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Ataque en Niza: un golpe al corazón del mito francés de la Costa Azul

La Riviera Francesa inspiró a Picasso, fue el refugio de Coco Chanel y acogió a estrellas como Grace Kelly y Brigitte Bardot. Así se creó este pequeño paraíso, desgarrado por el ataque en Niza.
16 Jul 2016 – 2:07 PM EDT

La imagen idílica de la Costa Azul, conservada como si perteneciera a un fotograma de cine o a una postal, ha sido sacudida esta semana por el ataque sufrido en Niza. Pocos pueden creer que algo tan terrible haya podido suceder en el lugar al que muchos acudieron para salvaguardarse de la guerra o para buscar inspiración artística.

Durante décadas, casi siglos, ha sido el punto de encuentro de estrellas de cine y artistas gracias a la belleza de sus costas y el encanto de la luz y las palmeras. Las infinitas fotografías de Brigitte Bardot tomando el sol en la playa, el glamour del festival de Cannes en la Croisette, o la escena de Grand Prix de automovilismo en Montecarlo han contribuido a que la Costa Azul se haya implantado en el imaginario colectivo como un lugar de ensueño casi imperturbable.



La Costa Azul, también conocida como la Riviera Francesa si excluimos Mónaco, se convirtió en el destino preferido de la alta sociedad inglesa en el siglo XVIII, y desde entonces, es un pequeño paraíso en la costa del sur de Francia al que los artistas han acudido en busca de inspiración. Desde pintores impresionistas hechizados por la luminosidad del ambiente, hasta actrices francesas en lo más alto de su carrera que hacían soñar a generaciones.

Esta zona del mar Mediterráneo vio bailar a Isadora Duncan, acogió la boda de Grace Kelly y el príncipe de Mónaco, y escondió el affaire de Joseph Kennedy con Marlene Dietrich. Es difícil llegar a imaginar cómo un solo lugar puede haber atraído a figuras de la talla de Monet, F. Scott Fitzgerald, Alfred Hitchcock o Salvador Dalí.


"Al amanecer, la imagen lejana de Cannes, el rosa y el crema de las viejas fortificaciones y los Alpes púrpuras lindantes con Italia se reflejaban en el agua tremulosos entre los rizos y anillos que enviaban hacia la superficie las plantas marinas en las zonas claras de profundidad". Con estas palabras F. Scott Fitzgerald nos transporta hasta allí en su novela Suave es la noche, la historia que escribió inspirada en la gente del lugar. El autor pasó una parte de los fabulosos años 20 en estas costas, sin duda el mejor sitio para vivir de cerca las fastuosas fiestas de la 'Jazz Age'. Jugaban al golf, al polo, y los menos acaudalados disfrutaban de las carreras de caballos o del fútbol.

Fitzgerald resumía así el ambiente: "Últimamente se ha convertido en un destino de veraneo para gente distinguida y de buen tono, pero hace una década se quedaba casi desierto una vez que su clientela inglesa regresaba al norte al llegar abril".


Un escenario de cine

Hoy, esta franja de costa acoge uno de los principales eventos de cine del mundo, el festival de Cannes. Inaugurado en 1946, esta gala de premios es el mejor ejemplo de lo que significa la riviera: glamour en su versión más elegante y arte de vanguardia. Por allí pasaron Ingrid Bergman, Elizabeth Taylor (en 1957 desfiló por la alfombra roja luciendo una tiara), Robert Redford, Sophia Loren, Jane Birkin junto a Serge Gainsbourg, John Lennon con Yoko Ono, y una infinidad de personajes más. Entre las anécdotas que se suelen recordar está el día que Simone Silva posó sin la parte de arriba del bikini y provocó tal oleada de fotógrafos que uno se rompió la pierna y otro el brazo.



Pero si hay una actriz que representa mejor lo que significa la Riviera Francesa, esa es Brigitte Bardot. Su película Y Dios creó a la mujer, presentada en Cannes, hizo de ella un mito para toda una generación y para la historia del cine. Bardot posó innumerables veces en la playa de Saint Tropez con provocativas piezas de baño (para la época lo eran), alzándose pronto como la equivalente europea de lo que era Marilyn Monroe para Estados Unidos.



