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Elecciones 2016

Lo que dice el tiroteo de Dallas del EEUU "post racial" de Barack Obama

Cuando Barack Obama llegó a la presidencia muchos hablaron de la era “post racial”, pero el fin de su mandato parece estar terminando en un torbellino de tensiones raciales.
9 Jul 2016 – 8:15 AM EDT

La noche 7 de julio, la ira e indignación de quienes protestaban en las calles de Dallas por las muertes de dos afroestadounidenses ocurridas esa semana se vio inmediatamente sustituida por el horror y el pánico generado por la emboscada que costó la vida a cinco policías de la ciudad tejana.

Los datos aún son escasos, el motivo de la tragedia desconocido, pero muchos sospechan del aspecto racial del ataque, no solo por la coincidencia de haber sucedido en medio de manifestaciones nacionales por los recientes excesos policiales contra afroestadounidenses, sino porque, de acuerdo con la versión oficial, el atacante dijo querer matar policías blancos.

En redes sociales y comentarios llegados a medios de comunicación, la mayoría ha expresado su pesar por los oficiales muertos, pero algunos han dicho abiertamente que se trata de un “acto de justicia” ante los abusos que sufren las minorías a manos de las autoridades.

El mayor indicativo de que se trataba de una venganza con tintes raciales lo dio el jefe de la policía de Dallas, David Brown, quien informó que el supuesto atacante estaba “molesto con la gente blanca y con los policías blancos”.



Semana trágica

Un día antes de la matanza en Dallas, Philando Castile murió en St Louis, Minnesota , al recibir cuatro balazos de un policía que lo detuvo por una infracción de tránsito. Apenas horas antes en Baton Rouge, Lousiana, Alton Sterling, tuvo un forcejeo con la policía que le resultó fatal.

Por lo que se puede ver en los videos que han trascendido de ambos eventos no parece justificado el exceso de fuerza por parte de los agentes involucrados, pero los videos son puntos de vista parciales que bien podrían no contar la historia completa.

Eso importa poco en una sociedad polarizada, escindida por las tensiones raciales y las desconfianzas hacia las instituciones que esta genera.


Estudios de la encuestadora Gallup indica que los negros son el grupo que menos confía en la policía, solo el 30%. Aunque está entre las más respetadas, la institución ha ido perdiendo prestigio entre la población en general y su imagen está a niveles de 1993.

Un estudio del departamento de Justicia indica que el 2011 un 13% de los conductores negros fue detenido por una infracción de tráfico, frente al 10% de los blancos. Pero en el caso de los negros la posibilidad de arrestos y de un desenlace fatal es mucho mayor.

Temor al otro

La desconfianza de los afroestadounidenses se alimenta con lo que perciben como la impunidad de oficiales, generalmente blancos, tras cada una de las muertes de ciudadanos en los que existe la sospecha de un uso excesivo de fuerza.

En 2014, dos policías de Nueva York, Rafael Ramos y Wenjian Liu, fueron baleados en su auto por un atacante que dijo buscar venganza por la muerte de Eric Garner, un hombre negro que murió ese año cuando fue sometido a una maniobra de estrangulación prohibida durante un arresto.

La división aumenta con la sensación de acoso que tiene cada lado.

Mientras movimientos como el Black Lives Matter (Las Vidas Negras Importan) denuncian la indefensión de los negros ante la policía, los cuerpos de seguridad se sienten estigmatizados por culpa de eventos trágicos pero que describen como aislados.

Hay entre las autoridades quienes aseguran que existe una “guerra contra la policía” alimentada por los medios de comunicación, la ira expresada por los ciudadanos en redes sociales y hasta por la Casa Blanca del presidente Barack Obama, quien suele ser duro crítico de los excesos policiales y habla abiertamente de las divisiones raciales.

Al reaccionar a la muertes de Castile y Sterling, el presidente Obama desde Varsovia, Polonia, donde participaba en una cumbre de la Organización del Tratado del Atlántico Norte, las describió como “ síntoma de la disparidad racial que muestra nuestro sistema de justicia y la resultante falta de confianza que existe entre las fuerzas de la ley y muchas de las comunidades que atienden”.



La era post racial

Independientemente de cuánto haya jugado lo racial en los eventos de Dallas, lo que es seguro es que muestra el cuadro resquebrajado de la sociedad estadounidense.

Queda reflejado en la reacción de algunos que expresan su molestia porque la bandera de la Casa Blanca haya sido arriada a media asta en honor de los policías caídos cuando las muertes parentemente injustificadas de decenas de afroestadounidenses no ameritan mayores gestos desde el poder.

El estilo políticamente incorrecto del virtual candidato presidencial del Partido Republicano Donald Trump, con sus comentarios sobre los mexicanos y los musulmanes, es síntoma de cómo las desconfianzas entre grupos raciales siguen intactas pese a décadas de una armonía a veces forzada por la ley y no tanto por la cultura.

El tiempo del presidente Obama, que muchos saludaron al comienzo como el inicio de la era “post racial” en EEUU, está terminando en un torbellino de conflictos raciales.

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