"Las mujeres se hacen las muertas y los hombres nos tiramos encima y nos hacemos los vivos": el chiste machista de Piñera agita la campaña en Chile

Sebastián Piñera vuelve al ataque con sus bromas desafortunadas en medio de una campaña presidencial donde figura como favorito.
21 Jun 2017 – 5:43 PM EDT

SANTIAGO DE CHILE, Chile.- Una fuerte polémica desató Sebastián Piñera, el expresidente chileno y actual candidato por la coalición de derecha “Chile Vamos”, al realizar este fin de semana, una broma misógina en un evento con sus adherentes en la ciudad de Linares, a unos 300 kilómetros de la capital.

“Me acaban de sugerir un juego muy entretenido. Todas las mujeres se tiran al suelo y se hacen las muertas, y nosotros, los hombres nos tiramos encima y nos hacemos los vivos”, dijo el exmandatario ante una sala repleta de simpatizantes. “¿Qué les parece?”, agregó.

Las reacciones no tardaron en llegar: el martes, día en que se difundieron videos de la actividad, las redes sociales se incendiaron, el hashtag #PiñeraMachista se hizo viral y hasta la Presidenta Michelle Bachelet expresó su disgusto.

“Una violación es expresión de la mayor violencia contra las mujeres. Bromear con eso es despreciarnos a todas y no es aceptable", publicó la máxima autoridad del país en su cuenta Twitter.


Esta no es la primera broma sexista ni desafortunada que hace el exmandatario, quien gobernó el país entre 2010 y 2014 y cuyos chascarros llevaron incluso a la creación del término “Piñericosas” para referirse a sus impases y recurrentes errores comunicacionales. Pero este traspié, en plena campaña presidencial, ha tomado tintes más políticos de lo habitual.

Piñera es el favorito en las encuestas para ganar las elecciones primarias de la derecha chilena del 2 de julio frente al exministro Felipe Kast, quien registra poco más de 3% en las encuestas y José Manuel Ossandón, polémico senador de un distrito de la capital, que no supera el 12%. Por ahora, Piñera –un empresario cuya fortuna ha sido comparada a la de Donald Trump— también encabeza las intenciones de voto para los comicios presidenciales del próximo 19 de noviembre, con un 23,7% de chilenos dispuestos a elegirlo. No es de sorprenderse, por lo tanto, si los primeros en indignarse por su broma fueron sus contendores.

Una de ellos es Beatriz Sánchez, quien lidera las encuestas en vista de las primarias del 2 de julio, pero por la izquierda. "El machismo de Piñera retrata su mirada de país. Por eso soy candidata feminista, por igualdad entre hombres y mujeres", comentó la candidata en Twitter unas horas antes de que Piñera pidiera disculpas por el mismo medio y lamentara el “aprovechamiento político” de su error.


Periodista de formación, Sánchez es la candidata que más rápidamente ha subido en las encuestas. Se unió a la carrera presidencial en representación de un partido político relativamente nuevo llamado Frente Amplio, que denuncia la inequidad impuesta por el sistema neoliberal. Por su discurso antiestablishment y su llegada entre los más jóvenes, la han comparado a Bernie Sanders.

“Lo de Beatriz Sánchez es similar al fenómeno de Bernie Sanders porque hoy vemos que quienes la apoyan son personas jóvenes, muy educadas y porque ella tiene un discurso que apela a representar al pueblo”, dice el economista Ricardo González, coordinador del Programa de Opinión Pública del Centro de Estudios Públicos (CEP), una entidad que realiza una de las encuestas de opinión más respetadas del país.

El centro, huérfano de candidatos

Los de noviembre serán los primeros comicios presidenciales que se realizan en Chile desde que en 2015 se le puso fin al sistema binominal, lo que ha favorecido la aparición de nuevos movimientos políticos y candidaturas, como la de Beatriz Sánchez. Tendrán lugar, además, en un momento de gran descrédito de la política tradicional, debido a una seguidilla de escándalos de financiamiento ilegal de la política y de corrupción que afectó incluso al hijo y la nuera de la presidenta Michelle Bachelet.

Todo eso, dicen los expertos, ha llevado a una situación paradójica. “El centro ha quedado huérfano”, dice Ricardo González, del CEP. “Las posiciones centristas se han mantenido estables en los últimos años, pero la clase política no ha logrado entender los cambios que la sociedad chilena ha experimentado”.


Hoy, explica, un 32% de los chilenos se define de centro, solo un 12% de derecha y un 16% de izquierda. Sin embargo, los candidatos que llevan la delantera son Sebastián Piñera y Alejandro Guiller, un senador independiente, experiodista y rostro del noticiero central, que no irá a las primarias. Asumió una candidatura de tendencia socialista, pero se ha empeñado en marcar su distancia con los partidos que representa. Se rehusó, entre otras cosas, a inscribirse a un partido para candidatearse.

“La gente está cansada de la política. Se han descubierto muchos casos de corrupción solamente en este período, entonces las razones estructurales por las que la gente se siente lejana a la política se acrecentaron. Hoy estamos en el peor escenario político desde la vuelta a la democracia” dice Kenneth Bunker, cientista político, académico de la Universidad Central en Santiago, y Director del sitio de análisis político Tresquintos.com.

Parte de este escenario complejo se debe al desmoronamiento de la coalición de centro izquierda que gobernó la mayoría de los 28 años transcurridos desde el retorno a la democracia en 1989 y que incorporó, durante el segundo mandato de Michelle Bachelet, el Partido Comunista. Eso fue generando tensiones insuperables con el partido que tradicionalmente ha representado el centro: la Democracia Cristiana.

“Yo diría que es el fin de la transición porque por primera vez la coalición que unía socialistas y demócratas cristianos se quiebra. Por primera vez, esa coalición no va a existir. Esa división marca el fin de una era, y simboliza el comienzo de otra”, dice Bunker.


Nuevos liderazgos

En este contexto, los políticos tradicionales han ido perdiendo adhesión y se abrieron espacios para figuras más nuevas, especialmente en la izquierda, vinculadas a crecientes demandas sociales.

“Así como estuvieron los Indignados en España y Occupy Wall Street en Estados Unidos, aquí también hubo movimientos sociales en 2011, en un principio para pedir educación gratuita para todos y luego en diversos temas. Hoy los movimientos más masivos tienen que ver con una reforma del sistema de pensiones. Del grupo que quería reformas más profundas surgió el Frente Amplio”, explica Ricardo González.

Kenneth Bunker agrega, sin embargo, que el ascenso en las encuestas de Beatriz Sánchez (quien pasó de 2 a 9% en menos de 30 días, según uno de los estudios) y sobre todo de Alejandro Guiller (el segundo favorito detrás de Piñera), tiene que ver con que son figuras alejadas de la política tradicional.


“Los partidos inteligentes leyeron la situación en que está Chile y dijeron 'nosotros vamos a seguir siendo un motor político pero vamos a mandar nuestros mensajes por canales que no son tradicionales. Los vamos a mandar a través de periodistas que son conocidos como fiscalizadores de la política'. Es el caso de Sánchez y Guiller, que representan a dos bloques altamente ideologizados”, dice Bunker.

Esta polarización, sin embargo, podría matizarse de aquí a noviembre, cuando se celebrarán las elecciones. En Chile, el candidato tiene que ganar con más de 50% de los votos para no llegar a una segunda vuelta lo que debiera obligar a quienes pasen a la recta final a moderar su discurso.

“Hoy los candidatos parecen más polarizados por las primarias”, dice Bunker. “Pero finalmente van a tener que tender hacia el medio para ganar votantes”.

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