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Deportaciones

Fue a reportar a ICE que lo aceptó un college; él y su hermano acabaron deportados

La familia denuncia que los jóvenes fueron enviados de regreso a El Salvador. La agencia migratoria aseguró que Diego y Lizandro habían ingresado a Estados Unidos con pasaportes y visas falsas.
4 Ago 2017 – 8:21 PM EDT

Los hermanos Lizandro y Diego Claros-Saravia piensan seguir estudiando y trabajando. Esos eran sus planes en Estados Unidos y seguirán siendo los planes en El Salvador, a donde fueron deportados este miércoles, cuenta la familia a Univision Noticias. Su madre, Lucía Saravia, asegura que no descansará hasta volver a tener a sus hijos en casa, en Gaithersburg, Maryland.

Según la madre, ambos fueron detenidos el viernes pasado. Lizandro acudió a la oficina local del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) para entregar a las autoridades la carta de aceptación del Louisburg College, en Carolina del Norte, donde había conseguido una beca para estudiar ingeniería gracias a su habilidad extraordinaria para jugar al fútbol. Con la visita, solo buscaba la autorización de ICE –con quien se reportaba periodicamente como indocumentado– para aceptar su cupo universitario y mudarse de ciudad.

"Se la quitaron (la carta) y lo acusaron de que no iba a ir a esa escuela, sino que huiría de ellos. Él lo que estaba era respetando las leyes y por eso se presentaron", cuenta a Univision Noticias.

Lizandro y Diego Claros-Saravia, de 19 y 22 años respectivamente, habían entrado ilegalmente en Estados Unidos el 20 de septiembre de 2009 utilizando pasaportes guatemaltecos y con visas bajo identidades falsas. Y ambos tenían sendas órdenes finales de deportación desde el 7 de noviembre de 2012. Ninguno tenía antecedentes criminales, pero esa entrada de 2009 consta en las bases de datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) como un "intento fraudulento" de usar un documento con otra identidad.

En un comunicado, ICE justificó las dos deportaciones: "Entrar ilegalmente a Estados Unidos como una unidad familiar o como menor de edad sin compañía no protege a las personas de ser sujetos de las leyes migratorias de este país".

Según la agencia de inmigración, ambos habían conseguido la suspensión de sus deportaciones por un año en mayo de 2013. Pero, explica ICE, dos solicitudes posteriores fueron negadas. "Desde 2016, los oficiales de deportación de ICE en Baltimore lo instruyeron a comprar un boleto para su partida", se lee en la explicación del caso para cada hermano.

Y a pesar de lo ocurrido, la organización que representa como defensa a grupos de indocumentados, CASA de Maryland, planea protestar por la decisión el 15 de agosto en una marcha que esperan pueda llegar a las puertas de la Casa Blanca.

Un "mientras tanto"

Lizandro y Diego residían en Gaithersburg, Maryland, con sus padres y dos hermanos más. Eras los menores de la casa.

Diego trabajaba haciendo mecánica. Había abandonado los estudios universitarios pues la familia no tenía dinero suficiente para pagarlos. "Consiguió un trabajo muy bueno con un señor muy bueno que si vieras cómo ha llorado por él", asegura la madre. "Me dijo: 'mamá voy a trabajar y a ahorrar dinero porque quiero seguir en la escuela y hacerme un profesional de la mecánica'".

En el caso de Lizandro, había recibido una beca de ensueño y su pasión por el fútbol le acaba de abrir las puertas del college.

"Les quitaron todos los planes y sueños que tenían", recrimina la madre.

Este miércoles por la tarde, los hermanos llegaron al sureste de El Salvador, al Cantón El Níspero, donde vive su tía Verónica Orellana, de 39 años. "Llegaron contentos de regresar a su país, pero al mismo tiempo desilusionados. Ellos quieren seguir luchando para ver si tienen la oportunidad de regresar con su familia", dice Orellana.

Desde su nueva casa, los hermanos no ocultaron la frustración por la decisión de las autoridades de Estados Unidos. "Estamos aquí injustamente", dijo Lizandro. "Fuimos unos excelentes ciudadanos en ese país", reivindicó su hermano Diego.

Aunque a la distancia, la madre les ha pedido que busquen cómo estudiar en El Salvador "mientras tanto".

La vuelta de los Claros-Saravia a su país de origen no está en los planes. En Estados Unidos tienen una casa "que estamos pagando con sacrificio", dice la mamá. Del miércoles en adelante, Lucía Saravia asegura que solo le queda luchar. "No sé cómo voy a hacer, pero no me voy a cansar de luchar hasta tenerlos aquí. El futuro de nosotros está acá (en Estados Unidos). Aquí tenemos una vida estable".


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EN FOTOS: Una deportación de ICE, paso a paso

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