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CityLab Vivienda

La mayoría de los estadounidenses piensa que la crisis de vivienda no ha terminado

No sólo eso: una de cada cinco personas dice que lo peor estaría por venir.
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5 Jul 2016 – 12:08 PM EDT

La Gran Recesión reescribió drásticamente la definición del “sueño americano”. Millones de estadounidenses que pensaban que habían triunfado terminaron consumidos por una crisis nacional, donde tuvieron que dejar sus hogares. Muchos de esos antiguos dueños de casas ahora alquilan y compiten en mercados laborales cada vez más concentrados para conseguir vivienda asequible, la que a su vez se vuelve cada vez más escasa.

Por lo tanto, tal vez no sea una sorpresa que la mayoría de los estadounidenses afirmen que la crisis de vivienda nunca terminó. De hecho, uno de cada cinco estadounidenses dice que lo peor de la crisis está por venir, según los resultados de una nueva encuesta de la Fundación John D. y Catherine T. MacArthur.

A lo mejor este 20% de estadounidenses son los mismos que dicen que están gastando menos para poder costear su alquiler. A lo mejor se sienten presionados por mercados de vivienda donde cuesta más dinero alquilar que comprar, pero donde las personas casi no pueden hacer cualquiera de los dos. De todos modos, se trata de un resultado impresionante: un 19% de los que respondieron a la encuesta dijeron que lo peor está por venir. Y este porcentaje que dio esta respuesta viene de la encuesta realizada entre abril y mayo de este año, pero realmente esta cifra no ha cambiado a lo largo del tiempo. Es decir, prácticamente el mismo porcentaje ha afirmado lo mismo —que lo peor de la crisis está por venir— en las encuestas realizadas en 2015 (20%), 2014 (19%) y 2013 (19%).

Y el pesimismo persistente sobre el mercado de viviendas no se limita a un porcentaje pequeño de personas. Cuando se les preguntó a estadounidenses sobre la diferencia entre el comienzo de la crisis de viviendas en 2008 y la situación actual, el porcentaje más alto de encuestados dijo que aún estamos en medio de la crisis de viviendas (44%). Un abrumador 81% de encuestados dijeron que la asequibilidad de la vivienda es “un problema muy grave”. Este porcentaje de estadounidenses preocupados prácticamente no ha cambiado desde el año pasado.

La encuesta también encontró que los encuestados desean que Washington DC aporte más liderazgo al respecto. Los encuestados están divididos en cuanto al potencial que existe para solucionar la crisis: un tercio dijo que se puede hacer “mucho”, otro tercio dijo que se puede hacer “bastante” y un tercio dijo que se puede hacer “sólo un poco” o “nada en absoluto”. Pero los estadounidenses piensan que, pase lo que pase, es importante que sus líderes aborden el problema. La gran mayoría de los encuestados dijeron que era “muy importante” que los lideres electos aborden la asequibilidad de la vivienda (un 60%) y un 63% dijo que los candidatos presidenciales no estaban prestando “suficiente atención” al asunto.

Cuando se les preguntó sobre políticas específicas que podrían abordar la asequibilidad de vivienda, los encuestados apoyaron todas las mencionadas, y por márgenes grandes. A continuación están las soluciones presentadas en la encuesta, reproducidas aquí textualmente:

  • Revisar el código de impuestos federales para que más familias con ingresos entre $40,000 y $70,000 reciban beneficios fiscales que tengan el propósito de ayudarlos a comparar casas (en total, un 81% favoreció esta medida y un 16% se opuso).
  • Expandir las políticas federales de vivienda y los programas para asegurar que familias que ganen menos de $30,000 y que tengan niños menores de 18 reciban alguna ayuda con sus costos de vivienda (en total, un 80% favoreció esta medida y un 18% se opuso).
  • Permitir que los desarrolladores inmobiliarios construyan más unidades de viviendas si incluyen viviendas con precios asequibles para familias que ganen menos de $50,000 al año (en total, un 79% favoreció esta medida y un 18% se opuso).
  • Expandir las políticas federales de vivienda para asegurar que las familias de bajos ingresos con niños menores de 18 reciban alguna asistencia con sus costos de vivienda (en total, un 76% favoreció esta medida y un 22% se opuso).
  • Exigir que al menos un 20% de las viviendas en comunidades locales tengan precios asequibles para familias que ganen menos de $50,000 (en total, un 74% favoreció esta medida y un 23% se opuso).
  • Asegurar que los programas federales —entre ellos el Crédito Tributario por Ingresos de Trabajo y Asistencia Temporal para Familias Necesitadas— entreguen suficiente ayuda con los ingresos para cubrir los costos de vivienda (en total, un 74% favoreció esta medida y un 22% se opuso).
  • Expandir la asistencia con el alquiler para asegurar que los 14 millones de personas (aproximadamente) que tienen derecho a esta asistencia —pero no la han recibido— la reciban (en total, un 73% favoreció esta medida y un 24% se opuso).
  • Darles a los que alquilan una exención tributaria parecida a la que reciben los dueños de casas cuando deducen el interés que pagan en su hipoteca (en total, un 70% favoreció esta medida y un 26% se opuso).

Algunas de estas propuestas son bastante radicales. Expandir la deducción federal de impuestos en cuanto al interés hipotecario para quienes arriendan sería algo extremadamente inusitado. A lo mejor varias de estas ideas no les encanten a los votantes después de que pasen por una evaluación de la Oficina Presupuestaria del Congreso. Sin embargo, el hecho de que una mayoría de estas personas les daría la bienvenida a acciones bastante dramáticas por parte del Congreso en cuanto a la vivienda asequible debe hacer que los legisladores presten atención a estos asuntos.
También da que pensar a los votantes el hecho que el Congreso no planea hacer nada. Es preocupante que tantas personas consideren que el problema no es sólo persistente, sino que también esta empeorándose, particularmente cuando ya llevamos varios años con la recuperación de la crisis. Estas personas piensan que la respuesta del gobierno no sólo es insuficiente, sino que es inexistente. No hay razón para creer que el gasto federal en la vivienda —el cual ha disminuido con el tiempo y contribuyó a la persistencia dolorosa de la crisis de vivienda— mejorará en cualquier momento antes de noviembre o incluso después.

Aunque los candidatos presidenciales —ya sean republicanos o demócratas— podrían optar por hacer que la vivienda asequible sea un aspecto más predominante de sus campañas respectivas, no cambiará nada sin un cambio radical en el Congreso. El punto muerto adonde ha llegado el poder legislativo sólo ha reducido el poco apoyo federal para la vivienda que ya existe en el presupuesto. Por esto, todavía para muchos estadounidenses, la crisis de vivienda seguirá estando presente.

Este artículo fue publicado originalmente en inglés en CityLab.com.

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