null: nullpx

Muere Álvaro Arzú, el expresidente de Guatemala que moldeó la historia reciente del país

Arzú, de 72 años, falleció de un infarto este viernes. Como presidente de Guatemala entre 1996 y 2000, firmó los Acuerdos de Paz con la guerrilla. Era actualmente alcalde de la capital.
27 Abr 2018 – 09:21 PM EDT
Comparte
Álvaro Arzú durante los actos de conmemoración de los 21 años de la firma de los Acuerdos de Paz en diciembre de 2017. Crédito: EFE

CIUDAD DE GUATEMALA, Guatemala.- El expresidente de Guatemala y actual alcalde de la capital, Álvaro Arzú Irigoyen, falleció este viernes por la noche de un infarto, mientras jugaba al golf con uno de sus hijos. Arzú Irigoyen, de 72 años, fue presidente de Guatemala entre 1996 y 2000, tiempo durante el cual firmó los Acuerdos de Paz por parte del Gobierno con la guerrilla para poner fin a 36 años de conflicto armado interno (1960-1996).

La muerte del alcalde de la Ciudad de Guatemala y expresidente del país, Álvaro Arzú Irigoyen, marca una etapa de la historia política de la nación centroamericana. Arzú era el político con más tiempo en el ejercicio del poder por la vía democrática. Fue el presidente de la República entre 1996 y 2000, y cinco veces alcalde de la capital, la cual regía de manera interrumpida desde el 2004.

Su relevancia política, sin embargo, iba más allá de estar al frente de la ciudad más poblada de Centroamérica. Arzú era considerado en el país un símbolo de las estructuras de poder que arrancan en la Colonia, sobreviven a la Independencia y se extienden hasta la época republicana del país. De origen vasco, los primeros registros de su familia en Guatemala se remontan a finales del siglo de XVIII y se vinculan con las principales familias de la élite colonial del país.

Álvaro Arzú, nacido en 1946, es el último representante de una estirpe que incluye terratenientes, políticos, empresarios y militares. En el marco de la Guerra Fría se interesó por primera vez en política a mediados de los años setenta cuando se incorporó al derechista Movimiento de Liberación Nacional, MLN, agrupación que lideró entre 1954 y 1982 las fuerzas más conservadoras del país.


Con experiencia como empresario en el ramo de las agencias de viajes, su primer cargo público lo ocupó como director del Instituto Guatemalteco de Turismo, Inguat, entre 1978 y 1981. En la década de los setenta, gracias a sus vínculos familiares y su activa participación en el MLN, comenzó a tomar relevancia política en círculos empresariales que veían en él a un futuro líder.

Fue fundador y directivo del Partido Nacional Renovador, PNR, agrupación con la cual ganó la alcaldía de la Ciudad de Guatemala en 1982, cargo que no pudo asumir por el golpe de Estado de ese año que llevó al poder, al también recientemente fallecido general Efraín Ríos Montt. Tras el retorno a la democracia volvió a competir por alcaldía capitalina y fue electo en 1986 con el comité cívico Plan de Avanzada Nacional, agrupación qué, en 1989, se convirtió en el Partido de Avanzada Nacional, PAN.

Presidencia: paz, obras y asesinatos políticos

“Arzú es como un gran árbol de conacaste, da mucha sombra hacia todos lados, pero no deja que nada crezca debajo de él”, refiere un antiguo colaborador de Arzú en la comuna capitalina. Su perfil de liderazgo y sus contactos con los principales grupos empresariales del país le valieron el cargo de Ministro de Relaciones Exteriores, durante el gobierno de Jorge Serrano Elías, luego de ocupar el tercer lugar en las elecciones de 1990. Cargo que ocupó brevemente.

Tras la ruptura del orden constitucional por el golpe de Estado de Serrano se postuló a la Presidencia y asumió el cargo en 1996, con el Partido de Avanzada Nacional, PAN. Fue el momento de consolidación de una actividad política de casi 20 años.

Una vez en el poder y con el control del Congreso, echó a andar una serie de políticas económicas neoliberales en boga en América Latina: reducción del Estado, privatización de las empresas públicas y la contratación de créditos con organismos internacionales destinados a la ejecución de obra pública.

“Obras, no palabras” fue uno de los lemas de su campaña y más tarde de su gobierno. En su gestión se reactivó la ejecución de obra pública y prosiguieron las negociaciones de paz con la Guerrilla que concluyeron con la firma de los Acuerdos de Paz de 1996. Este éxito, sin embargo, fue empañado, dos años después, por el asesinato del obispo metropolitano monseñor Juan Gerardi Conedera, quién dos días antes de su muerte había dado a conocer un amplio estudio sobre violaciones a los derechos humanos durante el conflicto armado interno.


