Aristide. Además, las autoridades de Estados Unidos lo buscan por cargos de tráfico de drogas desde hace una década y la semana pasada, un juez haitiano lo interrogó por un ataque mortal el pasado mes de mayo a una comisaría después de que el candidato ignorase varias citaciones previas.

En la región rural de Grand'Anse, en el sur de Haití, muchos ya lo llaman "senador" mientras hace campaña para lograr un escaño en las elecciones previstas para el 9 de octubre, una victoria que le daría inmunidad ante detenciones y procesos judiciales en su país, así como el poder político que ambiciona desde hace mucho tiempo.

"Es como un padre para esta zona", asegura Christin Pierre Louis, que está entre quienes acudieron para recibir a Philippe al pueblo.

Símbolo de los problemas de Haití

Pero en otros lugares se le ve como un símbolo preocupante de los problemas de Haití.

"Hay un vacío de responsabilidad en Haití que hace que gente implicada en violaciones a los derechos humanos en el pasado pueda presentarse como candidato popular sin miedo a investigaciones, mucho menos procesamientos y por supuesto abusos", señaló Amanda Klasing, investigadora de la ONG Human Rights Watch.


El candidato fugitivo, que aparenta muchos menos de los 48 años que tiene, recibió a periodistas de Associated Press en su bastión de Pestel, una localidad remota en la zona montañosa donde se refugia desde que agentes de la agencia antidroga de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) estuvieron a punto de capturarlo en 2007, en una redada en su casa de la ciudad costera de Les Cayes, en el sur.

Philippe promete llevar prosperidad a la península sur de Haití, que además de aguas cristalinas y bosques frondosos cuenta con un exiguo suministro eléctrico, pocas infraestructuras y una desnutrición generalizada.

Preguntado por los delitos de los que se le acusa, el candidato insiste en que es inocente, atribuye las acusaciones a enemigos que intentan silenciarlo y tiene un rencor especial al presidente interino de Haití.

"El camino que escogí, la decisión que tomé, no es fácil. Pero está tomada y estoy dispuesto a morir por ella", afirma Philippe en su bastión, al que se llega por una precaria carretera de tierra flanqueada por bloques de piedra, colocados para poder instalar barricadas con rapidez. En Pestel, donde su padre fue alcalde, él es ahora el jefe indiscutible.

Promete responder con la fuerza a quien intente detenerlo

En el único hotel de la ciudad, que es de su propiedad, Philippe celebra una audiencia en la que mientras bebe cerveza Prestige, tan pronto lanza una orden a sus seguidores, como socializa con una corte de aduladores o reparte favores.


En una pérgola que construyó en el paseo marítimo, hace una invitación abierta a exsoldados para que se instalen en Pestel. El Ejército haitiano se abolió en 1995, pero veteranos como Philippe y sus seguidores piden desde hace tiempo que se reinstaure. "Pueden venir a Pestel, tierra de libertad", afirma con una sonrisa.

Como excomandante de policía y soldado, dice tener un gran respeto por las fuerzas de seguridad, pero advirte que se responderá con la fuerza a cualquier oficial uniformado que intente capturarlo en su feudo tropical: "Los consideraremos mercenarios y los haremos frente", dijo.

Philippe niega las noticias de que tenga arsenales de armas, pero en un cobertizo junto a la carretera donde montaba guardia un vigía se pueden ver dos rifles de asalto T-65 y un par de carabinas M-1.

Una vida azarosa

La candidatura de Philippe al Senado es en realidad un nuevo capítulo de una vida azarosa. En 2000 era jefe de policía de la ciudad norteña de Cap-Haitien, la segunda más grande del país, cuando huyó a la vecina República Dominicana entre acusaciones de que estaba tramando un golpe. En el exilio, se le acusó de planear ataques contra comisarías haitianas y otros objetivos.

Regresó en 2004 para unirse a un alzamiento contra Aristide, haciéndose con el control de un grupo de rebeldes que tomó Cap-Haitien. Aristide abandonó el país a bordo de un avión proporcionado por Estados Unidos antes de que los rebeldes de Philippe llegaran a la capital.


Tras una entrada triunfal en Puerto Príncipe, Philippe se proclamó "jefe del ejército". Pero rindió las armas ante la preparación de una fuerza de estabilización de Naciones Unidas.

En 2006 se presentó a la Presidencia y quedó en un distante noveno puesto. Un año más tarde, agentes antidroga haitianos y estadounidenses fuertemente armados asaltaron su casa en Les Cayes, pero sólo encontraron a su familia y a una trabajadora doméstica. Los agentes estadounidenses llegaron en varios helicópteros Black Hawk.

Un cartel de fugitivo de la DEA indica que se le busca por delitos como conspiración para importar cocaína a Estados Unidos. Pero la orden de acusación en su contra presentada hace una década en Estados Unidos es secreta y la fiscalía federal declinó comentar el caso.

Philippe debe ser interrogado por un ataque del pasado 16 de mayo contra la comisaría de Les Cayes, cuando unos 50 hombres armados, vestidos con uniformes verdes o de camuflaje irrumpieron en el edificio, robaron armas, mataron a un policía e hirieron a otro.

El abogado del candidato, Reynold Georges, confirmó que Philippe aparece en una orden judicial haitiana relacionada con el ataque, pero afirma que su cliente no estaba relacionado con el caso. Por su parte, el acusado asegura vivir de forma sencilla y estar centrado en su campaña.

Hace poco, Jovenel Moise, aspirante a la presidencia elegido por el expresidente Michel Martelly, hizo campaña con él en Pestel.

Philippe alertó de complicaciones si pierde los comicios al Senado: "Pelearé si pierdo estas elecciones porque sabré que el gobierno lo hizo de forma ilegal", dijo entre tragos de cerveza. "Ya no tengo nada que perder".


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