Universidades

¿Cuánto pagan las universidades por oradores que les traigan prestigio?

Por hablar en ceremonias de graduación, Matthew McConaughey y Katie Couric han cobrado más de $100 mil dólares, otras figuras públicas no cobran pero viajan en primera clase y se quedan en los mejores hoteles. ¿Desperdicio de fondos o inversión en la imagen de la universidad?
20 May 2016 – 2:10 PM EDT

Cuando las universidades seleccionan oradores para sus ceremonias de graduación, muchas se esfuerzan en colocar a una celebridad en el podio que les traiga prestigio y publicidad, pero también un hueco en el bolsillo.

Este año, por ejemplo, la Universidad de Houston le pagó $35,000 dólares al astronauta Scott Kelly para que hablara en su ceremonia de graduación, y la Universidad de Rutgers le pagó $35,000 dólares al periodista Bill Moyers, quien habló tras el discurso que pronunció, libre de cargo, el presidente Barack Obama.

Los honorarios están detallados en documentos que solicitó y obtuvo la agencia AP de 20 universidades públicas con oradores prominentes, a las que se les pidió detallar costos por la intervención en la ceremonia de graduación y gastos de viaje.

Algunas universidades tienen problemas de presupuesto y aun así han pagado altos honorarios por sus oradores.

La Universidad de Houston, que tuvo que aumentar el precio de su colegiatura este año, pagó $166,000 dólares al actor Matthew McConaughey para que hablara en su ceremonia de graduación el año pasado, y $9,500 en gastos de viaje. La Universidad de Oklahoma le pagó $110,000 dólares a la periodista Katie Couric en 2006.

Ambos oradores, sin embargo, donaron sus honorarios a entidades benéficas, aunque los altos costos que han tenido que pagar las universidades por tanta pompa ha sido motivo de debate.

"Para el resto del mundo que alguien pronuncie un discurso y que le paguen $40,000 dólares por una hora parece ridículo", dijo Michael Frick, director ejecutivo de Speaking.com, una agencia que representa a oradores. "Pero en nuestra industria, es el capitalismo, la oferta y la demanda", agregó.

Las universidades que pagan a celebridades para que vengan a hablar al campus dicen que con ello pueden causar buena impresión en sus donantes y despertar el interés de potenciales estudiantes. Además, que tales momentos son una recompensa para los graduandos.

"Nuestros estudiantes trabajaron muy duro y se lo merecen", dijo Margaret McCorry, portavoz de la Universidad Kean, una institución de 14 mil estudiantes en Union, New Jersey. "Hace que su graduación sea más memorable", agregó.

Kean pagó este año $40,000 dólares por cada uno de sus dos oradores: el fotógrafo Brandon Stanton, creador de la popular página web Humans of New York, y el astronauta Mark Kelly, esposo de la ex congresista Gabrielle Giffords, víctima de un intento de asesinato en Arizona en 2011.

Algunas universidades han estado pagando por sus oradores durante al menos los pasados 20 años, mientras otras comenzaron a hacerlo recientemente.

Rutgers lo hizo por primera vez en 2011, cuando le pagó $30,000 dólares a la escritora Toni Morrison.


"La Universidad de Rutgers, como muchas instituciones en todo el país, ofrece un honorario para atraer a oradores reconocidos, de alto calibre, la mayoría de quienes cobran una comisión" por hablar, dijo en una declaración un portavoz de la institución, Greg Trevor.

Sin embargo, al menos una expera dijo que durante los últimos años ha notado una disminución en la tendencia de pagar por oradores.

La agencia All American Entertainment ha experimentado una baja en las solicitudes por oradores que cobran, dijo la directora de cuentas de la empresa, Margo Sarlo. La ejecutiva aseguró que se debe a que el pago de honorarios en algunas ocasiones levanta polémica.

"La mayoría de las universidades están intentando ofrecer un doctorado honorario, o solicitándole a alguien que hable gratuitamente. Deben tener cuidado con lo que gastan", dijo Sarlo.

De las 20 universidades que proveyeron información sobre sus gastos en oradores, 16 dijeron que no habían pagado honorarios este año.

El ex presentador de "American Idol", Ryan Seacrest, no cobró por hablar la semana pasada en su alma mater, la Universidad de Georgia, y tampoco lo hizo la ejecutiva de Facebook, Sheryl Sandberg, quien pronunció un discurso en la Universidad de California en Berkeley.

Por otro lado, las universidades más acaudaladas del país raramente pagan por oradores. En las que pertenecen al Ivy League, las universidades más antiguas y prestigiosas del país, l os funcionarios a menudo convocan como oradores a ex alumnos, o utilizan sus conexiones personales para atraer a personalidades famosas.

De 10 universidades privadas a las que se le pidió información, siete contestaron que no pagaban por oradores.

Entre ellas Harvard, que presentará este año a Steven Spielberg, y MIT, que traerá a Matt Damon.

Dos universidades no contestaron y la Universidad de Stanford dijo que paga un honorario "muy modesto", pero no dio más detalles. El orador principal en Stanford este año es Ken Burns, un galardonado director de documentales históricos.

La mayoría de las universidades, sin embargo, sí pagan por los viajes de sus oradores.

La Universidad de Georgia gastó $22,000 dólares por un vuelo charter para la presentadora de ABC News, Amy Robach, y la Universidad de Texas en Austin pagó $3,300 dólares en estadía el año pasado por el presidente de la Fundación Ford, Darren Walker. La cuenta incluyó dos noches en un hotel Four Seasons y $450 dólares en servicios de spa.

La Universidad de Wisconsin en Madison pagó $3,100 dólares por boletos de primera clase ida y vuelta para Katie Couric.

Algunas universidades, como Rutgers, explican que los fondos que utilizan para pagar a sus oradores son fondos privados. Pero en la Universidad Kean, $40,000 dólares para pagar por un orador vinieron del fondo general de la institución, y los estudiantes recaudaron otros $40,000 para pagar por el segundo orador.

Legisladores en Illinois evaluaron un proyecto de ley el año pasado que prohibía a las universidades utilizar dinero público para pagar por los oradores, pero el proyecto no avanzó.

Para evitarse el dilema de pagar o no pagar, la Universidad Bradley en Illinois eliminó el discurso de graduación este año, y su presidente, Gary Roberts, dijo que lo hizo para ahorrar tiempo y dinero en el pago de gastos de viajes para oradores.

"No voy a utilizar dólares de las colegiaturas de los estudiantes para pagarle a una persona que ya es de por sí rica y que venga a pontificar. Se me ocurren muchas cosas que hacer con ese dinero, que serían más valiosas para nuestros estudiantes", dijo Roberts.

Lea también:

Publicidad