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¿Hernández 'compró' votos al repartir beneficios sociales en Honduras?

Juan Orlando Hernández será investido este sábado como presidente de Honduras después de reelegirse en unos comicios marcados por las acusaciones de fraude. Una visita a su departamento natal de Lempira sugiere que la fuerte inversión en programas sociales en el área rural puede haber marcado la diferencia.
27 Ene 2018 – 9:17 AM EST

VALLADOLID, Honduras.- No hace falta pasar mucho tiempo en este municipio hondureño en la frontera con El Salvador para darse cuenta de que el gobierno lo está mimando. A lo largo de una carretera recién pavimentada, unas tuberías gruesas y superficiales transportan agua a los barrios más lejanos. Hay fachadas de hormigón pintadas de azul con arcos blancos en forma de estrella, el emblema de la bandera del oficialista Partido Nacional de Honduras. En la plaza central, un grupo de vecinos lleva mochilas con el logo federal y la firma del presidente Juan Orlando Hernánde z. Y en una placa de cemento que está junto a una carretera en construcción se puede leer: "Aquí comenzó la carrera política del mejor presidente de Honduras".

Desde que fue reelegido en las disputadas elecciones del 26 de noviembre, se abrió un fuerte debate en el país sobre un posible fraude. Durante el recuento, el candidato opositor Salvador Nasralla tuvo una ventaja temprana que muchos consideraban irreversible, pero acabó viéndose superado por Hernández que ganó los comicios con una diferencia de 1.5%. Desde entonces, unas 30 personas han muerto en protestas antigubernamentales.

Sin embargo, una visita a este pueblo en un área rural del departamento de origen de Hernández, Lempira, sugiere que las elecciones pudieron haber sido 'compradas' con beneficios sociales incluso antes de que los votos fueran contados. Los del municipio de Valladolid forman parte del último 30% de los sufragios que ayudaron a catapultar al presidente para revalidarse en el cargo.

Los recuentos oficiales mostraron cómo Nasralla tenía una ligera ventaja hasta que se incorporó el recuento de los votos rurales, lo que supuso un gran cambio para el partido gobernante. Esos resultados llegaron unos días después de los del resto del país, ya que las hojas de escrutinio y las urnas debieron transportarse a la capital.


¿"Vida Mejor" o beneficios a cambio de votos?

La Misión de Observación Electoral de la UE (MOE UE) apuntó en un informe reciente que se usaron recursos estatales para actividades de campaña y señaló "la falta de definición entre el gobierno y el Partido Nacional en cuanto a recursos y beneficios sociales.

Eso es notorio en Valladolid, donde muchos vecinos se benefician del programa emblema de Hernández para erradicar la pobreza 'Vida Mejor'. Aquí el presidente obtuvo el 80% de los votos, el porcentaje más alto del país y un 20% más que en las elecciones anteriores.

Cerca del 70% de los estudiantes de este municipio son beneficiarios del Bono Vida Mejor, unas subvenciones que se implementaron en Honduras en 2010 bajo la administración de Porfirio Lobo, también del Partido Nacional de Honduras.


Cuando Hernández asumió la presidencia en 2014, las familias de las áreas rurales se convirtieron en prioridad de esas ayudas y el programa cayó bajo el paraguas de 'Vida Mejor' junto a la ampliación de otras subvenciones directas que fueron posible gracias al incremento del 3% de los impuestos sobre las ventas, así como a préstamos con bajo interés del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Centroamericano de Integración Económica.

En 2016, el último año del que se tienen datos, más de 226,000 familias solicitaron 'Vida Mejor', mientras que cientos de miles más pidieron otro tipo de ayudas. Diversos estudios demuestran cómo este tipo de programas generan tanto beneficios económicos como políticos. Un informe realizado en México y llevado a cabo por la profesora de Yale Ana de la O encontró que las subvenciones tuvieron como consecuencia "un aumento en la participación electoral y más votos al presidente en el poder".

A nivel nacional, la participación en las últimas elecciones hondureñas cayó en un 3.6%, con las mayores pérdidas de votantes en las zonas urbanas. Sin embargo, en los lugares donde se reparten más subvenciones como las del programa 'Vida Mejor', como Lempira, la asistencia a las urnas se mantuvo en el mismo nivel que las elecciones anteriores o cayó mínimamente. Además, en esos últimos lugares el voto al Presidente aumentó, generalmente de manera dramática.

