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Elecciones 2016

La opción de algunos republicanos frente a Trump: votar para presidente por Bush, Rice o Micky Mouse

Cómo puede afectar el ‘write-in’ a las elecciones de 2016, la tradición electoral de EEUU que permite optar por un candidato (real o ficticio) que no se presenta.
12 Ago 2016 – 2:11 PM EDT

Las elecciones presidenciales del 8 de noviembre tienen la particularidad de enfrentar a dos candidatos impopulares. Esto puede beneficiar a terceros partidos, pero también empujar una de las tradiciones electorales más propias de Estados Unidos: el write-in, es decir optar por un candidato (real o ficticio) que no se presenta.

Sobre todo Donald Trump ha dividido a su partido y ha dejado a parte de los votantes republicanos sin opciones. En un movimiento inédito, congresistas, senadores, altos cargos y comentaristas conservadores están declarando que se refugiarán en el write-in para no votar a Trump, pero tampoco a Hillary Clinton.


Votos para Jeb Bush

Así lo han dicho públicamente republicanos de primera fila. La congresista de Florida Ileana Ros-Lehtinen dice que votará por el exgobernador y excandidato Jeb Bush. La senadora Susan Collins, de Maine, asegura que también se plantea apoyar simbólicamente a Jeb Bush o a Condoleezza Rice, que ha repetido las dos últimas elecciones que no tiene ninguna intención de volver a la política. El senador Mark Kirk, de Illinois, dice que optará por Colin Powell.

El senador Lindsey Graham, de Carolina del Sur, dice que no irá a votar o también lo hará por alguien de manera simbólica que no se presente. Sin embargo, Carolina del Sur es uno de los nueve estados que no admite la opción de write-in. Si Graham hace eso, su voto no será registrado como válido.


La batalla electoral
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Tendencia de voto calculada por HuffPost Pollster y que tiene en cuenta los resultados de las últimas encuestas nacionales de opinión.

También hay algunos seguidores de Bernie Sanders que optarán por votar por el senador de Vermont aunque no se presente. Sin embargo, entre los demócratas, no hay figuras públicas relevantes que hayan declarado su intención de hacer algo así. Sanders pidió en la convención demócrata el voto para Clinton.

Aun así, cerca de un tercio de los votantes de Sanders son reticentes a votar por la candidata demócrata. Parte de esos votantes se pueden ir a terceros partidos, como los verdes de Jill Stein o el libertario Gary Johnson. Y parte pueden aparecer también en forma de write-in.

Los números en 2012

En las elecciones presidenciales de 2012 se contaron 136,040 write-in, es decir el 0,11% del total de los votos, según los resultados oficiales registrados por la comisión electoral.

Para valorarlo en perspectiva, el presidente Barack Obama recibió casi 66 millones de votos; su rival republicano, Mitt Romney, 61 millones. El siguiente candidato con más apoyos fue el libertario Gary Johnson, que también se presenta estas elecciones y que en 2012 recibió 1,275,971 votos, es decir menos del 1% del total.

Sin embargo, no todos los estados reportan los write-in. Algunos los consideran votos no válidos o el equivalente a una abstención. Entre los que los cuentan, sólo una parte transcribe todos los nombres sugeridos por los votantes. En 34 estados los aspirantes a write-in tienen que hacer algún tipo de papeleo con lo que no se puede escribir cualquier nombre.

Apoyo simbólico o broma
El write-in puede ser una manera de apoyar a un candidato que no se ha podido presentar en todos los estados. Así, en 2012, el político que más votos de este tipo recibió fue Virgil Goode, un excongresista que pasó por los dos grandes partidos y que este año apoya a Trump. Consiguió presentarse en 26 estados y en otros animó el write-in. Así logró unos 122,000 votos, de ellos más de 4,500 write-in.

Esta opción suele ser, sobre todo, una manera de expresar descontento con las opciones disponibles. Así, por ejemplo, en Rhode Island, en 2012, Hillary Clinton, que no se presentaba ni hacía campaña, recibió 64 votos de los más de 440,000 registrados. En ese mismo estado, el excandidato presidencial Ron Paul, logró 617 y Micky Mouse, 14. La mejor marca de Ron Paul fue en New Hampshire, donde más de 1,300 personas escribieron su nombre.

En Maryland, Santa Claus logró 625 votos y Rosanne Barr, 64.

Cuándo tiene impacto

Esta opción no es sólo un voto protesta. Puede tener impacto, aunque no en las presidenciales.

“Los candidatos write-in en primarias presidenciales a veces han ganado. En las generales nunca han supuesto un gran diferencia”, me explica Richard Winger, un experto en candidaturas independientes y autor de Ballot Access News, una web especializada. Él ha estudiado los resultados de las elecciones generales por estados y dice que el mejor resultado en unas presidenciales con este tipo de apoyo fue en California en 1976: el independiente Eugene McCarthy consiguió 58,412 votos en forma de write-in. McCarthy se presentaba a las elecciones, aunque no había logrado estar en todos los estados.

Esta tradición también ha tenido resultados en elecciones al Congreso. En 1954, Strom Thurmond fue elegido así senador por Carolina del Sur, después de que su partido, entonces el demócrata, se negara a hacer primarias. En 2010, la senadora Lisa Murkowski logró también como write-in su escaño en Alaska después de perder en las primarias republicanas.


Sin embargo, en las presidenciales, el gesto suele ser simbólico. En la mayoría de los estados estos votos están muy por debajo del 1% y cuando los votantes quieren protestar tienden a apoyar a candidatos fuera de los dos grandes partidos. Es difícil que su gesto tenga efecto a no ser que las elecciones estén muy ajustadas.

Por ejemplo, Alaska es uno de los estados donde el porcentaje de write-in suele ser mayor, pero justo aquí hay poca disputa. En 2012, el 0,99% del total o 2,870 votos fueron para candidatos sugeridos por los votantes, pero Romney ganó en este estado por 14 puntos. En cambio, en estados cruciales como Ohio o Florida, los write-in fueron de pocas décimas de punto.

Los ‘write-in’ contra Trump

Este año se podría observar un repunte de este tipo de voto en algunos estados de mayoría republicana donde la oposición a Trump es creciente.

Por ejemplo, en Utah, un estado conservador y donde tradicionalmente ganan los republicanos, pero donde Trump es muy impopular por sus sugerencias de selección religiosa y su estilo de vida en contradicción con la tradición mormona. Trump y Romney, muy respetado en Utah, se han enfrentado de manera agria.

Los votos pueden ir a candidatos que no se presentan, pero también a independientes que no han llegado a tiempo para presentarse en todos los estados. Es el caso de Evan McMullin, que acaba de lanzar su campaña presidencial para republicanos reticentes a Trump, pero quien tendrá que luchar por estar entre las opciones oficiales de los votantes.

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