El gobierno de EEUU emitió este martes tres nuevas licencias que permiten ciertas actividades dentro de la industria petrolera venezolana a empresas estadounidenses, dentro de los intentos de Washington de levantar el sector luego de la captura y derrocamiento de Nicolás Maduro, y de la llegada de un gobierno interino que ha cedido a las presiones políticas y económicas de la administración Trump.
EEUU autoriza nuevas licencias a empresas para que brinden servicios petroleros en Venezuela
El gobierno de EEUU emitió tres nuevas licencias que permiten a empresas estadounidenses proporcionar servicios petroleros para actividades de exploración y producción de petróleo y gas en Venezuela.
La Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro emitió las licencias generales 46A, 30B y 48, que contemplan:
- La "autorización de ciertas actividades relacionadas con el petróleo de origen venezolano", en particular su refinación.
- La autorización de "ciertas transacciones necesarias para las operaciones en puertos y aeropuertos"
- La autorización del "suministro de ciertos artículos y servicios a Venezuela"
La licencia sobre los servicios especifica que se puede tratar de "bienes, tecnología, software o servicios para la exploración, desarrollo o producción de petróleo o gas en Venezuela".
Este es un aspecto clave para las aspiraciones de levantar el bombeo de petróleo desde los casi millón de barriles por día actuales, planteadas tanto por Washington, como por el gobierno interino de Delcy Rodríguez.
Con el derrocamiento de Nicolás Maduro, el presidente Donald Trump lanzó una iniciativa para invertir 100,000 millones de dólares en la actividad petrolera venezolana, y convocó para ello a las principales empresas petroleras de EEUU, como ExxonMobil, ConocoPhillips o Chevron.
Y aunque la recepción de los privados fue fría, alegando los distintos problemas legales, operativos y de logística que sufre la industria petrolera venezolana, el gobierno de Trump ha ido emitiendo licencias que suavizan el efecto de las sanciones petroleras instauradas contra Venezuela desde 2019.
La intención de la administración Trump es controlar todo el flujo de petróleo que exporte Venezuela, con cuentas especiales dispuestas para hacer el cobro de esos volúmenes de crudo, para que esos fondos sean usados en actividades específicas "en beneficio de la población venezolana".
Los gobiernos de Trmp y Delcy Rodríguez acordaron el envío desde Venezuela de unos 50 millones de barriles, a precios de mercado, que podrían significar al menos 2,500 millones de dólares para la necesitada economía venezolana.
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