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Brasil

Libre pero no absuelto, Luiz Inácio Lula da Silva sale de la cárcel aclamado por sus seguidores

La salida de la cárcel del exmandatario se debe a una nueva disposición de la Corte Suprema de Brasil, que dictamina que una persona solo entrará en prisión después de haber sido condenada en todas las instancias. A Lula aún le queda una apelación pendiente. El exmandatario fue condenado por corrupción y lavado de dinero, aunque sus simpatizantes aseguran que se trata de una trama política en su contra.
8 Nov 2019 – 4:18 AM EST

Tras 580 días encarcelado, el expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva salió este viernes de la prisión de Curitiba, beneficiado por una decisión de la Corte Suprema, que abrió las puertas de la cárcel a miles de presos con apelaciones pendientes.

"Necesitaba resistir para luchar contra el lado podrido del Estado, de la Policía Federal, del Ministerio Público, de la Justicia. Trabajaron para criminalizar a la izquierda, a Lula y al Partido de los Trabajadores", dijo emocionado Lula afuera de las instalaciones en las que ha estado encarcelado, en donde se congregaron miles de personas para celebrar su libertad.

Sus primeras palabras al salir del presidio fueron para agradecer el apoyo de los militantes que durante un año y siete meses acamparon a las puertas de la Policía Federal en señal de solidaridad y exigiendo su liberación.

El exmandatario también dijo que le gustaría probar que Brasil puede ser mucho mejor si tiene un gobierno que no mienta en Twitter tanto como lo hace el de Jair Bolsonaro.

Estando en libertad, Lula recurrirá por última ocasión la condena a 8 años y 10 meses que recibió por corrupción pasiva y blanqueo de dinero, ligada a la presunta compra de un apartamento frente al mar en Sao Paulo.

Quien fue presidente de Brasil de 2003 a 2010 insiste en que es inocente y asegura que el caso en su contra tiene motivos políticos.

Entre los presentes en el gran comité de recepción que lo recibió fuera de la cárcel, estaban su novia, con quien espera casarse pronto, y miembros de su familia, compañeros de partido y miles de seguidores.

La noche del jueves, la Corte Suprema brasileña anuló una jurisprudencia que había establecido en 2016 y con la cual se autorizaba a ejecutar una pena de prisión después de ser confirmada en segunda instancia, pese a que quedaran aún pendientes dos apelaciones en tribunales superiores.

Según la nueva decisión, la prisión solo podrá ordenarse cuando, como establece la Constitución, se complete el "tránsito en juzgado" ("cosa juzgada" en español) y se hayan agotado todos los recursos posibles, con lo que la culpabilidad estará plenamente determinada.

En el caso de Lula, el más célebre de los cerca de 5,000 presos brasileños que serían beneficiados con esta decisión, el exmandatario comenzó a cumplir en abril de 2018 una pena de ocho años y diez meses por corrupción tras ser condenado en segunda instancia.

Su sentencia fue confirmada luego en una tercera instancia, pero aún le resta una apelación que ya ha presentado ante la Corte Suprema, que todavía no se ha pronunciado.


¿Cuestión de días?

Según la nueva jurisprudencia adoptada por la Corte Suprema, cada caso de personas en prisión con apelaciones pendientes deberá juzgarse de forma individual, una vez que los abogados del recluso lo pidan, y se concederá la libertad siempre y cuando no represente un "riesgo" para la sociedad.

La decisión no se aplicará a aquellos casos en que una persona ha sido condenada por un tribunal popular debido a un delito violento. Pero ese no es el caso de Lula ni de una veintena de condenados por la operación anticorrupción Lava Jato.

Un impredecible impacto político

La defensa de Lula siempre alegó que su encarcelamiento tuvo como fin principal impedir su candidatura para las elecciones de 2018, en las que finalmente ganó Jair Bolsonaro, líder de la ultraderecha y mayor antagonista del antiguo sindicalista.

El Gobierno de Bolsonaro tomó parte en el juicio concluido este jueves y lo hizo a través de la Abogacía General de la Unión, cuyo titular, Andre Mendonça, quien tiene estatus de ministro, argumentó a favor de mantener la prisión tras la segunda instancia.

"La justicia ordinaria, hasta la segunda instancia, trata de los hechos, las pruebas y la construcción probatoria", en tanto que los tribunales superiores "discuten cuestiones de derecho y de forma", que "no son para declarar inocencia", sino para revisar el trámite y el cumplimiento del debido proceso, afirmó Mendonça.

"La decisión es muy importante para fortalecer la democracia y la Constitución, en el momento en que son amenazadas por el Gobierno de extrema derecha", dijo la presidenta del PT, Gleisi Hoffmann, dando ya el tono político que dará al país la eventual libertad de Lula.

La diputada agregó que la decisión del tribunal "reconoce", después de 1 año y 7 meses, que el expresidente "fue preso durante todo ese periodo de forma ilegal, por una decisión política".

El futuro de Lula

Lula tiene pendientes otras causas por presunta corrupción, aunque aún si fuera declarado culpable, la pena sólo se ejecutaría cuando acabe el proceso de apelaciones.

También acumula otra condena a doce años por otro caso, pero hasta ahora dictada solamente en primera instancia.

El PT no ha anunciado hasta ahora cuáles serán los primeros movimientos de Lula tras su excarcelación pero el exmandatario ya ha anunciado que espera casarse pronto con su novia, volver a la política, y lograr ser admitido como candidato para las próximas elecciones, para lo cual tendrá que enfrentar una batalla legal, pues la ley prohíbe presentarse a personas condenadas a prisión. Sin siquiera ser candidato, Lula da Silva goza hoy de una intención de voto muy alta entre los brasileños.

EN FOTOS: El momento en que Lula da Silva se entregó a las autoridades brasileñas

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