Acoso Sexual

Que te despidan o que tu jefe llame a ICE: las consecuencias de reportar el acoso sexual

La agencia estadounidense encargada de investigar las denuncias solo recibió 793 casos de latinas en 2016. Entre las indocumentadas, la posibilidad de ser deportadas es un temor añadido que las disuade de hablar.
22 Oct 2017 – 8:29 AM EDT



Raquel Ruiz, una plomera de Houston, empezó a recibir mensajes insinuantes a su celular personal de un compañero. "Que le mandara fotos bañándome, que esto y que lo otro…", dice esta mujer que emigró a Estados Unidos de Ciudad de México en 1991.

Ella no quiso responder a sus pedidos de que le hiciera un masaje o a una foto de sus piernas desnudas y le pidió que dejara de enviarle mensajes. Como él siguió haciéndolo, Ruiz le advirtió de que reportaría su conducta al departamento de recursos humanos. No le dio tiempo a hacerlo, según cuenta esta trabajadora: "Al día siguiente (el jefe) me dijo que ya no podía trabajar allí", cuenta.

Ruiz dice que, al ser plomera, siempre ha sido la única mujer en un entorno de hombres y que hay que estar preparada mentalmente para tratar con ellos: "El ambiente es mucho más fuerte", resume. Pero nunca había sufrido acoso sexual hasta entonces. "Me sentí bien mal".

En los últimos días, miles de mujeres como ella han compartido en redes sociales historias similares de abuso y acoso sexual en el trabajo a través del hashtag #MeToo, recordando que se trata de un problema endémico que sufren desde estrellas del cine en las colinas de Hollywood a trabajadoras poco calificadas en los campos de cultivo. Los testimonios van desde un simple comentario indeseado sobre la apariencia física hasta el asalto sexual e incluso la violación.


Según un estudio de la Comisión de Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos (EEOC por su sigla en inglés), la agencia encargada de investigar discriminación y acoso sexual en el entorno laboral, el 75% de las mujeres que deciden denunciar el acoso sexual en el trabajo sufre represalias por parte de sus empleadores. Algo difícil de probar: en este caso, Ruiz cree que su despido está directamente relacionado con que amenazó con denunciar a un 'manager'.

Por su parte, la empresa, Facility Response Group, aseguró en una declaración enviada a Univision Noticias que la trabajadora no contó que uno de sus compañeros le había mandado un mensaje "muy inapropriado" hasta el día siguiente de haber sido despedida. "La exempleada nunca contactó con la dirección ni antes ni después del incidente", dice el comunicado de la compañía. Ruiz dice que cuando llamó a recursos humanos para contar su problema tras el despido, la trataron de forma ruda. "Me dijeron que como ya no trabajaba en la empresa no era su problema".

Ruiz decidió no denunciar, como la mayoría de las mujeres: el 70% de los casos de acoso no se denuncia, cifra que obtuvo una encuesta de 2013 realizada por YouGov y el Huffington Post y que confirma Victoria Lipnic, presidenta interina de la EEOC. "La mayoría no se lo dice ni a su supervisor, no lo reportan siquiera en la compañía".

Tras el escándalo de Harvey Weinstein revelado por The New York Times y The New Yorker, 42 mujeres (por ahora) denunciaron que el productor las había acosado. Entonces se planteó otra pregunta que también fue respondida con un hashtag, #WhyWomenDontReport: ¿por qué no denunciaron en el momento?


La EEOC es el organismo federal encargado de recoger, investigar y litigar las denuncias por acoso sexual. En 2016 la cifra total de denuncias fue de 6,758 casos, una cifra minúscula comparada con los más de 70 millones de mujeres que trabajan en Estados Unidos.

"Este número solo representa a las mujeres que tienen el nervio de llegar hasta las últimas consecuencias. Es la punta del iceberg", dice Lipnic a Univision Noticias.

El farragoso proceso de denuncia

El caso de Ruiz pone de manifiesto otro problema más: las mujeres no saben cómo actuar cuando quieren denunciar casos como el suyo. La mujer llamó al Departamento de Trabajo, pero se rindió antes de lograr contactar con alguien. Hoy dice que le gustaría volver a intentarlo: "Como nunca me había pasado algo así, no sé si todavía puedo hacerlo".

No es la única: los plazos, los organismos y los cauces para litigar casos de acoso sexual son complejos.

Primero hay que denunciar en el propio puesto de trabajo, como exige la Corte Suprema. Después, si la respuesta obtenida en el trabajo no es satisfactoria, y en un plazo de 180 días, que para algunos casos concretos se extiende a 300, se puede acudir a la EEOC o a una agencia estatal en el caso de que la empresa tenga menos de 15 trabajadores.

