Bolsonaro deja en manos de una hacendada la delimitación de reservas indígenas en Brasil

La nueva ministra de Agricultura brasileña, Tereza Cristina Correa, ha representado en el Congreso los intereses de los grandes propietarios rurales y ahora tendrá la facultad de definir las tierras de los indígenas y de descendientes de esclavos negros prófugos.
2 Ene 2019 – 7:53 AM EST

Uno de los primeros decretos firmados este martes por el nuevo presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, traslada a la entrante ministra de Agricultura, Tereza Cristina Correa, la responsabilidad de delimitar nuevas reservas indígenas.

Correa es una hacendada que coordinaba la bancada de los propietarios rurales en el Congreso, que le dio a Bolsonaro un importante apoyo durante la campaña electoral. Ahora tendrá en sus manos la definición de tierras para indígenas, descendientes de esclavos negros y campesinos sin tierras, sectores que han estado en permanente conflicto con los grandes potentados del campo en Brasil.

El decreto publicado en el Diario Oficial este martes, un día después de la investidura del líder ultraderechista como presidente, es una "medida provisoria" que debe ser aprobada por el Congreso en un plazo de 60 días, pero tiene vigencia inmediata.


La norma forma parte de una serie de medidas con las que Bolsonaro reestructuró la administración pública y su Gabinete.

La delimitación de las reservas indígenas en Brasil era hasta ahora una responsabilidad de la Fundación Nacional del Indio (Funai), entidad responsable por las políticas indígenas y que está vinculada al Ministerio de Justicia.

El mismo decreto de Bolsonaro determina que pasarán a estar vinculadas al Ministerio de Agricultura tanto el Instituto Nacional de Colonización y Reforma Agraria (INCRA) como la entidad responsable por regularizar las reservas de los 'quilombolas', como son conocidos los descendientes de los negros prófugos en la época de la esclavitud.

Igualmente fue transferido al Ministerio de Agricultura el Servicio Forestal Brasileño, un órgano que tiene como responsabilidad la reforestación en áreas devastadas y las políticas para regular la explotación sustentable de regiones selváticas.

Bolsonaro, un ultraderechista polémico por su histórico de declaraciones machistas, racistas y homófobas, prometió durante su campaña que no delimitaría nuevas reservas para los indios y que autorizaría las explotaciones mineras en las tierras indígenas.


Brasil cuenta actualmente con 462 reservas indígenas que se extienden por un área equivalente al 12,2 % del territorio nacional, en su mayoría en la Amazonía, destinada a los cerca de 900,000 indígenas del país.

El nuevo presidente igualmente prometió defender a los propietarios rurales cuyas tierras son invadidas por campesinos y anunció que presentará a consideración del Congreso un proyecto de ley que criminaliza como terrorista a quien ocupa tierras de otras personas.

"¿Vieron? El desmembramiento ya empezó. La Funai ya no es más responsable de la identificación, delimitación, demarcación y registro de tierras indígenas", tuiteó la líder indígena Sônia Guajajara, que en las elecciones de octubre fue candidata a vicepresidenta del candidato Guilherme Boulos, del Partido Socialismo y Libertad (Psol).

Bolsonaro también designó como ministro de Medio Ambiente al abogado Ricardo Salles, investigado por improbidad administrativa en el manejo de un área de protección ambiental para favorecer a empresas privadas, durante su gestión como secretario de Medio Ambiente del estado de Sao Paulo (entre 2016-2017).

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