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Actividad de Pandillas

El FBI protegió y pagó más de $126,000 a un pandillero de la MS-13 que ordenó asesinar una niña en Los Ángeles

Jorge Palacios, quien fue jefe de una clica de la Mara Salvatrucha en Los Ángeles, se volvió informante del FBI mientras la Policía lo investigaba por el asesinato de una adolescente en Elysian Park en 2001. El caso permaneció congelado durante más de una década. Finalmente, este hombre fue enjuiciado por dicho homicidio y podría pasar el resto de su vida en prisión.
9 Mar 2018 – 11:26 AM EST
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LOS ÁNGELES, California.– De vender droga en las calles de Los Ángeles mostrando sus tatuajes con las letras M y S, siglas de la pandilla Mara Salvatrucha, Jorge Palacios terminó haciendo lo que jamás pensó: colaborar para la Oficina Federal de Investigaciones (FBI). Fue una medida desesperada para evitar su deportación a El Salvador. La agencia le pagó un sueldo y varios gastos a cambio de su participación en operativos que echaron de cabeza a más de 20 miembros de la banda en California y Nebraska, según documentos judiciales revisados por Univision Noticias.

Ahora se conoce que mientras el FBI protegía y usaba los 'servicios' de Palacios, detectives de la Policía de Los Ángeles (LAPD) ya lo habían identificado como el hombre que ordenó asesinar a una niña de 13 años, cuyo cuerpo fue encontrado desnudo y con dos balazos en la cabeza en Elysian Park el 28 de junio de 2001. La menor, Jacqueline Piazza, fue violada antes de que la mataran tres pandilleros de la MS-13. Este caso permaneció sin ser resuelto durante más de una década.

Palacios, de 39 años, fue condenado el viernes pasado por el homicidio de Piazza y podría ser condenado a cadena perpetua. Su sentencia se ha programado para el próximo 11 de abril.

Los fiscales alegan que Palacios, entonces un vendedor de narcóticos y uno de los líderes de la MS-13 en Los Ángeles, y su esposa golpearon a la adolescente en Westlake. Luego este pidió a tres pandilleros (Melvin Sandoval, Santos Grimaldi y Rogelio Contreras, quienes también están siendo juzgados por este caso) que "se deshicieran de la niña porque era una amenaza". Esa orden se acató al pie de la letra.


En 2006, cinco años después del homicidio, una pandillera de la Mara Salvatrucha confesó a las autoridades que había presenciado el asesinato de Piazza y otro miembro de la MS-13 aportó información que inculpaba a Palacios. Pero entonces él ya se había vuelto un informante del FBI.

Palacios, a quien la agencia federal apodó 'Chico' para proteger su identidad, comenzó a entregar a otros pandilleros porque lo orillaron las circunstancias. Él y su esposa, Gabriella Muñoz, también integrante de la MS-13, se mudaron a Michigan en 2004, supuestamente para alejarse de la violencia.

Pero las actividades criminales de Palacios no tardaron en meterlo en líos otra vez. El 13 de mayo de 2014, la Policía de Grand Rapids lo arrestó luego de que encontró una pistola y marihuana en su casa. Un año después regresó a la cárcel porque atacó a su pareja. En esa ocasión, por ser indocumentado, terminó bajo la mira del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE).

De asesino a espía

A punto de ser repatriado a El Salvador, país del cual emigró a la edad de 10 años, este le dijo a un oficial de ICE: "Mira, yo tengo información sobre esta pandilla. Estoy dispuesto a cooperar". Siendo la MS-13 una prioridad para las autoridades, de inmediato lo pusieron en contacto con policías de Los Ángeles.

Apenas regresó a la ciudad donde creció, se involucró en las acciones de la Unidad Antipandillas del FBI. Durante seis meses les compartió detalles de las operaciones de la banda, hasta que esta se enteró de que se había vuelto "un sapo" (informante) y le pusieron un precio a su cabeza.

Para protegerlo, el FBI lo envió a Omaha, en Nebraska, donde continuó sus acciones encubiertas.

