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Antiguamente, se mataba al animal para extraerle la grasa supuestamente curativa, la carne y el cuero. (Imagen de archivo de la lagarteada de 2015)

La lagarteada, una polémica tradición costarricense por la que murió ahogado un cocodrilo

La lagarteada, una polémica tradición costarricense por la que murió ahogado un cocodrilo

Organizaciones ambientalistas de Costa Rica piden el fin de la "lagarteada", una tradición de un pueblo del Pacífico norte del país por el que cada Viernes Santo se captura a un cocodrilo que debe ser liberado antes del Domingo de Resurrección. Este año, el animal murió supuestamente ahogado por su propio vómito después de que lo dejaron por la noche con el hocico amarrado.

Antiguamente, se mataba al animal para extraerle la grasa supuestamente...
Antiguamente, se mataba al animal para extraerle la grasa supuestamente curativa, la carne y el cuero. (Imagen de archivo de la lagarteada de 2015)

SAN JOSÉ, Costa Rica.- La centenaria tradición de un pueblo del Pacífico norte de Costa Rica acabó de mala manera esta Semana Santa. El enorme cocodrilo que atraparon entre decenas de pobladores de Ortega de Bolsón con la idea de cumplir con el rito popular de Viernes Santo, murió antes de ser devuelto a los ríos cercanos. Encerrado en una jaula en el centro del pueblo y atado por el hocico, no tuvo posibilidades de sobrevivir este “lagarto”, como también llaman al animal que simboliza la salud y que es venerado desde tiempos precolombinos.

La “lagarteada” resultó en controversia en este año, enmarcada el dilema entre las tradiciones populares y la protección de las especies silvestres en este país reconocido por su discurso conservacionista.

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Se suponía que el cocodrilo, una hembra de casi cuatro metros de largo, debía ser liberado antes del Domingo de Resurrección, pero fue hallado muerto al amanecer del sábado en la pileta donde lo exhibían. Aunque los especialistas no pudieron realizarle la necropsia por el tiempo que ya había transcurrido, sospechan que el motivo fue una asfixia, porque el estrés le causó una indigestión y vómito que no pudo expulsar por tener amarrado el hocico.

“Es una salvajada”, dijeron a la prensa activistas de defensa de los animales, que compararon el evento con las corridas de toros al estilo español. El debate ya lleva unos años en torno a una ley de bienestar animal y a una mayor conciencia de la protección de especies silvestres, frente a grupos que defienden el valor cultural de tradiciones como las peleas de gallos, las corridas de toros (incluso en su versión criolla, sin matar al animal) y ahora la “lagarteada”, a la que atribuyen más de 200 años de existencia.

La caza del cocodrilo la realizan decenas de hombres llamados “lagarteros”, armados solamente con palos y redes ante la admiración de miles de lugareños que acuden para azuzar la cacería durante horas.

¿Tradición o tortura animal?

Recorren partes de los ríos Tempisque, Cañas y Las Palmas golpeando el agua hasta que dan con uno de estos cocodrilos, al que deben atrapar, atar y llevar en caravana hasta el centro del pueblo de Ortega. Uno de los cazadores resultó herido en esta ocasión por mordedura del animal.

En otros tiempos mataban al animal para extraerle la grasa supuestamente curativa, la carne y el cuero, pero en años recientes decidieron conservarlo vivo, por lo cual debían exhibirlo solo unas horas y devolverlo al río durante el sábado.

Imagen de archivo de la "lagarteada" en 2015, en el momento en...
Imagen de archivo de la "lagarteada" en 2015, en el momento en que un grupo de hombres captura al cocodrilo.

El desenlace en esta ocasión fue otro. El animal murió a pesar de la supervisión que se supone brindaban las autoridades ambientales y la alcaldía del cantón Santa Cruz, al que pertenece Ortega. Las organizaciones proteccionistas reaccionaron de inmediato con su petición por la prohibición de la “lagarteada” en el futuro e incluso una mujer se encadenó durante horas en el edificio principal del Ministerio de Ambiente, en San José. En el pueblo, los lugareños no están dispuestos a perder su tradición. “Vamos a defender la actividad porque es cultura, está en las raíces”, respondía Álvaro Cascante, dirigente de la Asociación de Desarrollo de Ortega.

La Sala Constitucional estudió el tema en 2009 y consideró el valor tradicional de la “lagarteada” y también la necesidad de proteger el hábitat natural del cocodrilo. El Ministerio de Cultura en su sistema de información digital considera que esta es una manifestación cultural con orígenes en el pueblo indígena chorotega, que habitó parte de la provincia de Guanacaste antes de la llegada de los colonizadores.

Durante la conquista, pudo haber ocurrido un sincretismo entre la festividad religiosa de Viernes Santo y la tradición nativa de veneración del cocodrilo, según la investigadora de la Universidad (UCR) de Costa Rica Patricia Sedó.

Durante décadas los lugareños cazaron al cocodrilo como parte de una celebración de alcance local, pero en años recientes la captura llegó a ser objeto de cobertura periodística y de atención turística. También captó el interés de funcionarios ambientales; algunos de ellos han advertido sobre el trato al animal. Ahora las autoridades estudian si se debería prohibir en el futuro.

La suerte del cocodrilo en esta Semana Santa aviva la discusión con tintes políticos en Costa Rica, donde está avanzado un proceso para someter a referendo nacional un proyecto de ley, a pesar de dudas sobre el alcance de sus normas entre animales domésticos, silvestres o de granjas.

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