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Violencia postelectoral en Nicaragua deja al menos seis muertos

Los choques enfrentan a partidarios del opositor partido indigenista Yatama con los del gobernante Partido Sandinista. Los comicios del domingo dieron una amplia victoria a los oficialistas pero la oposición denuncia fraude.
11 Nov 2017 – 05:16 PM EST
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Partidarios del indigenista Yatama son dispersados con gas lacrimógeno durante una protesta en Bilwi (norte de Nicaragua). Crédito: Getty

MANAGUA, Nicaragua-. El joven Gary Stevens Kitler, de 20 años, es la última víctima fatal que deja la violencia post electoral en Nicaragua. Después que el Poder Electoral leyese los resultados preliminares de los comicios municipales realizados el pasado domingo, seis personas han fallecido producto de enfrentamientos relacionados con la elección.

Stevens Kitler falleció después que fue trasladado tardíamente hacia Managua para recibir atención médica especializada de urgencia. El joven recibió un disparo en la frente por parte de efectivos anti disturbios de la Policía Nacional, relató a Univisión Noticias Nancy Elízabeth Henríquez, presidenta regional del partido indigenista Yatama.

La víctima participaba en la protesta que este partido indígena organizó en la cabecera departamental de Bilwi contra los resultados electorales dados a conocer por el magistrado Roberto Rivas.

Yatama perdió este domingo la mayoría de las alcaldías en juego en el Caribe nicaragüense, una vasta zona que cuenta con autonomía propia. Los choques han enfrentado a Yatama con simpatizantes del Frente Sandinista, el partido del presidente Daniel Ortega, que este domingo refrendó su poder en 136 de las 153 alcaldías del país, incluidas Bilwi, Wasmpam y Prinzapolka, bastiones de Yatama. Las muertes se han producido en el norte y la zona Caribe del país.

La dirigencia del partido indígena alegó fraude electoral, una denuncia común en Nicaragua cada vez que son celebrados comicios. Desde 2008, la oposición, organismos de observación nacional e internacional han criticado la opacidad del sistema electoral. Los indígenas iniciaron una protesta la madrugada del lunes en Bilwi.

Acusación de "exterminio" indígena

El origen de la trifulca es difuso. Ambos bandos se acusan mutuamente. Lo que exacerbó los ánimos fue la quema de la “Casa Verde” de Yatama, cuando la dirigencia indígena estaba dentro, llevando un conteo paralelo de la votación con las copias de las actas de escrutinio.

Los simpatizantes sandinistas derribaron la estatua de la resistencia indígena en Bilwi, un monumento sagrado para los locales. Según Henríquez, las fuerzas anti disturbios de la policía lanzaron bombas lacrimógenas y luego dispararon con armas de fuego. Allí resultó herido Stevens Kitler. Desde esa noche de caos, en la que ardieron otros inmuebles, el caos no termina en Bilwi. El Ejército ha militarizado la zona.

La dirigente de Yatama denunció que la aerolínea que cubre la ruta Managua-Bilwi no le cedió espacio al herido Stevens Kitler el lunes, ya que estaban centrados en transportar a militares. El joven tuvo que aguantar un día más en el Caribe, y la retardación de la atención médica causó su muerte. El vocero del Ejército de Nicaragua, el coronel Manuel Guevara Mena, no contestó las llamadas de Univisión Noticias para conocer sobre los operativos que desarrollan en Bilwi.

En 2014, Yatama rompió su alianza política con Daniel Ortega. La fractura la provocó otra denuncia de fraude electoral durante las elecciones regionales por parte del partido indígena. Desde entonces, la líder comunal Nora Newball dijo a Univisión Noticias que el “gobierno de Daniel Ortega quiere exterminar a Yatama y a los pueblos indígenas”.

La madrugada del lunes, también fueron asesinados otros dos indígenas misquitos. Sucedió en la remota comunidad de Sandy Bay Sirpi, en el Caribe Sur. Los simpatizantes de Yatama protestaron porque las autoridades electorales no “los dejaron votar”. Se desató un enfrentamiento con militantes sandinistas y fueron asesinados Chando Smith Gadea y Brusli Spelman.

La sangre no solo embadurnó el Caribe nicaragüense tras las elecciones municipales. Esa misma madrugada Elías Pineda Blandón fue ultimado de un balazo en la cabeza por supuestos militantes sandinistas. El hombre era fiscal del Partido Liberal Constitucionalista y también alegaba fraude electoral en el municipio de Wiwilí.

En Jinotega, un departamento asentado en el norte de Nicaragua, conocido por sus cafetales y ser una zona anti sandinista, fueron asesinados Alejandro Aguilar y Wilder Moreno Rivera. Ambos eran miembros del partido Ciudadanos por la Libertad en el municipio de San Sebastián de Yalí. Reclamaban irregularidades en el conteo de los votos cuando se cruzaron con “fuerzas de choque” sandinista que los repelieron con armas de fuego.

Los disturbios han aflorado además en el Jicaral (occidente del país), en San Miguelito, municipio de Río San Juan y en el turístico Corn Island. Defensores de derechos humanos reportaron este jueves militarización en La Concepción, un municipio ubicado a tan solo 28 kilómetros de Managua.

“Policía con doble estándar”

Vilma Núñez de Escorcia, presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (CENIDH), criticó el actuar de la Policía Nacional. “Tienen un doble estándar”, definió. Según ella, la Policía “estuvo impávida” ante “los ataques de las turbas sandinistas en el Caribe y los otros municipios”.

El presidente Ortega compareció públicamente tras las elecciones la noche de este miércoles, y minimizó las muertes: “Las Votaciones se han dado de forma tranquila, con pequeños incidentes (…) Ha habido algunos incidentes mayores después, cuando se conocieron los resultados; porque todavía existen pequeños grupos que piensan que el camino para fortalecer la democracia en Nicaragua es la violencia, es la confrontación, es la guerra”.


Núñez contradijo a Ortega y aseguró que estas muertes no son casos aislados. La defensora de derechos humanos los asoció al “contexto electoral”, en el que fue denunciado “manoseo” de los resultados. “Esta violencia es casa directa de la ratería electoral”, sentenció Núñez, quien recordó que en las elecciones anteriores también se registraron incidentes violentos en el Caribe.

La misión de observación electoral de la Organización de Estados Americanos (OEA) emitió el lunes un informe preliminar de la jornada. De la misma forma calificó de “aisladas” las muertes e instó a las autoridades a investigar.

El mismo lunes el Departamento de Estado de los Estados Unidos emitió un comunicado en el que resaltaron “que la votación fue tranquila”, pero condenaron la violencia post electoral.

“Estados Unidos está preocupado por los defectos persistentes en el proceso democrático nicaragüense (…) lamentamos la pérdida de vidas y pedimos una investigación que lleve a los responsables ante la justicia”, expresó el Departamento de Estado.

En el Caribe norte y sur la militarización continúa, informó la líder comunitaria Nora Newball. “Aquí hay tensión, más de 50 detenidos a los que están torturando y decenas de lesionados”, denunció.

En San Sebastián de Yalí, la población asistió en masa al entierro de Alejandro Aguilar y Wilder Moreno Rivera. El sepelio fue custodiado por la policía anti disturbios. En medio de la multitud iba Noel Moreno Talavera, candidato a alcalde en ese municipio, y tío del fallecido Wilder Moreno. “Vivimos un verdadero terror”, lamentó.


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