Así le afectan las sanciones de Trump al gobierno de Maduro (y a todos los venezolanos)

Las medidas limitan aún más las estrategias del gobierno de Venezuela para conseguir el dinero que requiere para pagar deuda externa, por lo que restringirá nuevamente las importaciones de bienes, afectando a una población agobiada por años de escasez.
4 Sep 2017 – 10:49 AM EDT

CARACAS, Venezuela.- Es la segunda vez en 115 años: Venezuela se ve, según su gobierno, bajo un “bloqueo”. Solo que ahora no hay barcos de potencias extranjeras obstruyendo los puertos venezolanos para cobrar la deuda externa como en 1902, sino sanciones de la Casa Blanca que dificultan casi cualquier maniobra financiera importante para Nicolás Maduro y la petrolera estatal Pdvsa.

Fue durante el régimen de Cipriano Castro en 1902 cuando Alemania e Inglaterra bloquearon puertos venezolanos para exigir el pago inmediato de sus acreencias. Paradójicamente la cosa no pasó a mayores gracias a la intervención de la Casa Blanca. El presidente Theodoro Roosevelt haciendo valer la vieja doctrina Monroe que propugnaba aquello de “América para los americanos”, intercedió por Venezuela y logró el retiro de los barcos de guerra.

Pero en 2017, la larga relación comercial y financiera entre Venezuela y Estados Unidos entra en un terreno inestable tras las sanciones impuestas por la administración de Donald Trump al gobierno de Maduro y a la petrolera estatal Pdvsa. Esta es la primera vez que la Casa Blanca castiga al Estado venezolano y no a individuos, como había hecho hasta ahora.

Así le afecta al gobierno de Maduro

Las sanciones buscan limitar al gobierno la búsqueda de fondos a través del financiamiento con emisiones de bonos venezolanos en los mercados internacionales. También impiden que Citgo, la firma refinadora y distribuidora de combustibles propiedad de Venezuela y ubicada en Houston, Texas, envíe a Pdvsa el pago de dividendos. Esta compañía aunque no está directamente sancionada, se ve imposibilitada de transferir los recursos al país.

Tanto Hugo Chávez como Maduro utilizaron a Citgo como su “ cash cow” o “caja chica” personal, sobretodo en épocas de elecciones. Tomaban los dividendos y no los reinvertían en la industria petrolera, simplemente la endeudaban. Grabadas quedaron las palabras de Jorge Giordani, exministro de Finanzas de Chávez, al afirmar que para superar el desafío de las contiendas electorales de 2012, se “llevó el acceso y uso de los recursos a niveles extremos”.

El analista petrolero José Toro Hardy sostiene que las sanciones tendrán un impacto negativo en Pdvsa y agravará su flujo de caja. Explica que Citgo se ha endeudado fuertemente en EEUU pero no para invertir esos recursos en la industria petrolera, sino para traspasarlo vía dividendos a su casa matriz Pdvsa, los cuales a su vez eran entregados directamente al gobierno.

“Lo más preocupante era el endeudamiento hacia Citgo. Pdvsa tiene un fuerte déficit y pide prestado hasta al Banco Central de Venezuela. Son las operaciones de este tipo con Citgo que Estados Unidos quiere evitar”, dijo.

Esta “caja chica” ahora se encuentra en serios problemas para Maduro, especialmente justo cuando las elecciones de gobernadores se asoman en el panorama.

En manos del chavismo, una Pdvsa con las mayores reservas petroleras del planeta fue altamente endeudada y en los últimos años no ha podido ir al mercado internacional a solicitar financiamiento sin ofrecer una garantía real, debido a las altas probabilidades de default o impago de deuda y tras la caída de los precios del petróleo, de su producción y de las reservas internacionales. Esto sucedió ya con Citgo cuando se vio obligada a ofrecer 50% de sus acciones a los tenedores de bonos para que aceptaran participar en un dificultoso canje de deuda en 2016.

Y así a los venezolanos: Más escasez

Tras las medidas de EEUU, se prevé además una baja en la importación de bienes esenciales como alimentos y medicinas al haber menos divisas. Para los analistas, toda esta situación impactará negativamente a una economía que lleva cuatro años en recesión, escasez y altamente dependiente del petróleo.

Cálculos de organismos internacionales y de economistas locales dan cuenta de una caída de la actividad económica venezolana de entre 8% y 12% para 2017, mientras que las colas en los establecimientos comerciales persisten al llegar productos de primera necesidad con precios regulados y los “bachaqueros” o revendedores ya comienzan a quejarse de que cada vez hay menos productos para vender.

“Me ha costado conseguir la comida. Creo que esto de las sanciones nos está afectando ya, están llegando menos productos al país”, dice Brayan González de 38 años, quien se dedica al “bachaqueo” desde hace tres años.

