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La escasez da otro golpe en Venezuela: se acaban los antirretrovirales

La salud de miles de personas está en riesgo: los medicamentos para tratar el VIH se agotarán este mes y las drogas para patologías como depresión o hipertensión, no se consiguen. Activistas, pacientes y organizaciones involucradas han denunciado la crisis de salud en diversas instancias, pero la solución al problema ni siquiera se vislumbra.
27 Jun 2016 – 12:04 PM EDT

En Venezuela la salud de más de 61,000 personas con Virus de Inmunodeficiencia Humana (VIH) está en riesgo: los medicamentos antirretrovirales que necesitan para tratarse se agotarán totalmente este mes. Según un informe de ACCSI Acción Ciudadana Contra el SIDA, en los 24 estados del país faltan medicamentos para los pacientes seropositivos y no se consiguen antirretrovirales para niños; los que quedan son un excedente del año 2015.

Para los seropotivos tampoco hay reactivos, pues las dotaciones que han llegado a la red de laboratorios del Ministerio de Salud son insuficientes para la demanda. Y faltan kits de bioseguridad para aquellos que requieren intervenciones quirúrgicas (incluso un parto), por lo que a muchos les niegan atención médica y son discriminados.

Alberto Nieves, director de ACCSI y autor del informe, asegura que las famacias privadas no son una opción, pues allí ya no se consiguen antirretrovirales ni medicinas para infecciones oportunistas (que afectan a sistemas inmunes débiles). Sin embargo, hace poco más de una semana el Tribunal Supremo de Justicia derogó la Ley Especial para Atender la Crisis Nacional de Salud, sancionada por la Asamblea Nacional en mayo para hacer frente a la grave situación del sector, autorizando ayuda humanitaria de otros países.

No entendemos por qué el máximo tribunal del país le da la espalda al pueblo, ¿será que no entienden que las enfermedades no militan en partidos políticos ni esperan por procesos judiciales?”, declaró a Univision Noticias Jhonatan Rodríguez, presidente de la organización StopVIH. Para el activista el hecho es inconstitucional porque viola el derecho a la salud, a la vida y a la alimentación, entre otros derechos que el Estado debe garantizar.

Rodríguez asegura que la crisis en el sector salud y las carencias específicas en el área de VIH y sida han sido denunciadas en instancias nacionales e internacionales por diversas asociaciones civiles. También han sostenido reuniones con autoridades del Ministerio de la Salud y con representantes de la Organización Panamericana de la Salud en Venezuela.

La respuesta del Ministerio de la Salud ha sido que la situación está bajo control, aunque reconocen algunas fallas en el suministro de fármacos específicos, como Raltegravir e Intellence. También dicen estar tomando medidas para comprar todos los antirretrovirales y así abastecer la demanda de la población con VIH en Venezuela. Pero, “seguimos recibiendo denuncias de personas afectadas que reportan que no les entregan sus medicamentos”, agrega Rodríguez.

La semana pasada el activista estuvo en Nueva York, en la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas y participó en la Reunión de Alto Nivel sobre VIH y Sida, con el patrocinio de Aid for AIDS. Durante el encuentro, el director de ONUSIDA para América Latina, César Núñez, dijo que próximamente enviará una comisión a Venezuela para tratar de ofrecer alternativas solidarias de solución a la crisis.

Tras la decisión del TSJ, es incierto qué tan efectiva sería la ayuda de ONUSIDA, pero Jhonatan Rodríguez y otros activistas no se darán por vencidos. Esta semana presentará un informe detallado sobre la crisis de salud y VIH en Venezuela al secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) y a la directora para América Latina de la Organización Panamericana de la Salud en Washington.

Sin medicinas ni alimentos

Raiza Farnataro de Arias es ama de casa, tiene 55 años y desde hace 12 es seropositiva. Debe tomar los antirretrovirales Kivexa y Efavirenz, y también Xylon y Cardipirina para su hipertensión, Calcibon D para su osteoporosis, Hiperlipen para controlar su colesterol y las insulinas Lantus y Humulin R para su diabetes.


