Asesinatos

Su hija fue apuñalada por un indocumentado y ella acabó adoptando a un joven mexicano amigo del presunto asesino

En medio del duelo por el asesinato de su hija a manos de un inmigrante mexicano, la madre de Mollie Tibbetts decidió adoptar a un joven hijo de una familia mexicana que tenía una relación directa con el hombre acusado de matar a su hija.
29 Dic 2018 – 8:30 PM EST

Laura Calderwood, la madre de Mollie Tibbets, la joven de 20 años que fue brutalmente asesinada el verano pasado en Iowa presuntamente por un inmigrante indocumentado, decidió adoptar a un joven descendiente precisamente de mexicanos sin papeles, según reveló un reportaje del diario Washington Post.

Esta historia, que revela la filiación liberal y la voluntad conciliatoria de la madre de Mollie Tibbetts se torna aún más sorprendente al saber que la familia de Ulises Félix, el joven de 17 años que se ha mudado a vivir a la casa de Calderwood con ella y Scott, su hijo menor, tenía una relación directa con el hombre acusado de matar a su hija, Cristhian Bahena Rivera.

Según el reporte del Washington Post, los Félix y Bahena se conocieron en Yarrabee Farms. Ahí, en un tráiler apostado junto a otras casas móviles en las afueras de la granja lechera, vivía Ulises con sus padres hasta hace poco, cuando el ambiente en la localidad de Brooklyn, Iowa, se tornó hostil y amenazante en contra de la comunidad de inmigrantes que trabajaban en la granja.


Esto ocurrió luego de que la historia sobre el secuestro y asesinato de Mollie conmocionara a todo el país en agosto pasado y reavivara el enardecido debate en torno a la política migratoria que ha distinguido a la administración de Donald Trump.

El gerente de la granja lechera dijo que habían recibido amenazas de muerte por haber contratado a Bahena y que éstas se habían extendido a otros trabajadores hispanos que laboraban allí. Entre ellos estaban l os padres de Ulises que, atemorizados, decidieron abandonar su trabajo, su hogar y el pueblo donde vivían desde hace casi 10 años. Sin embargo, no quisieron obligar a su hijo nacido en Estados Unidos a ir con ellos, sino que le dieron la opción de quedarse a terminar sus estudios de preparatoria.

La relación con el asesino

La familia de Ulises Félix conoció a Bahena hace 5 años, cuando llegó a vivir y trabajar como cuidador de ganado en la granja de productos lácteos. Según cuenta Ulises, el mexicano llegó solo, sin familia, y al principio parecía absolutamente concentrado en trabajar mucho para reunir dinero y mandárselo a sus padres, empeñado en ayudarles a concretar el sueño de construirse una casa propia.


Esta narrativa hizo que la familia de Ulises le abriera las puertas de su casa y que su madre cuidara de él como si fuera otro hijo. Aunque no vivía con ellos en el tráiler, convivían regularmente con él y le daban de comer. Poco después, el recién llegado se relacionó sentimentalmente con una prima de Ulises con la que procreó una hija antes de separarse. Sin embargo, a pesar de la separación de la pareja, la relación de la familia Félix con Bahena se mantuvo cercana.

Por su parte, Ulises Félix y Scott, el hermano menor de Mollie, se hicieron amigos porque jugaban en el mismo equipo de fútbol.

Cuando la familia de Félix huyó de Brooklyn, él decidió quedarse porque en ese lugar está todo lo que conoce. Sin embargo, se quedó abrumado y compartió con Scott la incertidumbre que le provocaba estar solo. Fue entonces que Scott acudió a su madre para preguntarle cómo podrían ayudar a su amigo.

Fue en ese momento que Laura Calderwood decidió adoptar a Ulises. En ese momento, no tenía conocimiento de la estrecha relación entre la familia del chico inmigrante y el asesino de su hija. Se ha ido enterando de ella poco a poco, por boca del mismo Ulises, que también ha visto trastocada su vida a causa del terrible asesinato. Sin embargo, su decisión de ayudar al joven que de una u otra forma también perdió a su familia en medio de esta tragedia, no ha cambiado.


El asesinato de Mollie y su manipulación política

El asesinato de la joven de 20 años Mollie Tibbetts, ocurrido en Iowa presuntamente a manos de un inmigrante mexicano sin documentos, se convirtió en el centro de polémicos discursos políticos durante el verano pasado.

Ella fue secuestrada en Brooklyn mientras corría en la noche del 18 de julio. Su madre reportó su desaparición al día siguiente y a partir de ese momento las autoridades del condado se entregaron a una pesquisa que se alargó casi un mes y que culminó con un informe que daba cuenta del hallazgo del cadáver en un maizal ubicado a pocas millas de su casa.

Poco después la policía hizo público que Christian Bahena Rivera, un inmigrante mexicano que llevaba viviendo entre 4 y 7 años en el país sin papeles, era el principal sospechoso del asesinato de la joven estudiante de psicología, y que era él mismo quien había confesado su crimen y había llevado a los investigadores al lugar donde se hallaba el cuerpo sin vida de Mollie. A pesar de su confesión inicial, en septiembre pasado Bahena se declaró inocente frente al juez de distrito Joel Yates en una corte en Montezuma, Iowa, por lo que el juicio continúa con el mexicano en calidad de presunto culpable.

Si bien había una indignación generalizada en la sociedad por el asesinato de una joven prometedora, el hecho de que algunos políticos —incluido el presidente Trump— usaran la trágica historia como material de campaña para criminalizar una vez más a la comunidad hispana en favor de promover una política de inmigración discriminatoria, agravió en primer lugar a la familia de Mollie (de filiación liberal) y en segundo, a la comunidad de inmigrantes hispanos no solo del estado, sino de el país entero.

Fue en ese contexto que la tía de Mollie Tibbets, Billie Jo Calderwood, escribió una publicación en su página de Facebook para desmarcar el asesinato de su sobrina de cualquier agenda política: “Por favor recuerden, el diablo viene en TODOS los colores. Nuestra familia ha sido bendecida y rodeada a lo largo de esta prueba del amor, amistad y apoyo de amigos de todas las naciones y las razas. Desde lo más profundo de nuestro corazón gracias”.


Al igual que ella, tanto la madre como el padre de Mollie intentaron detener los discursos de odio y discriminación dando a conocer en distintas oportunidades que Tibbetts tenía firmes convicciones respecto a la solidaridad y respeto que le merecía la comunidad inmigrante.


¿Para qué llevar a vivir a su casa a alguien ligado al asesino de su hija?

Laura Calderwood relató al Washington Post que cuando su hijo Scott le pidió apoyo para ayudar a Ulises, ella no tuvo más que preguntarse qué habría hecho Mollie ante tal disyuntiva para decidirse ayudar a este joven inmigrante necesitado de una mano.

Con una entereza sorprendente en medio del duelo que aún vive por el homicidio de su hija, Calderwood sostuvo ante el diario de Washington su postura y sus ideales políticos en contra de la discriminación y el odio que hoy dividen a Estados Unidos.


No oculta que convivir con Ulises y con la imagen que él tiene de Bahena es difícil, pero calla e intenta entender cuando escucha al joven hablar, casi sin querer, de un hombre que parecía inofensivo, simpático incluso.

Aunque pregunta poco, busca permanentemente la compasión dentro de sí y busca también la mejor forma de darle un sentido humano a la tragedia que atravesó a su familia, mientras enfrenta el juicio y la opinión de la sociedad predominantemente antiinmigrante de Iowa.


Dolor e indignación por el asesinato de Mollie Tibbetts

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