Al testificar el 24 de junio de 2008 en una corte de esa ciudad en el juicio contra cuatro pandilleros de la MS-13, el agente especial del FBI Gregory Beninato relató que un supervisor le ofreció a Palacios. "¿Quieres a alguien que estaría dispuesto a ayudar? Este hombre nos ayudó en un buen caso en Los Ángeles, California. Tratamos de enviarlo a otra ciudad. Miembros de la MS-13 se enteraron de que él está trabajando con el FBI e intentaron matarlo", comentó el oficial.


A finales de 2006, el agente Beninato y Palacios se reunieron por primera vez en Omaha. Así comenzó una extensa colaboración en Nebraska. 'Chico', como le apodaron, realizó múltiples transacciones de narcóticos y armas de fuego con miembros de la MS-13 en aquella ciudad. Varias fueron grabadas usando una cámara de video especial que se ocultaba en su gorra. Los oficiales federales lo acompañaron para grabar y fotografiar a los sospechosos desde otro ángulo.

Beninato aseguró que Palacios recibió un pago de unos 126,500 dólares por su trabajo en California y Nebraska. "Le pagamos por su servicio y gastos. Lo trajimos para acá, le pagamos la renta y por algunos servicios públicos. También se le pagó por trabajar aquí. Este es su trabajo. Él sale a obtener información, a comprar droga y armas. Si hay un acto violento que se esté planeando, él nos informa lo más pronto posible y nosotros hacemos algo para tratar de detenerlo", explicó el agente federal.

Mientras Palacios grababa cada actividad ilícita de la banda, ICE detuvo su proceso de deportación, según dijo Beninato.

Acusando a sus cómplices

Tanto las grabaciones, como el testimonio de Palacios se usaron para enjuiciar a cuatro pandilleros de Omaha por conspiración para distribuir cocaína y metanfetamina en 2008. Se trata de Milton 'Gordo' Hernández, Edgar 'Pulpo' Marroquín, Roberto 'Choo Choo' Jiménez y Jesús 'Chaparro' López. También inculpó a Edwin Guevara Pineda a finales de 2007.

Cuestionado por el abogado defensor de Milton Hernández, quien fue sentenciado a 151 meses de prisión, Palacios contó que siendo adolescente entró a la MS-13 por su esposa, Gabriella Muñoz.

Aseguró que “a veces trabajaba con mi mamá. Ella tiene un restaurante”. Pero relató que prefirió la vida de pandillero y que ganó mucho dinero vendiendo droga. Su mala reputación lo puso al frente de una clica. Un día, una adolescente que había escapado de su hogar lo enfadó. Él no solo la golpeó, sino que ordenó que la mataran. No se sabe cómo esa niña se cruzó en su camino.

Rachel Green, la fiscal del condado que llevó este proceso, dijo al jurado que Palacios "tenía un problema" con la víctima de 13 años y "consideró que tenía la solución perfecta".


Los fiscales alegan que Contreras, Sandoval y Grimaldi condujeron a la adolescente en la cajuela de un auto a un área remota en Elysian Park, donde fue violada y recibió dos disparos en la cabeza.

El caso de Piazza estuvo congelado durante más de 10 años, coincidiendo con el tiempo en que Palacios fue espía del FBI. Finalmente, este y sus cómplices fueron arrestados en 2012.

Lawrence Forbes, su abogado defensor, argumentó que este no ocupaba un rango alto dentro de la MS-13 para ordenar la ejecución de alguien y aseguró que se unió a la banda para no pagar "impuestos".

Proporcionar información a las agencias del orden es una de las prohibiciones establecidas en un reglamento dictado por la Mafia Mexicana, la organización criminal que desde las prisiones controla las actividades y cobra 'impuestos' a las pandillas del sur de California. Quienes desobedecen dicha norma pueden recibir "luz verde", es decir, se autoriza su asesinato.

La oficina del FBI en Los Ángeles no respondió si la agencia sabía que su colaborador estaba acusado por la muerte de una menor. "Por política, el FBI no comenta sobre asuntos que involucran informantes", dijo su vocera Laura Eimiller. "Con respecto al caso Palacios, recientemente juzgado en Los Ángeles, un agente del FBI testificó en nombre del gobierno", agregó.

No está claro si el gobierno federal le ha brindado protección a Palacios en la prisión.

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