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Condenas

Pandillero que vendió a la MS-13 pasará el resto de su vida en la cárcel por asesinar a una niña de 13 años

Jorge Palacios fue uno de los primeros integrantes de esa banda callejera que decidió colaborar con las autoridades. Lo hizo para detener su deportación y recibir un jugoso pago. Cuando realizaba sus acciones encubiertas, la Policía lo tenía en la mira por el homicidio de una menor.
25 Jun 2019 – 8:23 AM EDT

Un pandillero de la Mara Salvatrucha (MS-13) en Los Ángeles que antes de volverse informante del FBI ordenó asesinar a una adolescente de 13 años en 2001, ha sido sentenciado a cadena perpetua, sumando un castigo de 25 años tras las rejas por agravantes del crimen, informó la Fiscalía.

Jorge Palacios, quien nació en El Salvador hace 41 años, fue condenado por un jurado el 1 de marzo de 2018 de un cargo de homicidio en primer grado y otro de secuestro para cometer un delito. El panel también determinó que la víctima fue violada y que el acusado era pandillero y utilizó armas.

Los fiscales alegan que en 2001 Palacios, entonces un vendedor de narcóticos y uno de los líderes de la MS-13 en Los Ángeles, y su esposa golpearon a la adolescente Jacqueline Piazza en Westlake, uno de los barrios dominados por la banda. Luego este pidió a tres pandilleros que “se deshicieran de la niña porque era una amenaza”. Antes de acatar la orden, los mareros abusaron sexualmente de la menor.

Los otros acusados son Melvin Sandoval, de 40 años; Santos Grimaldi, de 36; y Rogelio Contreras, de 41. Ellos comparecerán el 23 de agosto en una vista previa a su juicio por este caso.

Rachel Green, la fiscal que llevó este proceso, dijo al jurado que Palacios “tenía un problema” con la víctima de 13 años y “consideró que tenía la solución perfecta”. Se alega que sus cómplices -Contreras, Sandoval y Grimaldi- condujeron a la adolescente en la cajuela de un auto a un área remota en Elysian Park, donde fue violada y recibió dos disparos en la cabeza. Su cuerpo estaba desnudo.

El caso de Piazza, quien había escapado de su hogar en la ciudad de Whittier, estuvo congelado durante más de 10 años, coincidiendo con el tiempo en que Palacios fue informante del FBI. De hecho, él fue uno de los primeros mareros que aceptaron colaborar con las autoridades. Le ofrecieron detener su deportación a El Salvador y le pagaron unos 126,500 dólares por recabar evidencia condenatoria y testificar contra más de 20 mareros en California y Nebraska.

Después de él, varios más han aceptado infiltrar la banda también con la promesa de papeles y dinero.


Mientras esto ocurría, detectives de la Policía de Los Ángeles (LAPD) ya lo habían identificado como el hombre que ordenó el asesinato de Piazza. En 2006, cinco años después del homicidio, una pandillera de la MS-13 confesó a las autoridades que había presenciado el asesinato de la niña y otro pandillero aportó información que inculpó a Palacios. Pero hasta 2012 él y sus cómplices no fueron arrestados.

“Durante el juicio, los fiscales dijeron que los acusados secuestraron a la víctima la noche anterior a que fue encontrada y la llevaron a un área remota del parque, donde la agredieron y mataron ", según la Fiscalía del condado.

¿Cómo se volvió informante del FBI?

Palacios, a quien la agencia federal apodó 'Chico' para proteger su identidad, comenzó a entregar a otros pandilleros porque lo orillaron las circunstancias. Él y su esposa, Gabriella Muñoz, también integrante de la MS-13, se mudaron a Michigan en 2004, supuestamente para alejarse de la violencia.

Allá pronto se metió en líos. La Policía de Grand Rapids lo arrestó luego de que encontró una pistola y marihuana en su casa. Un año después regresó a la cárcel porque atacó a su pareja. En esa ocasión, por ser indocumentado, terminó bajo la mira del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

Para que no lo devolvieran a Centroamérica, este ofreció proporcionar información sobre la Mara. Su primer trabajo fue regresar a Los Ángeles para compartirle al FBI detalles de las operaciones de la banda, hasta que se enteraron de que estaba colaborando con las autoridades y trataron de asesinarlo.

En ese entonces no había comunicación constante entre las clicas de la MS-13 en EEUU, por eso Palacios continuó sus acciones encubiertas en Omaha, Nebraska. A finales de 2006 comenzó su trabajo en esa ciudad, donde realizó múltiples transacciones de narcóticos y armas de fuego con miembros de la MS-13, según testificó el agente especial del FBI Gregory Beninato.

Varias veces grabó usando una cámara de video especial que se ocultaba en su gorra. Beninato aseguró que Palacios recibió un pago de unos 126,500 dólares por su trabajo en California y Nebraska.

“Le pagamos por su servicio y gastos. Lo trajimos para acá, le pagamos la renta y por algunos servicios públicos. También se le pagó por trabajar aquí. Este es su trabajo. Él sale a obtener información, a comprar droga y armas. Si hay un acto violento que se esté planeando, él nos informa lo más pronto posible y nosotros hacemos algo para tratar de detenerlo", explicó el agente en la corte, señalando que mientras Palacios grababa cada actividad ilícita de la banda, ICE detuvo su deportación.

Tanto las grabaciones, como el testimonio de Palacios se usaron para enjuiciar a varios pandilleros.

Al presentarse ante la corte, Palacios contó parte de su vida: que emigró a Estados Unidos a la edad d 10 años, que siendo adolescente entró a la MS-13 por influencia de su esposa Gabriella Muñoz, que a veces trabajaba con su mamá en un restaurante y que ganó mucho dinero vendiendo droga en las calles de Los Ángeles.

Proporcionar información a las agencias del orden es una de las prohibiciones establecidas por la Mafia Mexicana, la banda carcelaria que controla las actividades y cobra “impuestos” a las pandillas del sur de California. Se autoriza el asesinato de quienes desobedecen esa regla.

No está claro si las autoridades le están brindando alguna protección a Palacios en la cárcel.

En fotos: Así nacieron y echaron raíces las pandillas centroamericanas en Estados Unidos

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