¿Cómo somos las mamás latinas?

Queremos transmitirle a nuestros hijos nuestro idioma y nuestras costumbres
10 May | 11:58 AM EDT

No importa si nos criamos desde pequeñas en Estados Unidos o si llegamos hace apenas unos años: somos latinas y eso se nota. Es difícil de explicar: la latinoamericanidad no es tangible, no es una prenda que pueda vestirse pero, sin embargo, la llevamos siempre con nosotras; estemos en el país que estemos. Es que “ser latina” se lleva -simplemente- en las venas.

Como mamás, ¿cómo somos las latinas? Definitivamente somos distintas. No digo mejores ni peores: distintas. Aquí va una mini radiografía de lo que nos hace “mamás latinas”, desde mi punto de vista.

  • Hay una necesidad innata de socializar: Es bastante común que en Estados Unidos conozcamos poco y nada de nuestros vecinos o de los papás de los compañeros de escuela de nuestros hijos. En mi primer reunión de padres fui dispuesta a armar un grupo de WhatsApp con los papás, a intercambiar teléfonos y a organizar salidas grupales al parque pero no hubo más contacto que tímidas miradas y algún que otro “Hi”. Las mamás latinas nos hacemos amigas, las tazas de azúcar son solo una excusa para acercarnos a los vecinos. En nuestras casas no solo está nuestra familia sino que nuestras puertas están siempre abiertas para los seres queridos. Nuestros hijos crecen conociendo muy bien valores como la amistad, la solidaridad y la empatía. Somos las que oficiamos de taxi para llevar y traer a todos los amiguitos y las organizadoras oficiales de play dates.
  • No tenemos filtros: Somos efusivas, gritonas, sensibles, alegres, alarmistas y enojosas. Todo en uno. Con nuestras amigas nuestras risas se pueden escuchar a millas, limpiamos, cocinamos y hacemos los quehaceres de casa al ritmo de la música, no escatimamos en caricias y besos y no nos quedamos tranquilas cuando nuestros hijos salen solos. ¡Ah! Sii estamos enojadas, se nota.
  • Nos cuesta desapegarnos: Queremos a los nuestros cerca. Nuestros hijos podrán tener 20 años o más pero para nosotras siempre serán nuestros bebés. En muchas otras culturas es más común fomentar que los chicos de 16 o 18 años trabajen para solventar sus gastos y para que abandonen el nido. Nosotras no: queremos el nido lleno. Somos más sobreprotectoras.
  • Se nos pueden mezclar todo el tiempo los nombres de nuestros hijos, sobrinos y mascotas pero si estamos enojadas, siempre recordaremos bien el nombre completo de cada uno de nuestros hijos. Si escuchan que los llamamos con el primer nombre, el segundo y el apellido sabrán una cosa por seguro: ¡están en problemas!
  • Curamos empachos y ojeaduras: La mayoría de nosotras cree en el poder de una cinta para curar el empacho y, si nuestros hijos lloran y lloran sin razón, llamamos a la abuela o a alguna amiga que -con solo saber el nombre completo del ojeado- lo curará del mal de ojo.
  • Sanamos con “medicina alternativa”: Para las contracturas nada mejor que una barra de azufre; para el dolor de estomago un té de manzanilla, para dormir uno de tilo y no hay como un beso y un “sana sana colita de rana si no sana hoy sanará mañana” para una rodilla herida tras un tropezón.
  • Queremos que nuestros hijos no pierdan su herencia cultural: “Háblame en español que no te entiendo” les repito a mis hijos para motivarlos a hablar el idioma. Las latinas sentimos orgullo de ser latinas y queremos transmitirle a nuestros hijos nuestro idioma y nuestras costumbres. Así, mis hijos aprendieron a tomar mate, aman el dulce de leche y disfrutan de los asados domingueros en familia.
  • Solemos ser algo supersticiosas: Muchas de nosotras no dejamos la cartera en piso porque “se va la plata”; ponemos un vaso de agua en la mesa de noche “para que capte las malas energías”; comemos 12 uvas en la celebración de año nuevo y no le cortamos el cabello a nuestros hijos antes del año porque así demoran en hablar. Son muchos los mitos en la cultura latina y -aunque no creamos en ellos- muchas veces les hacemos caso: “por las dudas”.

¿Qué otras cualidades crees que tienen las mamás latinas?