Desde hace doce años, al inicio de cada mes debe ir a la farmacia especializada de Pronasida en el estado Lara con una tarjeta firmada por su médico para retirar los antirretrovirales. Treinta días después, debe realizar el mismo procedimiento, antes de que se acabe el frasco. Siempre había conseguido sus medicamentos, pero en el año 2014 la situación cambió y ya no era tan sencillo conseguir las medicinas.

“Junto a mi esposo Edgar Arias, que también es seropositivo, tuvimos que viajar a Cúcuta, Colombia, a comprar los medicamentos antirretrovirales. Debido a la devaluación de la moneda en nuestro país, nos salía bastante costoso, por la falta de liquidez financiera y por el control de cambio”, dijo a Univision Noticias. Hicieron viajes durante cuatro meses para comprar medicamentos para ellos y otros pacientes, “pero esto fue muy satisfactorio para nosotros, ya que pudimos ayudar a solventar el problema a muchos usuarios”. Raiza también es activista.

Aún le queda una reserva de antirretrovirales, pero “los demás medicamentos comienzo a buscarlos cuando ya me quedan pocos, de farmacia en farmacia, con la esperanza de que los pueda conseguir para poder seguir la toma sin parar”. La insulina Lantus no se encuentra en el mercado farmacéutico y debe inyectársela a diario y la Humilin, que tampoco se encuentra, debe inyectársela tres veces al día. Hiperlipen, Xylon, Cardipirina y Calcibon D debe tomarlos una vez cada día.

En Venezuela faltan ocho de cada diez medicamentos y la Federación Farmacéutica de Venezuela calcula en 85% la escasez. En las farmacias comunes lo que más escasea son antihipertensivos y antibióticos (y son los más demandados), la existencia de drogas psiquiátricas en el país se ha reducido en 70% y solo se consigue una de las veinte fórmulas farmacológicas para tratar la depresión.

En busca de soluciones, los ciudadanos han hecho de las redes sociales la mejor herramienta para buscar o canjear medicamentos que no consiguen. En países como Colombia, España y Estados Unidos han surgido iniciativas personales para recolectar medicinas y enviarlas al país.

Raiza Farnataro de Arias tiene que ir de un lado a otro buscando medicinas y también tiene que hacer filas de hasta ocho horas para comprar alimentos, “y al llegar no hay nada o solo consigo pasta, harina o arroz, que son cosas que no debo consumir por todas las patologías que tengo, principalmente por la diabetes. Los valores de hemoglobina, hemoglobina glicosilada, triglicéridos, colesterol bueno y malo siempre me salen alterados”.

En todo el país, los venezolanos hacen largas filas durante horas, bajo lluvia o sol, de pie o en sillas improvisadas, para poder comprar alimentos; en esas filas pueden verse hombres, mujeres, ancianos y niños. En los hogares faltan alimentos y también hay fallas en los servicios básicos. Muchos se quejan del olor y apariencia del agua que llega a sus casas, que no siempre llega.


La inflación (estimada en más de 700% para este año por el FMI), el control de cambio y de precios y planes económicos que no se sostienen, son algunas de las causas la gran escasez de alimentos y medicinas, los altísimos precios de los productos existentes y el colapso de los servicios de salud.

Mientras todo esto ocurre, el presidente Nicolás Maduro continúa un plan de "motores económicos" para reactivar la producción y la industria, y asegura que la escasez es provocada por empresarios de derecha para causar el descontento popular. El ministro de Industria y Comercio, Miguel Pérez Abad, asegura que el sector farmacéutico requiere solo 1,200 millones de dólares para operar, en lugar de los 3.600 millones que recibía. Y la ministra de Salud, Luisana Melo, sigue defendiendo su teoría sobre que el fenómeno del desabastecimiento se debe al exceso de consumo.


En imágenes: la salud del venezolano se debilita

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