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Muertes

El barrio La Villita de Chicago despide a Don Fidencio, el anciano mexicano que conquistó con su carrito de paletas

Cuatro servicios fúnebres celebra este domingo la Iglesia Adventista del Séptimo Día de la Avenida Trumbull en Chicago para dar su último adiós a Fidencio Sánchez, quien se hizo famoso cuando un hombre compartió una foto suya en redes, mostrando cómo seguía trabajando con su carrito siendo tan mayor. Tras conocerse su historia, hace tres años, una campaña de recaudación de fondos le permitió retirarse tras recibir más de 350,000 dólares.
10 Nov 2019 – 1:48 PM EST

La Iglesia adventista del Séptimo Día del barrio de La Villita de Chicago ha sido el lugar escogido por su familia para despedir a Don Fidencio, el famoso paletero mexicano que falleció el pasado miércoles, a los 92 años.

Cuatro servicios fúnebres se están ofreciendo a lo largo del día para honrar su memoria: de 10:00 a 11:00 am, de 1:00 a 2:00 pm, de 4:00 a 5:00 pm y de 7:00 a 8:00 pm. En los servicios, familiares y allegados recuerdan la sacrificada vida de Fidencio Sánchez, desde su nacimiento en México hasta que el azar lo cruzó en el camino de un buen samaritano que cambió su suerte.

Los servicios de Don Fidencio están abiertos al público y la familia ha dicho que los medios de comunicación y personas interesadas son bienvenidos, siempre y cuando no se hagan entrevistas dentro de la iglesia y se muestre respeto a la familia, al lugar y a la memoria del anciano. Para el entierro, que se celebrará el lunes, los familiares han preferido mantener una ceremonia en privado.

Casi con 90 años, arrastrando los pies y un tanto encorvado iba Fidencio Sánchez por las calles de Chicago, empujando su carrito de helados como había hecho durante los últimos 23 años. Así lo vio en 2016 Joel Cervantes Macías, un habitante más de la ciudad que se sintió conmovido al ver al anciano mexicano trabajando a tan avanzada edad.

En aquel momento, Cervantes se acercó al hombre, le compró 20 paletas, le dio $50 dólares y se despidió con una bendición. También le hizo una foto y se le ocurrió utilizarla para iniciar una campaña de recaudación de fondos que ayudara a aquel señor a tener una vejez más tranquila, o al menos le diera un alivio. No imaginaba el alcance que tendría su campaña, que en un inicio había fijado en $3,000 dólares.

Apenas iniciada la recaudación, Cervantes volvió a buscar al heladero, que solía recorrer las calles del barrio de La Villita, para contarle de su iniciativa, que marchaba mejor de lo esperado. Entonces supo que la campaña era más importante y necesaria de lo que hubiera imaginado: aquel señor de 89 años y su esposa Eladia, ambos naturales de Morelos, México, y residentes en Estados Unidos desde hacía más de 30 años, habían perdido a su única hija, la principal fuente de sustento de la famillia, que dejaba dos hijos a cargo del matrimonio de octogenarios. Ante la desgracia familiar, a Don Fidencio no le quedaba otra que seguir trabajando para mantener a la familia.

Cuando Cervantes contó esta historia en las redes sociales la campaña se disparó. Más de 17,000 personas de unos 60 países del mundo donaron más de $380,000 al anciano, en la que entonces fue la campaña de GoFundMe más grande del estado de Illinois.

Con el dinero recaudado, Don Fidencio y su esposa finalmente pudieron jubilarse, compraron una camioneta y fueron a visitar a sus familiares en Kansas.

Tres años después, el pasado 6 de noviembre, era el mismo Cervantes quien anunciaba en Facebook el fallecimiento del querido heladero.

"Me temo que hoy tengo una noticia muy triste. Esta mañana a las 5:53 am Don Fidencio falleció por complicaciones de sepsis. Su familia me pidió que fuera yo quien avisara oficialmente de su fallecimiento. La familia quiere agradecer a todos los de todo el mundo que hicieron sus últimos tres años de vida felices y cómodos. Estaba junto a su familia y seres queridos junto a su cama cuando falleció. Información sobre sus servicios (fúnebres) a seguir. Descanse en paz Don Fidencio...", escribió Cervantes en su cuenta de Facebook.

El anuncio de la muerte de Don Fidencio en Facebook recibió cientos de comentarios y fue compartido en más de 1,500 ocasiones. Gracias al propio Cervantes en esta misma red social, el paletero se había convertido en un personaje querido en la ciudad y las paletas Poncho se volvieron muy famosas, incluso después de que el hombre pudo finalmente retirarse y su carrito lo llevaba otra persona.

En aquel momento, sorprendido por el apoyo, Don Fidencio dijo a las cámaras de Univision Chicago: "voy a dar una parte a la iglesia de aquí, una parte a la iglesia de mi tierra, voy a dar a mis nietos y a ciertas personas que tengan necesidad".

“Estoy muy contento por lo que han hecho por mí y por mi esposa. Estamos muy felices, estamos rebozando de gozo y alegría”, había dicho Sánchez, quien además recibió ayuda de asesores legales y financieros para manejar el dinero recibido por miles de personas que se sintieron conmovidas con su sacrificio.

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En fotos: Así fue como un paletero de La Villita encontró su carrito de paletas

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