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Investigación periodística revela el hallazgo de casi 2,000 fosas clandestinas en México

Entre 2006 y 2016, en uno de cada siete municipios mexicanos personas criminales cavaron hoyos en la tierra para ocultar los cadáveres de sus víctimas.
12 Nov 2018 – 9:55 AM EST

Una investigación realizada por un equipo de periodistas independientes revela que entre los años 2006 y 2016 se encontraron en México cerca de 2,000 fosas clandestinas, llenas de osamentas y cadáveres, a un ritmo de vértigo: una fosa cada dos días, en uno de cada siete municipios del país.

Según la investigación, titulada “El país de las 2,000 fosas” y publicada hoy por varios medios en forma simultánea, “las inhumaciones ilegales se convirtieron en uno de los sellos de agua de los sexenios [de Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto], al grado de que en uno de cada siete municipios mexicanos personas criminales cavaron hoyos en la tierra para ocultar los cadáveres de sus víctimas y, en algunos casos, también quemarlos.

La investigación, hecha a partir de 200 solicitudes de acceso a la información a las autoridades de cada uno de los 32 estados del país, “permite conocer los municipios donde el crimen organizado tiene capacidad de asesinar personas y hacer fosas para desaparecerlas; permite ver nuevas formas de operación y de gobierno donde la gente no se atreve a denunciar”, aseguró Sandra Ley, profesora-investigadora del CIDE experta en criminalidad y violencia.

Realizado por Alejandra Guillén, Mago Torres y Marcela Turati, el trabajo, que tomó 18 meses y a medio camino encontró respaldo financiero y editorial de Quinto Elemento Lab, permitió hacer un mapeo de las fosas clandestinas en México, que muestra que el fenómeno se ha extendido por todo el país, como se puede ver en la visualización adjunta, realizada por David Eads. En por lo menos 372 de los 2,458 municipios de México hubo personas que desaparecieron a sus víctimas de esta manera.


Conteo parcial

De las 32 entidades territoriales consultadas, 24 dieron información sobre las fosas encontradas entre 2006 y 2016, lo que permitió establecer un gran total de 1,978 entierros clandestinos, cifra que supera por mucho la información suministrada por el gobierno mexicano hasta el día de hoy. Aún así, según las autoras del estudio, la cifra no es completa.

Cotejando toda la información pública existente sobre el tema, las investigadoras llegaron a la conclusión de que no todos los estados reconocen sus fosas (siete de ellos informaron no haber encontrado fosas a pesar de que diferentes informes de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, de la Procuraduría General de la República, PGR, o de la prensa indican lo contrario).

Entre las que lo sí reconocieron el fenómeno, algunas fiscalías estatales reportaron menos fosas de las encontradas (como se pudo comprobar en el caso de Michoacán), y otras dejaron de reportar las fosas que fueron procesadas por la PGR y cuyos restos terminaron en instalaciones federales de la Ciudad de México.


A eso habría que agregar, según la investigación, que hay zonas de muy difícil acceso, por su ubicación y por el control que mantienen los grupos criminales, donde es muy posible que exista un importante número de fosas. Algunas de esas regiones aparecen en blanco en el mapa, como si ahí no hubiera entierros clandestinos.

Las estadísticas de la muerte

La sistematización de los datos oficiales obtenidos en la investigación revela, según los autores, que los municipios donde más muertos se han encontrado en este periodo son Veracruz, con 125 entierros en los que se exhumaron 222 cuerpos 293 cráneos y 157 restos óseos, y San Fernando, a hora y media de la frontera con Texas, en Tamaulipas, donde se registraron 139 fosas con 190 cuerpos y restos óseos.

“Desde 2008 Ciudad Juárez aparece, año con año, en esta estadística macabra. La sumatoria de fosas –sin contar los municipios del valle circundante– da 58. En tanto, Acapulco no ha faltado ningún año en la lista a partir de 2010: esa ciudad-puerto acumuló de 2006 a 2016 un total de108 fosas”, asegura el informe. “Y el municipio donde más cuerpos fueron extraídos en un solo año fue Durango, con 350, en 2011”. Y, contra lo que se pensaba, la mayoría fueron encontrados en zonas urbanas.


“Lo que ocurrió en la ciudad de Durango está lejos de ser extraordinario.

En 18 de los 24 estados hay registro de fosas en los municipios de las ciudades capitales. Estos son: Aguascalientes, Baja California Sur, Coahuila, Colima, Chihuahua, Durango, Guerrero, Jalisco, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Oaxaca, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Tlaxcala, Quintana Roo y Zacatecas”.


Dolor y frustración

Según la investigación, muchos de los hallazgos de fosas han sido posibles gracias a una ardua la labor de investigación por parte de las familias. Pero ese esfuerzo tiene una pobre recompensa. A pesar de que han encontrado, una tras de otra, un gran número de fosas, el gobierno pocas veces ha hecho la labor de identificar los restos que ahí se encontraban.

“La identificación de cadáveres”, dice el informe “se dificulta mucho cuando se cometieron errores durante el desentierro, como en Durango en 2011, donde los cuerpos fueron extraídos con trascabo que los destrozaron. O cuando los restos fueron quemados, incinerados o disueltos usando ácidos o métodos alcalinos. Como en Veracruz, donde hay seis puntos con al menos 18, 680 restos óseos y sólo dos personas identificadas, según la respuesta a nuestras solicitudes”.


“¿Para qué sacar los restos si de igual manera no les vamos a poder dar identidad?”, se pregunta Juan Carlos Trujillo Herrera, quien tiene cuatro hermanos desaparecidos –dos capturados en Guerrero, los otros dos en Michoacán–, y quien ha encabezado las brigadas nacionales de búsqueda. “No hay capacidades. Yo digo, ése es el problema”.

La triste verdad, de acuerdo con las autoras del estudio –que contaron con la colaboración de Juan Solís, Gilberto Lastra, Aranzazú Ayala, Paloma Robles, Mayra Torres y Erika Lozano para la elaboración del texto final– es que “del total de cuerpos y restos, en todos estos años, y de todas estas fosas, sólo 1,738 de las víctimas han sido identificadas”.

“En México”, concluye la investigación –que hace parte del proyecto Adondevanlosdesaparecidos.org, sitio de investigación sobre las lógicas de la desaparición en México–, “37,485 personas estaban reportadas como desaparecidas entre diciembre de 2006 y octubre pasado, según los registros oficiales. Se desconoce cuántas de ellas están en fosas”.

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