Por este hecho fueron condenados el capitán Byron Miguel Lima Oliva, miembro de la Guardia Presidencial, y su padre el coronel Byron Disrael Lima Estrada, así como el especialista del Ejército José Obdulio Villanueva, por el delito de ejecución extrajudicial, y al sacerdote Mario Orantes Nájera por complicidad.

Ciudad de Guatemala, el feudo Unionista

Luego de la ruptura de una división en el partido PAN, Arzú junto a otros allegados fundó el Partido Unionista, vehículo electoral con el que extiendió el control que su agrupación había mantenido de la Ciudad de Guatemala.

En 2004 volvió a ser electo al cargo de alcalde, puesto que mantuvo en cuatro elecciones seguidas hasta su fallecimiento este pasado 27 de abril. Desde la comuna capitalina Arzú desplegó un programa de
obras públicas como el servicio de transporte público, Transmetro, ejecutado enteramente a través de fideicomisos públicos que han sido cuestionados por su falta de transparencia por instituciones como la Contraloría General de Cuentas.

Frente a la crítica o fiscalización, Arzú respondía de manera agresiva. En un encuentro empresarial hace dos años resumió su actitud hacia los cuestionamientos de la prensa con la siguiente frase: “Había un presidente mexicano que decía que a la prensa se le paga o se le pega, yo me quedo con lo segundo”.

Pese a sus polémicas declaraciones, el alcalde capitalino ha sido el inevitable aliado político de cualquier gobierno desde hace 14 años. Todo candidato en campaña a la presidencia con posibilidades, y más tarde, todo presidente electo, ha tocado su puerta para garantizarse no enfrentarlo como enemigo.

Su influencia era tal que, pese a contar con un único diputado en un Congreso de 158 escaños, logró reunir los votos entre los congresistas para que su hijo, Álvaro Arzú Escobar, fuera designado como presidente del Legislativo. Esto en el marco de la crisis política desatada desde el año pasado por las solicitudes de antejuicio contra el presidente Jimmy Morales, y la posible cancelación de su partido político por el delito de financiamiento electoral ilícito.

El patriarca del conflicto entre el gobierno y la Cicig

El último acto de la carrera política de Arzú conecta a su agrupación el Partido Unionista, al capitán Byron Miguel Lima Oliva, condenado por el caso Gerardi y asesinado hace dos años en prisión, y el delito de financiamiento electoral ilícito en una trama que parece salida de un thriller político.

Luego de que el año pasado el Ministerio Público y la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala, Cicig, un ente de Naciones Unidas creado para investigar estructuras criminales dentro del Estado, presentaran una solicitud de retiro del antejuicio contra el presidente Jimmy Morales el mandatario se vio políticamente debilitado, logrando únicamente el respaldo del Congreso para evitar el retiro de su inmunidad.

En medio de este conflicto el Morales sumó como aliado a Álvaro Arzú, quien también enfrentaba una investigación por el caso llamado Caja de Pandora, que indagaba sobre los vínculos entre una estructura criminal con el control de una parte de las cárceles de Guatemala, liderada por Byron Lima, y la municipalidad de Guatemala.

La querella señala que desde la comuna capitalina se facilitaban “plazas fantasmas”, en las escuchas telefónicas interceptadas en la investigación se alude a Arzú, como “el Señor Oro” quien habría ordenado los contratos anómalos. Entre los favorecidos se encontraría la viuda del capitán Byron Lima Oliva, condenado por el asesinato de Gerardi.

En esa ocasión Arzú mismo se presentó a la conferencia de prensa de presentación del caso y encaró a la fiscal general, Thelma Aldana, y al jefe de la Cicig, Iván Velásquez, declarando a la prensa presente: “Porque no pudieron dar otro golpe de Estado al presidente Constitucional de la República, que no ha cometido delitos en su gobierno, y eso les ha ardido por eso me están atacando a mí”.

Luego de la muerte de Arzú el presidente Morales declaró duelo nacional por tres días, con el fallecimiento del jefe edil, el mandatario pierde al más firma aliado en su conflicto con la Cicig; y a un estratega político que ha marcado la era democrática en Guatemala.

Loading
Cargando galería
Comparte
RELACIONADOS:América LatinaGuatemala

Más contenido de tu interés