Pese a que los centros urbanos están creciendo, en Honduras el 50% de la población continúa viviendo en áreas rurales donde prevalecen los valores conservadores, afirma Arturo Corrales, excanciller y exministro de Seguridad bajo el gobierno de Hernández que ahora dirige una compañía de consultoría política, Ingeniería Gerencial.

En Valladolid, donde una gran mayoría de familias están suscritas al bono 'Vida Mejor' o han recibido otras formas de asistencia directa como letrinas, suelos de cemento e incluso casas, ocurrió un fenómeno peculiar el día de la elección.

“Las elecciones en la ciudad fueron prácticamente públicas", afirma Wendy Flores, candidata a vicealcaldesa por el opositor Partido Libre. "Todos dicen que votaron en alto".


Algunos observadores también reportaron que la mayoría de la gente que votó al Partido Nacional anunció su decisión a los representantes del partido que les rellenaron los votos, en lugar de hacerlo en privado.

Bajo la presidencia de Hernández, el programa 'Vida Mejor' contrató a políticos y activistas locales para ser sus representantes. “Todos los programas asistenciales están politizados, afirma Edis Carvajal en el negocio de útiles agrícolas donde trabaja. “Te dicen: 'Te vamos a dar el bono pero tienes que apoyarnos'".

En un informe, la misión de observación europea da ejemplos de ciudadanos a los que se les pidió votar públicamente: “Bajo la ley hondureña, el voto debe ser secreto", dice el documento. "Representantes de partidos políticos se acercaron a los votantes para hacer seguimiento de su intención de voto. Se observaron movimientos masivos de electores en diferentes partes del país y en tres departamentos los observadores reportaron la compra de votos".

Después de cuatro años de 'Vida Mejor', los indicadores de pobreza siguen estancados. El año pasado, el secretario de Desarrollo e Inclusión Social, que supervisa el programa 'Vida Mejor', gastó más del 26% del presupuesto asignado en un aparente esfuerzo desesperado de última hora para influir a los votantes.

A pesar de los cuestionamientos al presidente para la reelección, escándalos de corrupción y supuestos vínculos con el narcotráfico, Hernández logró una victoria por 50,000 votos.

Según los cálculos de Walter Mebane, un profesor de la Universidad de Michigan que desarrolló herramientas de análisis forense electoral para la agencia de cooperación estadounidense USAID, hubo aproximadamente 60,000 incidentes de fraude incremental en favor del Partido Nacional, es decir, votos que se emitieron bajo alguna forma de obligación o influencia externa.

"Una debilidad democrática"

Antes de las elecciones, en Honduras se aprobó una nueva Ley de Política Limpia que buscaba limitar los gastos electorales y las contribuciones y reforzar la transparencia. Pero en la práctica, la ley sólo se aplica a partidos de la oposción.

"(El gobierno) usó el presupuesto nacional para emprender campañas encubiertas", afirma Víctor Meza, director del Centro de Documentación de Honduras.

'Vida Mejor' es quizás el ejemplo más visible, pero no el único. Un informe del Foro Social sobre Desarrollo y Deuda Externa de Honduras señaló que el presupuesto nacional del año pasado exhibía "características electorales" o priorizaba partidas que podrían ser explotadas con fines políticos. La gran brecha de recursos entre el partido gobernante y la oposición se podía ver claramente durante la campaña.

Según la misión de observación de la UE, "la cobertura de la campaña en los medios reveló una fuerte desigualdad entre los candidatos a favor de Juan Orlando Hernández" quien, en términos de propaganda pagada en televisión y en los periódicos, aventajaba a su principal rival, Nasralla, en un 64% frente a un 15%.

Si Hernández no se hubiera postulado para la reelección, los recursos del estado probablemente habrían sido empleados a favor del candidato de su partido. Pero más que apoyar a un partido en particular, los programas de propaganda y asistencia directa benefician casi por completo al presidente.

"Se identifican las acciones del gobierno con la figura presidencial", apunta Miguel Calix, director ejecutivo en Honduras del Instituto Holandés de Democracia Multipartidaria. "Eso para mí es una debilidad democrática".

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