Huesos encontrados en una isla posiblemente pertenecían a la aviadora Amelia Earhart

Desde su desaparición en pleno vuelo en 1937, decenas de teorías se han construido en torno a cuál fue el destino de esta pionera de la aviación. En un zapato, una botella, un cráneo, una tibia y dos fémures encontrados en 1940 estaría la respuesta.

La desaparición de la aviadora estadounidense Amelia Earhart en 1937 es uno de los grandes misterios de la aviación. Ahora, una nueva investigación dice que unos huesos hallados hace casi 80 años en una isla del Océano Pacífico Sur "probablemente" pertenecían a la famosa pionera.

El director emérito del Centro de Antropología Forense de la Universidad de Tennessee, Richard Jantz, reexaminó siete mediciones óseas realizadas en 1940 por D. W. Hoodless médico de la Escuela Central de Medicina en Fiji, quien en ese momento concluyó los huesos pertenecían a un hombre. Entre los restos se encontraron un cráneo humano, húmero, radio, tibia, peroné y dos fémures, según el estudio.

Usando técnicas modernas, incluyendo un programa llamado Fordisc que digitalmente estima el sexo, la ascendencia y la estatura a partir de mediciones esqueléticas, Jantz descubrió que Hoodless había determinado incorrectamente el sexo de los restos. Los datos revelaron que los huesos "tienen más similitud con Earhart que con el 99% de los individuos en una gran muestra de referencia", indicó la Universidad en un comunicado.

Sobre estas bases, el estudio indica que Earhart era conocida por haber estado en el área de la isla de Nikumaroro, y que el hallazgo de restos óseos "consistentes totalmente con los de ella".


El experto, quien trabajó en colaboración con el Grupo Internacional para la Recuperación Histórica de Aeronaves (TIGHAR), también comparó las longitudes de los huesos con los de la aviadora y, con base a esta información, Jantz concluye que "hasta que se presente evidencia definitiva de que estos no son los restos de Amelia Earhart, el argumento más convincente es que son de ella".

"La antropología forense no estaba bien desarrollada a principios del siglo XX. Hay muchos ejemplos de evaluaciones erróneas por antropólogos del período. Podemos estar de acuerdo en que Hoodless pudo haberlo hecho tan bien como la mayoría de los analistas de la época, pero esto no significa que su análisis fue correcto", detalla el documento.

Pionera solitaria

Earhart fue la primera mujer aviadora en volar sola a través del Océano Atlántico. Desapareció misteriosamente el 2 de julio de 1937 junto a su compañero navegante, Fred Noonan. La última vez que se supo de ellos fue luego de su salida de Lae, en Nueva Guinea hacia Howland, una pequeña isla en medio del Océano Pacífico. A partir de ese momento, decenas de teorías se contruyeron en torno al destino de la pareja.

Un grupo de investigadores, incluido el propio Jantz, creen que la aviadora murió como náufraga en la isla de Nikumaroro, un atolón en medio del Océano Pacífico perteneciente a la Republica de Kiribati.

Cuando estos huesos fueron hallados en 1940, se halló un zapato que parecía de mujer, una caja sextante (un intrumento de medición de navegación) y un botella que Earhart solía cargar consigo. Los huesos eventualmente desaparecieron, y lo que quedó fue datos métricos limitados a cuatro medidas del cráneo y tres de huesos largos: la tibia, el húmero y el radio.

Jantz iconsideró la posibilidad de que los restos óseos pudieron haber sido de alguno de los 11 hombres que presuntamente murieron en ese área en un naufragio de 1929 en un arrecife cercano a la isla o que fueran de un isleño del Pacífico. Concluyó que no había documentación o evidencia de que ninguno de ellos hubiera sobrevivido al naufragio mientras que el zapato y la caja del sextante eran intrumentos de origen estadounidense que no estarían asociados a dicho naufragio.

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