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Nicolás Maduro, presidente de Venezuela

El caso de Rousseff: una campanada para Maduro, un mal recuerdo para Lugo

El caso de Rousseff: una campanada para Maduro, un mal recuerdo para Lugo

El gobernante venezolano acusa a la "derecha continental" de propinar un "golpe mediático-judicial" contra la mandataria brasileña.

Nicolás Maduro, presidente de Venezuela
Nicolás Maduro, presidente de Venezuela

Al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, lo que le está pasando a su homóloga brasileña Dilma Rousseff, a punto de ser destituida por el legislativo de su país, no solo le chirría sino que también le inquieta.

Tal vez, porque en Venezuela, desde que las formaciones opositoras ganaron la mayoría en parlamento, sopesan cuál es la mejor forma legal de poner fin a su mandato, bien mediante un referéndum revocatorio, bien mediante una enmienda a la constitución o convocando a una asamblea constituyente.

Este domingo, el gobernante venezolano publicó en su cuenta de tuiter un mensaje en el que se pone al lado de Rousseff, más bien de manera preventiva ante una réplica en su país del terremoto político brasileño.

Para Maduro, los sospechosos habituales del "golpe mediático-judicial" en Brasil son los mismos que en en ámbito venezolano intentan defenestrarlo a él: la "derecha continental" y sus operadores locales.


En un acto transmitido por la televisora estatal VTV, el mandatario dijo que "pretender derrocar a la primera mujer presidenta de Brasil dice mucho de lo que es la obsesión imperial que ha tomado posición en el continente".

Rousseff está siendo sometida a un juicio político debido a supuestas maniobras contables de dudosa legalidad con las que sus opositores afirman que maquiló los resultados del gobierno en los años 2014 y 2015, al modificar presupuestos mediante decretos, acumular deudas y contratar crédito con la banca pública.

Y aunque Maduro pone sus barbas en remojo, se trata de procesos diferentes. Empezando por la propia calidad democrática expresada en la pluralidad, la división de poderes y el equilibrio político.

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La oposición venezolana desde la Asamblea Nacional intenta, sin mucho éxito, activar un referendo para la revocatoria del mandato de Maduro, pero la autoridad electoral nacional, dominada por el chavismo al igual que el Tribunal Supremo de Justicia, ha diseñado una carrera de obstáculos para torpedear la consulta popular.

En el caso venezolano, las razones que impulsan a la opositora Mesa de la Unidad Democrática a remover lo antes posible a Maduro del gobierno obedecen a la severa crisis social y económica que padecen los venezolanos, con una aguda escasez de productos básicos y medicamentos, la inflación disparada, la inseguridad personal en niveles alarmantes, y las respuestas poco o nada efectivas a estos problemas que da el gobierno.

Para este martes 19 de abril, cuando en Venezuela se celebran los 206 años de la firma del Acta de Independencia, la MUD ha convocado una jornada de recolección de firmas que avalen la solicitud del revocatorio.

Si Rousseff ya camina por la cuerda floja, y a Maduro todavía le quedan vidas, al menos en las instituciones que controla el chavismo, el abogado paraguayo Adolfo Ferreiro recordó el caso del expresidente Fernando Lugo, también destituido en un juicio político en el Senado en 2012,

A Ferreiro, citado por la agencia AP, le tocó defender a Lugo en esa oportunidad. Aora, viendo lo que sucede en Brasil, cree que los senadores deben respetar el derecho de Rousseff a defenderse si se materializa el proceso de impugnación.

Lugo presidió el gobierno paraguayo de 2008 a 2012 y después de su remoción fue sustituido en el cargo por el vicepresidente Federico Franco hasta agosto de 2013, cuando Horacio Cartes llegó a poder mediante elecciones.

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