null: nullpx
Crisis en Venezuela

"Cerrando el portón, vimos la turba venir": así vivieron los comerciantes los saqueos en Venezuela

Más de 100 negocios fueron desvalijados la semana pasada en Valencia, una ciudad del centronorte del país. Los comerciantes prefieren no calcular las pérdidas. Los más afectados: los ciudadanos, que ahora tendrán más dificultades para hallar alimentos, en un país que ya está afectado por una severa escasez.
10 May 2017 – 10:56 PM EDT

En imágenes: Así son los saqueos que se están viviendo en Venezuela

Loading
Cargando galería

VALENCIA, Venezuela. Maximino Cruz nunca había sentido tanto miedo. Desde su ventana veía cómo una turba de gente saqueaba el supermercado Tarapia que queda frente a su casa en Valencia, una ciudad industrial del centronorte de Venezuela. Y no solo se llevaron la comida, sino que robaron e incendiaron el segundo piso del lugar, donde vivía la dueña del negocio que, justo ese martes de mayo, se encontraba de vacaciones.

"Los nervios fueron muchos", dice el ferretero de 58 años, que temía ser el siguiente en recibir a la multitud que acababa con todo a su paso. "Estaba con mi hija, mis nietos. Yo debía resguardar a mi familia", agrega. "Saqueaban aquí y se iban en cadena saqueando para abajo", y señala la calle.

Hace una semana, Valencia tuvo tres días de robos en comercios e industrias que empeoraron la situación en esa ciudad donde también se han vivido casi 40 días de protestas opositoras en sus calles, al igual que el resto del país. Supermercados, ferreterías, panaderías, empresas completas quedaron devastadas en la histeria colectiva, y ahora no es raro ver a los dueños recoger la basura que quedó regada en los estantes y el suelo.


Pero Valencia no ha sido la única en vivir saqueos en medio de la severa escasez de alimentos y medicinas que atraviesa el país. Recién en abril, hubo uno en El Valle, una zona popular del oeste de Caracas. Como consecuencia, 11 personas fallecieron –según la versión oficial– y se sospecha que el número pudo ser mayor. En julio pasado, los hubo en San Cristóbal, una ciudad del oeste del país. En diciembre, fue Ciudad Bolívar, al sur. Y recién en febrero, en Cumaná, al este.

El Observatorio Venezolano de Violencia, una organización no gubernamental, asegura que en 2016 apareció en Venezuela el robo por hambre.

"Yo sentía mucha impotencia de que se me fueran a meter en mi casa. No sabía si tenía corazón o estómago de los nervios", recuerda Cruz.

En la misma calle, dos supermercados más fueron saqueados. En el Comercial Nagua-Norte se llevaron hasta los carritos de mercado, los bombillos de luz, los motores de los refrigeradores industriales, todo.

Y la frutería de Raúl Mesa, de 58 años, se salvó porque cuando el comerciante vio la ola de gente alebrestada sacó a toda velocidad las neveras, los pesos y la mercancía. "Solo dejamos el mostrador. Nos llevamos todo para la casa".

También se salvó el minimercado Los Muchachos, porque su encargado, Miguel Valcázar, supo de la revuelta, corrió al comercio y, asegura, negoció con los líderes y logró frenarlos.


Toneladas perdidas

En Productos Amadio, una planta procesadora de fiambres en Valencia, todo está destruido. En las cavas de materia prima no quedó ni una de las 60 toneladas de insumos para hacer salchichas, jamones, mortadelas. Nada. Y del depósito de productos terminados se llevaron otras 85 toneladas de alimentos que estaban acumuladas porque a los distribuidores les daba miedo recogerla ante el riesgo de también ser saqueados.

Además, desarmaron motores de camiones, sacaron cauchos y baterías, desvalijaron unas máquinas, se llevaron otras completas, sillas, batas de trabajo, computadoras de las oficinas, televisores, carretillas para transportar mercancía, cualquier tipo de herramientas mecánicas.

