Elecciones 2016

La masacre de Orlando alerta sobre la violencia cotidiana que sufre la comunidad LGBT en EEUU

La matanza del bar gay Pulse destaca el problema de las agresiones por la orientación sexual. Según el FBI se producen unas mil al año, pero la comunidad LGBT asegura que muchos ataques en su contra nunca llegan a conocerse.
19 Jun 2016 – 10:06 AM EDT

Antes del atentado contra el club gay Pulse de Orlando, Florida, del domingo 12 de junio, en el que 49 personas murieron, ya l a comunidad LGBT había entrado en el debate electoral estadounidense.

Fue en marzo, cuando inesperadamente Carolina del Norte se convirtió en el primer estado en limitar el acceso a los baños públicos al género establecido en el acta de nacimiento y entro en confrontación con el gobierno federal en la llamada "guerra de los baños".

Del lado republicano, mientras que el por entonces aspirante Ted Cruz tomó una postura ultra conservadora al decir que “los hombres no deben ir a los baños de las niñas”, Donald Trump sorpresivamente se manifestó a favor de que cada cual use el toilette que desee .

Del lado demócrata, tanto el senador Bernie Sanders como la ex secretaria de Estado Hillary Clinton se mostraron a favor de que el uso de los baños sea el que cada cual considere.

En una rara coincidencia, los dos virtuales candidatos republicano y demócrata están de acuerdo en el "tema baños".

Desde la comunidad LGBT creen que es positivo que el tema se visibilice y que cualquiera sea el próximo presidente tenga una visión favorable en el tema.

Pero si bien la discusión por el uso de los servicios continúa, muchos creen que una de las mayores batallas que les queda librar es contra la violencia.

La masacre de Orlando, que se investiga como acto terrorista y crimen de odio, sumado a algunas reacciones homófobas que ha generado, subrayan la vulnerabilidad de un colectivo acostumbrado a ser víctimas de la violencia intolerante.

La violencia

Una evidencia de cómo la tragedia de Orlando no disipa la intolerancia se vivión este sábado, cuando un grupo religioso trató de interrumpir el funeral de algunas de las víctimas del bar Pulse, pero activistas LGBT se interpusieron entre ellos y la procesión.

Unas semanas antes de la tragedia de Orlando, Univision Noticias estuvo en San Francisco para conocer esa menos conocida historia de violencia cotidiana que enfrenta la comunidad LGBT.

Las veredas, las fachadas y hasta el pavimento del barrio The Castro de San Francisco tienen los colores de la bandera LGBT.

Este distrito ha sido la cuna del activismo por los derechos de ese colectivo y ha sido en los años ’70 el hogar del legendario Harvey Milk, el primer funcionario abiertamente gay en ser escogido por votación popular en los Estados Unidos asesinado por Dan White, un adversario politico.


Castro, el histórico barrio de San Francisco cuna del orgullo LGBT

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A solo cinco calles, en la avenida 16 de Mission District, en San Francisco, un barrio con fuerte presencia mexicana está la fundación ELLA para translatinas que se fundó hace 10 años.

“El nombre viene por la trasformación del ‘él’ a ‘la’”, explica Adrián Escobar, consejero de salud en la fundación, la única en los Estados Unidos especializada en transgéneros latinas.

Unas 20 chicas trans van cada día para escuchar charlas motivacionales, talleres de arte y danza.

El salón principal es espacioso, pleno de color, paredes violetas y blancas y luz natural que desde una pequeña ventana lo inunda todo. Hay sillones llenos de almohadones y de pilas de vestidos de faldas vaporosas que aguardan la clase de baile Bomba que empieza a las 6pm.


“Este es el altar”, dice Sthefany Galante, una chica trans mexicana de 37 años, mientras señala una pared tapizada con decenas de fotos, mariposas de papel y que rodean a una enorme imagen la Virgen de Guadalupe. Abajo, flores crucifijos y velas.

Entre tantas se ven la imagen de Gwen Araujo, una transgénero asesinada en 2002 a golpes por un grupo de hombres y la foto de Ronin Shimizu, un chico de 12 años que se suicidó en 2014 porque sufría bullying por ser homosexual.

Todas y todos están muertos.

De acuerdo al último informe del Bureau Federal de Investigación ( FBI) sobre crímenes de odio, el último año se cometieron alrededor de seis mil ataques en el país: el 47% de ellos engendrados en temas raciales, y el 20,4% por orientación sexual o identidad de género.

Pero según un reporte sobre violencia de la ciudad del Centro de San Francisco LGBT (SF LGBT), solo en San Francisco el 62% de los abusos y cerca de la mitad de los ataques sexuales y agresiones físicas dentro del colectivo no se denuncian. Un patrón que según los expertos se replica en mayor o en menor medida en todo el país.

La violencia para la comunidad LGBT está en cualquier esquina. Adriana Kin, trans mexicana de 40 años, cuenta que meses atrás un desconocido la empujó, la pateó y la golpeó para ‘darle una lección’ por ser transexual.


El miedo de las transgénero latinas de salir a la calle

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“Cuando llega la policía, en lugar de tomarme la denuncia y de ayudarme me dicen ‘¿En serio te llamas Adriana? Tienes cara de Jorge’”, relata.

Además de la violencia en la calle, cuentan, muchas veces enfrentan la falta de respeto de las fuerzas de seguridad y el problema de que si son detenidas en la calle y las lleven a centros de detención de hombres, en donde suelen ser recibidas con más violencia.

La mayoría cree que la generación de políticas que garanticen seguridad y respeto a la comunidad son de las necesidades más urgentes.

La vivienda y el trabajo

El director de desarrollo del SF LGBT, Roberto Ordeñana, dijo a Univision que además de la violencia el acceso al trabajo y a la vivienda también son preocupantes.

“Trabajamos para paliar problemas económicos de nuestra comunidad porque les cuesta conseguir trabajo. Si eso les sucede aquí en San Francisco, una ciudad que históricamente apoya al movimiento, imagínate en el resto del país”, dice Ordeñana.



Según un reporte del Williams Institute de la Universidad de Los Ángeles , el grupo de los trangénero en EEUU tienen una tasa de desempleo del doble que la población en general.

Conseguir empleo es el primero de los problemas: el siguiente es encontrar dónde vivir ya sea por falta de dinero o por discriminación.

En el caso de San Francisco, la falta de vivienda asequible en combinación con los bajos ingresos que suelen tener, empujan a ciertas partes del colectivo a rentar en barrios que les resultan inseguros.

Según un informe del Williams Institute , aún hay 32 estados que no tienen leyes completas que prohíban la discriminación basada en la orientación sexual o identidad de género.

Algunos creen que la sanción de la ley federal de matrimonio igualitario en junio de 2015 fue la cúspide y la mayor victoria de la comunidad. Pero para muchos esa fue una de las tantas batallas que tuvieron que librar, pero creen que aún falta trabajar mucho para que la sociedad sea completamente igualitaria.

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