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Fin a la era de los Castro en Cuba: la Asamblea propone a Díaz-Canel como sucesor de Raúl

Cuba inició este miércoles la histórica sesión parlamentaria de dos días donde se concretará la salida de Raúl Castro de la Presidencia del país y en la que se propuso a Miguel Díaz-Canel, el actual vicepresidente, como su sucesor. En las calles, los cubanos esperan el relevo sin grandes expectativas de cambio.
18 Abr 2018 – 11:29 AM EDT

LA HABANA. - Cuba se prepara este miércoles para un momento histórico: por primera vez en casi 60 años alguien que no se apellide Castro estará al frente de la isla. La Asamblea del Poder Popular propuso al actual primer vicepresidente Miguel Díaz-Canel como sucesor de Raúl Castro.

Tras la inauguración de la sesión de la Asamblea, la comisión de candidaturas propuso a Díaz-Canel como único candidato a presidente del Consejo de Estados y de Ministros. El proceso de elección del sucesor de Castro llegará a su fin cuando los 605 diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular emitan su voto en secreto, algo que se sucedió este mismo miércoles, aunque, según los medios estatales cubanos, los resultados no se conocerán hasta mañana jueves.

Raúl Castro llegó en la mañana del miércoles al Palacio de Convenciones de La Habana acompañado de Díaz-Canel. Ambos fueron recibidos con una cerrada ovación.

El presidente saliente, quien asumió la presidencia de Cuba en 2008 cuando su hermano Fidel salió de la escena política debido a una hemorragia intestinal que le impidió asumir sus funciones, dejará su puesto por decisión propia después de dos mandatos de cinco años. Sin embargo, no dejará de todo el poder ya que seguirá siendo primer secretario del Partido Comunista de Cuba (PCC), el único partido legalizado en el país, hasta 2021.

La decisión tiene a la isla a la espera, pero consciente de que, pese al relevo en el mando, no habrá grandes cambios. En algunas zonas céntricas de la capital es notable el amplio despliegue policial para garantizar la tranquilidad ciudadana por estos días. “Es el momento más importante del país en el año. Hay que demostrar disciplina y orden. Esa es la mejor manera de apoyar a la Revolución y de demostrarle a Raúl que los que venimos atrás no vamos a dejar que Cuba se caiga”, dice Yasiel Costa, capitán de la Policía Nacional Revolucionaria (PNR).

“Yo no tengo mucha esperanza de que cambien las cosas, pero al menos habrá alguien distinto mandando. Vamos a ver qué pasa, a lo mejor nos sorprenden y Cuba empieza a avanzar”, opina Robert Alfonso, un albañil de 39 años, que juega con otros tres hombres al dominó en La Habana vieja.

"El tema es que más mal no podemos estar, es decir, que al final, haga lo que haga el que sea presidente será para bien porque en este país no hay nada y todo es un desastre, pienso que los cambios vendrán”, dice por su parte Luis Pérez, obrero de 22 años.

“Aquí el tema es la libertad. Al final todo seguirá igual: el miedo, las presiones, la gente luchando para sobrevivir. Por eso hay que irse de este país para poder ser feliz y poder jugar al menos dominó sin preocupación”, expresa Rigoberto Herrera, bicitaxero de 41 años, sosteniendo en su mano izquierda el tablón de madera que tenían sobre sus piernas para apoyar las fichas del juego.

Miguel Cuevas, 80 años, y José Luis Curiel, 77 años, fueron miembros de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) y ahora, ya jubilados, parquean carros en las inmediaciones del Hotel Meliá Cohíba.


Ellos son de la generación de cubanos que tomó el poder a través de las armas en 1959. “Nosotros luchamos para dejarle a los jóvenes un país digno” señala Cuevas, que viste chaleco y gorra roja con patrocinio de la marca de ron Havana Club.

“Esto iba a llegar definitivamente. El tiempo no perdona y todos nos ponemos viejos. Hace falta que no se destruya lo que ya está construido”, reflexiona Curiel que viste idéntico a su compañero.

Miguel y José Luis se conocieron cuando a mediados de la década de los 70, ambos coincidieron en una unidad militar que se dedicaba a producir y arreglar piezas de tanques blindados.

“Raúl no se va, seguirá ahí al frente del partido guiando a los jóvenes y eso será bueno para no cometer errores”, opina Curiel.

Mientras, Cuevas afirma: “A la Revolución hay que tirarle una bomba nuclear para desaparecerla”.


"Es el turno de los jóvenes"

En la víspera de la inauguración de la sesión de la Asamblea, la avenida del Paseo del Prado lucía resplandeciente. El teatro Alicia Alonso y el Capitolio, dos edificaciones coloniales recién remozadas que se encuentran una al lado del otro, rodeadas por casas en ruinas y tugurios insospechados, son el rostro de la ciudad con sus bombillas amarillas.


Después de una larga remodelación, el Capitolio pasó a ser la sede del parlamento cubano. En uno de sus costados hay una caseta de protección y dentro está María Fernández, 52 años, custodio desde hace unos meses.

“Yo esperaba más expectativa en las calles, en la gente, pensé que se iba a respirar otro ambiente, pero de verdad que ya a los cubanos no les importa ni la política”, dice Fernández, que está vestida con uniforme de pantalón azul oscuro y una camisa blanca.

María lleva justada a la cadera un cinturón gordo, negro, en el que tiene una linterna y un spray. Al lado de su caseta hay dos jardines de flores.

“Lo que pasa es que hay mucha decepción y la gente piensa por lo general de que Cuba ya no tiene arreglo. Pero yo sí confío en que Díaz-Canel o el que sea que salga presidente mejore en el algo al país. Yo no quiero ser rica, pero sí vivir un poco mejor, irme a dormir tranquila”, señala la custodio.

Esta señora estará durante toda la noche y parte de la madrugada velando por la sede de la Asamblea Nacional del Poder Popular y dice que se entretiene oyendo música o noticias en la radio.

“A Cuba la tenemos que arreglar nosotros. No queda de otra. La generación de los que se alzaron en la Sierra se tiene que retirar y es el turno de los jóvenes, de los que vienen atrás”, sentencia María.

En fotos: Miguel Díaz-Canel, el civil que sustituye a Raúl Castro en la presidencia de Cuba

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