El organismo notifica al empleador la denuncia, y entonces ambas partes pueden llegar a un acuerdo. Si no es así, la comisión investiga el caso. Si esta encuentra pruebas, rellenará la conocida como "right to sue letter" sin la cual no se puede llevar a juicio un caso de acoso sexual en el trabajo.

Este farragoso proceso hace que el 54% de las denuncias se desestimen y otras (el 22%) caigan por el camino. Así que solo el 23% las resuelve EEOC mediante acuerdos o en los tribunales.

Lipnic confirma lo que las mujeres ya saben, estos números son tan pequeños porque las mujeres no se sienten seguras: "En una palabra: miedo". "Un 40% de las mujeres sufre acoso sexual en el trabajo. Es algo que ocurre en todos los trabajos, en todas las franjas de salarios, en todas partes, todos los días", dice Lipnic.

¿Qué pasa con el acosador?

Otra razón por la que las mujeres no denuncian es porque demasiado a menudo las empresas no toman medidas contra el agresor. Según una encuesta el 95% de las mujeres que sufrieron acoso sexual declararon que la empresa no hizo nada. En realidad, es más frecuente que ocurra lo contrario y se tomen represalias contra la víctima, tal y como explica esta veterana de Recursos Humanos. Las empresas pueden zanjar el asunto con medidas de advertencia, traslados a otros departamentos o escondiéndolo bajo la alfombra.

En el caso de Ruiz, el comunicado de su empresa asegura que cuando las quejas de la mujer salieron a la luz uno de los managers habló con el acosador. "El empleado negó las acusaciones de forma vehemente. En este caso no había información concreta y factual en la que basar una acción disciplinaria".

Solo 793 denuncias de latinas en 2016

El temor, como vienen denunciando las asociaciones de inmigrantes, es aún más grave en la comunidad latina. De hecho, de los 6,758 casos denunciados solo 793 los presentaron mujeres latinas.

Esta cifra es bajísima si se tiene en consideración que son más de 10 millones y medio de mujeres hispanas las que trabajan en Estados Unidos y que "las trabajadoras latinas tienen el robo de salario más alto de todas las mujeres en la fuerza de trabajo, son más vulnerables al abuso y al acoso sexual en el trabajo", dice a Univision Héctor Sánchez, director ejecutivo de LCLAA (Labor Council For Latin American Advancement).

Además, dos de los sectores donde el acoso sexual es más común, la agricultura y la industria de procesado de alimentos, cuentan con una mayoría de trabajadoras latinas: el 75% de las mujeres que trabajan en los campos y el 40% de las que lo hacen en la alimentación son de origen hispano.

El acoso sexual es tan común en la agricultura que a los campos de Florida y California se les llamaba "Green Motels", y "Field of the Panties", en referencia a los abusos sexuales que allí ocrurren. Algunas mujeres inmigrantes incluso pensaban que en Estados Unidos era normal tener relaciones sexuales para conservar el trabajo, según publicó Marie Claire en un reportaje sobre el caso.

Aunque en los últimos años se han ganado casos históricos con indemnizaciones millonarias, la verdad es que muy pocas denuncian, como explicó la activista Dolores Huerta: “temen perder su trabajo o el de toda la familia”.

Denunciar, un lujo

Perder el trabajo es algo que muchas inmigrantes latinas no se pueden permitir. Según datos publicados por Héctor Sánchez un tercio de las mujeres inmigrantes son cabeza de familia. Estos hogares tienen índices de pobreza mucho mayores que los que cuentan con un matrimonio (38.7% frente al 18.5%).

En el caso de las trabajadoras indocumentadas además del miedo a perder el trabajo y a otras represalias se une el miedo a que las denuncien a ICE. " Muchas veces es el propio jefe o el acosador quien les amenaza con denunciarlas a ICE si hablan", dijo a Univision Levis Torres, organizador en la asociación de apoyo a inmigrantes latinos We Count.

Por la misma razón, y en el clima de crispación antiinmigrante propiciado por Trump, las trabajadoras indocumentadas también tienen miedo de acudir a organismos oficiales, explicó Torres. Sin embargo, desde EEOC insisten y piden que quede claro que ellos no preguntan si alguien es indocumentado y animan a quienes se encuentren en esta situación a que acudan a ellos sin temor: "No pedimos a nadie su estatus migratorio. Cualquier persona indocumentada puede denunciar y le atenderemos".



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