"Aquí no saquearon por hambre", dice Betty Amadio, una de las socias de la empresa familiar que en julio cumple 50 años y que vende sus alimentos en zonas populares. "Esto es vandalismo (...) No hay nada que lo justifique. Ellos mismos dañaron la empresa que los alimenta".


El robo a esta procesadora comenzó el martes 2 de mayo a las 9:40 de la noche y siguió el miércoles en la tarde justo cuando los empleados iban saliendo: "Cerrando el portón, vimos la turba venir", asegura Lisandro Certad, gerente general de Productos Amadio. El jueves, volvieron a entrar. Y para concretar alguno de esos ingresos forzosos incluso abrieron boquetes de hasta dos metros de diámetro en los muros traseros.

"Las pérdidas son incalculables", lamenta Amadio.

Son los propios trabajadores de la planta quienes están ayudando en la limpieza. "Da rabia ver lo que nos hicieron", asegura Julio Pérez, coordinador de mantenimiento. "Entre varios se organiza esto", dice otro, Oswaldo Noguera, que tiene 20 años en esta industria.

"Pa'lante, que esto lo reconstruimos. No se me depriman", exclama Amadio a sus empleados.

En una calle cercana, también en Valencia, fue saqueada una de las plantas de almacenamiento de cervezas de la empresa Polar, además la mayor productora de alimentos del país. Desde entonces está completamente cerrada. En su patio exterior pueden verse los destrozos: son cientos de botellas de vidrio quebradas; camiones desvalijados, sin motor ni cauchos; cartones por doquier; gaveras de cervezas desperdigadas por el lugar, facturas usadas y nuevas regadas incluso a metros de distancia.

60 horas de continua violencia

La cámara de industriales privados, Fedecámaras, contabiliza unas 140 empresas afectadas por los saqueos en Valencia, desde criadoras de aves que perdieron más de mil pollos, procesadoras de leche, unas 20 panaderías, 60 supermercados. Y a eso debe sumarse el miedo del sector transporte a volver a la distribución de alimentos, y los casi 5,000 empleos directos e indirectos que están en riesgo.

"Con la grave contracción económica que tenemos es muy difícil que esas empresas puedan reactivarse", asegura Damiano Del Vescovo, presidente de Fedecámaras en el estado central de Carabobo, donde se encuentra esta ciudad. "Hay empresas pequeñas que no tienen el capital para recuperarse".

Según Del Vercovo, el daño que se generó en 60 horas de saqueo en esta ciudad es superior al que se vivió en el Caracazo, un estallido social ocurrido en 1989 durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez como consecuencia de una severa crisis económica y que terminó en fuertes saqueos. Ese año, en Valencia, fueron robadas entre 20 y 30 empresas; en esta ocasión son entre 140 y 150.

Y también resultan afectados los ciudadanos comunes, que ya lidian con una escasez de alimentos y medicinas que Fedecámaras estima en 85% y con una inflación de tres dígitos en el país.

Carolina Peraza, una madre de dos niños, vive cerca de varios negocios saqueados. "Fue espantoso", dice al recordarlo. "Era un desierto donde habían acabado con todo. Ahora me va a tocar estar zanqueando (brincando) a ver dónde consigues la comida", comenta.

Otro vecino, José González, diabético y con 66 años, vive frente al supermercado Tarapia, que fue saqueado hace una semana. Tiene dificultades para caminar por lo que se le dificulta movilizarse. Ahora le tocará comer yuca y plátano, porque es vendida en un puesto en la esquina de su casa. "Comeré platanito".

A Maximino Cruz aún le quedan unas reservas. Después de eso tendrá que ir de mercado en mercado buscando comida. "Yo nunca pensé que podían saquearlo. Somos muchos los que comíamos allí", dice y toma la calculadora para sacar una cuenta: "Unas 3,150 personas dejaron de percibir alimentos en esta semana".

En fotos: Los 10 temas que tienen a los venezolanos en las calles contra Nicolás Maduro

Loading
Cargando galería
Publicidad