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Crisis en Venezuela

Colombia volvió a ser un supermercado para decenas de miles de venezolanos

Cerca de 100,000 venezolanos cruzaron del estado de Táchira hacia Cúcuta (Norte de Santander) para comprar productos básicos que no consiguen en los desabastecidos supermercados venezolanos. Es el segundo fin de semana consecutivo que se reabre la frontera después de que el gobierno de Maduro impusiera el cierre.
18 Jul 2016 – 8:38 PM EDT

Otra vez. Miles de venezolanos volvieron a cruzar el puente Simón Bolívar que separa las poblaciones de San Antonio del Táchira, al oeste de Venezuela, y Cúcuta, en el Norte de Santander, al este de Colombia, para comprar productos básicos que escasean en el mercado venezolano. Al igual que ocurrió hace una semana, los consumidores venezolanos se agolparon en la zona limítrofe para iniciar a pie un viaje que los traería de vuelta a sus casas con las bolsas llenas.

En esta oportunidad, el paso fronterizo estuvo abierto el sábado y el domingo. Al mediodía de este domingo, habían llegado al lado colombiano unos 61,500 venezolanos, de acuerdo a William Villamizar, gobernador del Norte de Santander. Una multitud que se suma a los 30,000 que realizaron la travesía ayer sábado y a otros 35,000 el domingo pasado, de acuerdo a las cifras de las autoridades colombianas.

La cantidad de personas esta mañana era tal que r ompieron el cerco que trató imponer la Guardia Nacional venezolana en la avenida Venezuela, justo antes del puente Simón Bolívar. Las autoridades pretendían ordenar a la multitud en cola a lo largo de una acera, pero al final el cerco se rompió y la gente avanzó en estampida hacia territorio colombiano.


“A los puentes de San Antonio y Ureña llegó hoy gente desde Anzoátegui, Distrito Capital, Carabobo, Barinas, Mérida, Lara, Aragua”, informó en Twitter el periodista venezolano Daniel Pabón, en alusión a la procedencia de los miles de ciudadanos.

Al cruzar el puente, las autoridades colombianas daban la bienvenida a unos consumidores deseosos por adquirir alimentos, medicamentos y repuestos de vehículos, entre otros bienes de consumo masivo que escasean en Venezuela.

En Cúcuta pudieron comprar un kilo de arroz por unos 1,100 bolívares (el equivalente a casi dos salarios mínimos diarios) o un litro de aceite entre 1,400 y 1,600 bolívares, precios muy por encima de los permitidos por el Gobierno venezolano, pero inferiores a los del mercado “negro” o informal que se ha extendido en los últimos años en Venezuela.

“Con pocos productos regresaron quienes cruzaron frontera este fin de semana. Todos muy caros”, se apuró a expresar en Twitter el Gobernador de Táchira, José Vielma Mora, perteneciente al gobernante Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).


El mandatario regional, incluso, aseveró en la red social que “no fue comida lo que más trajeron compradores que cruzaron frontera” e insistió en que los precios en Cúcuta son “exagerados”, en un intento por defender la política de subsidios que durante años ha mantenido el Gobierno en alimentos, artículos de cuidado personal y la gasolina, y que en parte motivó a Nicolás Maduro a decretar unilateralmente el cierre de la frontera en agosto de 2015.


A finales de 2014, el mandatario ordenó el cerrojo como fórmula para frenar el “contrabando de extracción” a través del cual se fugaban al vecino país alimentos y combustible que luego se revendían en suelo colombiano a precios más elevados. Maduro culpaba a esa actividad por el alto nivel de desabastecimiento de los supermercados.

Un año después de esa decisión, la oferta de bienes básicos en Venezuela no mejoró y en el estado fronterizo de Táchira la única alternativa para abastecerse está al atravesar la frontera. “La frontera hoy está más empobrecida, ha sido un cierre ruinoso”, le dijo a Univision Noticias José Rozo, expresidente de Fedecámaras, la mayor organización empresarial de Venezuela, en el estado Táchira.

Datos de la Confederación Venezolana de Industriales (Conindustria) indican que el sector manufacturero trabaja a menos de la mitad de su capacidad instalada, aquejada por la falta de dólares para importar materia prima (en Venezuela rige un control de cambio desde 2003), y obligada a comercializar productos a precios regulados en un entorno donde la inflación llegó a 180,9% en 2015, según el Banco Central de Venezuela (BCV).


Las cifras de la encuestadora Datanálisis revelan que en Caracas, la capital del país, el desabastecimiento de alimentos con precios controlados por el Gobierno, supera el 80%. Aunque el Gobierno mantiene la política de subsidios, los consumidores deben pasar horas en colas a las puertas de los supermercados para poder adquirir algunos de esos productos con precios irrisorios. “El producto más caro es el que no se consigue”, apunta Rozo.

La otra alternativa es la de adquirirlos en el extendido mercado informal que hay en todo el país. La distorsión generada por la alta inflación combinada con precios anclados es tal que la rentabilidad que se logra por la reventa de esos productos en el mercado “negro” puede ser tan alta como cuando se iban de contrabando a Colombia.

Los venezolanos que viajaron a Cúcuta podrán regresar antes de las 11 de la noche de este domingo, según informó el gobernador del Norte de Santander. Aún se desconoce si el paso será reabierto el próximo fin de semana. A comienzos de julio el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, anunció que conversará con su homólogo venezolano para discutir las opciones de reabrir la frontera. El próximo 4 de agosto los cancilleres de ambas naciones se reunirán como paso previo a un posible encuentro entre los dos presidentes.

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