Marilyn también caminó por este paseo marítimo durante los años 50, cuando l os lujosos yates de la 'jet set' atracaban en los puertos franceses. Aristotle Onassis, Frank Sinatra, Greta Garbo... Todo el que era alguien en Hollywood (o en cualquier parte) tenía que dejarse ver por allí.



Para hacerse una idea de cómo era la riviera por aquel entonces, lo mejor es recurrir al cine. La zona fue un estudio al aire libre donde se rodaron las míticas escenas de Cómo atrapar a un ladrón con Grace Kelly y Cary Grant, y de Dos en la carretera con Audrey Hepburn y Albert Finney, entre otras muchas películas.

Grace Kelly se casó en Mónaco con el príncipe Rainiero III, quien le pidió matrimonio a los tres días de conocerla. El evento se bautizó como "la boda del siglo". 400 periodistas pidieron asistir a la cita, y más de 40,000 personas se alinearon en las calles para poder saludar a la bella Grace.


El lugar que inspiró a los grandes pintores

Los pintores fueron los primeros en descubrir el encanto artístico de esta zona del Mediterráneo. Cézanne pintó varios de sus cuadros allí a finales del siglo XIX, y después le siguieron muchos otros artistas. Huyendo de los bombardeos alemanes en París, Henri Matisse llegó a Niza en 1917, atraído además por los vibrantes colores del agua y las palmeras. Por aquel entonces la ciudad ya era el centro de la vida artística e intelectual del sur de Francia.

El lugar le influyó tanto que el grupo de obras que firmó en aquella época se bautizó como su "Período de Niza". Los pintores Raoul Dufy y Georges Braque compartieron un estudio, André Derain eligió los barcos de pesca como protagonistas de sus cuadros, y otros grandes como Soutine y Renoir también fueron cautivados por el sol de aquellas costas.

El surrealismo llegó en 1938 a la costa francesa gracias a Coco Chanel, quien invitó a su amigo el pintor Salvador Dalí a su casa. La villa era conocida como "La Pausa" porque Chanel solía ir allí a descansar. La diseñadora de moda se había construido su refugio personal en la riviera ayudada por su entonces amante el duque de Westminster. No se casó con él, porque, como ella dijo: "Ha habido varias duquesas de Westminster, pero sólo hay una Coco Chanel".



Pablo Picasso se instaló en Mougins en 1936 y en 1952 adquirió una villa en la ciudad de Vallauris, donde experimentó con la cerámica y las piezas decorativas. Por supuesto, también aprovechó para disfrutar de la vida social. Conoció a Brigitte Bardot, pero nunca llegó a retratarla.


Fábrica de leyendas

La vida de los artistas y las estrellas de cine es de todo menos aburrida. Los affaires en la Costa Azul eran constantes. Joseph Kennedy tuvo un romance con Marlene Dietrich en el mítico Hôtel du Cap. Allí fue donde la princesa Diana pasó sus últimos días con Dodi Fayed antes de su trágico fallecimiento en París.

Isadora Duncan bailó y amó en la riviera francesa hasta su muerte en 1927, precipitada por un accidente de auto: el larguísimo pañuelo que llevaba se enredó en una de las ruedas y puso fin a su vida. Grace Kelly también falleció en un accidente de auto en Mónaco.

Hasta el día de hoy, la zona continúa protagonizando portadas con sucesos dignos de película. Durante la edición de 2013 del Festival de Cannes unos ladrones robaron del Hotel Carlton una colección de joyas valoradas en 136 millones de dólare s.


Beyoncé, Jay Z, Rihanna, Elton John, Keith Richards, Bono, Johnny Depp, Kate Moss, Brad Pitt y Angelina Jolie son algunas de las celebridades que suelen dejarse ver en los yates y las playas de esta costa francesa. Club 55 en Saint Tropez es el local más de moda, junto al ya icónico Hotel Carlton, donde se alojan las estrellas durante el festival de Cannes.


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