Masacre en Orlando

Terrorismo “made in USA”, ¿en qué se parece Orlando a San Bernardino?

Tanto en Orlando como en San Bernardino los atacantes eran estadounidenses de primera generación, menores de 30 años, padres de familia, tenían algún tipo de conexión con las víctimas, eran afines al Estado Islámico y se cree que actuaron sin el amaro de una red terrorista.
14 Jun 2016 – 9:24 PM EDT

LOS ÁNGELES, California.- La masacre ocurrida en Orlando (Florida) durante la madrugada del 12 de junio guarda muchas semejanzas con la matanza de San Bernardino (California) de hace seis meses: mismas armas, misma ideología y voluntad de causar un daño indiscriminado a personas que les eran cercanas.

Tanto Omar Mateen, quien asesinó a 49 personas en un club nocturno gay de Orlando, como Syed Farook, que junto con su esposa Tashfeen Malik mató a 14 en San Bernardino, eran ciudadanos estadounidenses de primera generación influidos por la propaganda fundamentalista que consumían a través de internet.

Para sus ataques, los terroristas eligieron víctimas con las que tenían algún tipo de conexión. Según ha trascendido, Mateen era cliente del club Pulse y algunos testigos han admitido ya que le conocían. Farook acabó con la vida de quienes eran sus compañeros de trabajo.

El autodenominado Estado Islámico (IS o ISIS) reconoció los tiroteos en ambos casos como obra de sus partidarios, quienes antes de morir habían expresado su apoyo a esa organización terrorista.



Mateen, neoyorquino de familia afgana, y Farook, nacido en Chicago de progenitores paquistaníes, eran menores de 30 años (29 el primero, 28 el segundo), eran padres y se habían criado en la cultura de EEUU.

El neoyorquino que vivía en Florida era papá de un niño de 3 años y el de Chicago radicado en California tenía un bebé de seis meses. Los dos fallecieron el día de los hechos en enfrentamientos con la policía. La esposa de Farook, colaboradora en el atentado, también murió.

El Buró Federal de Investigaciones (FBI) asegura que ambos fueron radicalizados con la ideología extremista del autodenominado Estado Islámico (ISIS o ISIL).

Para ejecutar las respectivas matanzas usaron el fusil de asalto AR-15, uno de las rifles más populares entre los estadounidenses amantes de las armas de fuego, y que está además fabricada en EEUU.



A los dos se les describió como tipos introvertidos, reservados, de poca conversación, que habrían actuado en solitario (Farook con su esposa, pero sin el amparo de una red terrorista). Las investigaciones posteriores han revelado que tanto en el caso de Orlando como en el de California, los atacantes se movían en un círculo próximo a personas -también estadounidenses- que deseaban viajar a Oriente Medio para ser combatientes islamistas.

Pero también se dijo que eran padres cariñosos y que acudían con regularidad a sus respectivas mezquitas.

Mateen tenía como trabajo velar por la seguridad de los demás como guardia que era de la compañía G4S mientras que Farook se encargaba de inspeccionar alimentos para el bienestar de la comunidad como empleado del Departamento de Salud del Condado de San Bernardino.

Los padres de ambos han declarado estar sorprendidos por los actos terroristas que habrían cometido sus hijos. La masacre de Orlando fue la más mortífera en suelo estadounidense desde los ataques a las Torres Gemelas de Nueva York en 2001.

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