El horizonte luce difícil especialmente cuando a finales de año Venezuela debe cancelar $3.604 millones en deuda. Analistas reiteran que si el gobierno no logra conseguir los recursos para ello, podría caer en default. O caso contrario, paralizará los pagos a sus proveedores internacionales y limitará las importaciones para cumplir con los tenedores de bonos, por lo que para Maduro será más difícil mejorar el abastecimiento de bienes.

La economista Tamara Herrera de la firma Síntesis Financiera, considera que si el gobierno no dispone de dinero líquido para pagar sus operaciones con recursos provenientes de las exportaciones petroleras, probablemente tenga que reducir aún más las importaciones, las cuales han caído 40% en el primer semestre de 2017.

“Como en los últimos años, toda disminución de ingresos la ha compensado con menores importaciones, lo más probable es que lo profundice, lo que acentuará la recesión económica nacional. La pregunta es, ¿hasta cuánto más se pueden reducir las importaciones a pesar de que no están afectadas por las sanciones?”.

Destaca Herrera que la población, en este caso, tendrá que seguir lidiando con una menor oferta de bienes, especialmente de alimentos y medicinas.

“Ahora si es verdad que nos vamos a morir de hambre”, afirma Hermes Altamar de 62 años, al ser consultado sobre las sanciones mientras hace cola para comprar pan.

La crítica situación de Venezuela ya no solo se circunscribe a las dificultades para acceder a los alimentos, ya comienzan a evidenciarse características de una crisis humanitaria. En las últimas semanas han fallecido niños con clara deficiencia nutricional y por el retorno de enfermedades graves que se habían erradicado en el país como la difteria.

Los aliados

Ahora Venezuela debe reforzar sus relaciones con otros aliados para la búsqueda de financiamiento, especialmente con China y Rusia, gobiernos que tienen una alta presencia en el país a través de empresas que operan campos petroleros y de minería.

Maduro afirma que ya tiene mercado para colocar el petróleo venezolano, en caso de que EEUU suspenda la compra de crudo. “Nosotros tenemos cómo vender ese petróleo’, dijo en respuesta a las sanciones. Aunque no dijo adónde, todo hace inferir que busca incrementar la venta de crudo a China y a Rusia, los aliados del chavismo.

Para Toro Hardy, estos gobiernos podrían estar evaluando si amplían esa colaboración con Maduro. “China enfrenta un problema muy serio y es que después de crecer a tasas importantes se está desacelerando, por lo que no está en condiciones de apoyar al país. Lo que está es pendiente de cobrar las deudas con Venezuela de $30,000 millones.

Mientras que la Rusia de Putin tiene problemas económicos, ya que, al igual que Venezuela, depende en gran medida del petróleo y sus ingresos han caído por la baja de los precios”.

Los actuales tenedores de bonos venezolanos no están afectados por las sanciones, por lo que pueden venderse sin restricciones. Sin embargo, surgen dudas sobre cómo se comportarán los papeles en las próximas semanas, si surgirán distorsiones en los precios y si tendrán dificultades a la hora de transarlos.

Operadores afirman que el mercado da para todo y muy posiblemente los bonos puedan ser adquiridos por fondos de inversión especializados en deuda con problemas o por los llamados “fondos buitres”, a un importante descuento en su precio.

“Esto ha generado cierto nerviosismo en el mercado, basado en la imposibilidad de recuperación del capital”, destaca Víctor Hugo Rodríguez, presidente de LatAm Alternatives, una empresa de servicios financieros en EEUU y ex corredor de la Bolsa de Valores de Caracas.

Rodríguez califica como una medida de presión el impedir que Venezuela acceda al mercado especializado de reestructuración de deuda como lo es el norteamericano. No obstante, cree que esto genera un inminente ambiente de default.

“Ahora se pasó a una etapa de medición de riesgo y de cómo se pueden comportar los papeles a corto plazo. Hay inversionistas de diferentes tipos, como lo son los que se arriesgan y apuestan a que el papel se recupera y, está el inversionista institucional que debe guiarse por las buenas costumbres de inversión y tiene que salir del papel”, explica.

Pero Maduro sí tiene una mayor complicación: las sanciones prohíben negociar solo dos títulos, de los cuales uno se encuentra en manos de un banco local estatal. La medida afecta los bonos con vencimiento en 2036 que ejecutaron dos bancos estatales en 2016 en una emisión privada por $5,000 millones. También están afectados otros instrumentos de inversión como notas estructuradas que tenga la República.

Operadores explican que el gobierno no había podido colocar los bonos 2036 a pesar de múltiples intentos por hacerlo, por lo que con esto queda prácticamente descartado, salvo algún comprador europeo, ruso o asiático que lo desee y con precios desfavorables para Venezuela. En cuanto a nuevas emisiones, ya era prácticamente imposible emitir nuevos papeles por la alta tasa de interés que el mercado demanda.

La medida impide entonces que empresas y organismos del Estado venezolano negocien su propio inventario de bonos de deuda de la República y de Pdvsa. Algunos datos indican que 23% del saldo de estos papeles está en manos de entidades públicas venezolanas.

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