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Salud Mental

¿Y si el estrés fuese tan nocivo para el corazón como la obesidad o la presión alta? Un estudio lo investiga

Casi todos estamos familiarizados con los principales factores de riesgo de las enfermedades cardíacas, como el tabaquismo, la obesidad o la falta de actividad física. Pero estudios recientes muestran que el estrés psicológico puede tener tanto o más impacto en la salud del corazón que los factores de riesgo "tradicionales".
Publicado 9 Ene 2022 – 04:46 PM EST | Actualizado 9 Ene 2022 – 04:46 PM EST
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El estrés psicológico es un factor de riesgo independiente para los infartos. Crédito: kieferpix/Getty Images/iStockphoto

He aquí un motivo potente para incluir entre los propósitos del año que comienza ahora prácticas o hábitos que contribuyan a reducir el estrés como la meditación basada en la atención plena, yoga, tai chi o ejercicio.

Es bien sabido que el estrés pone en marcha una cascada de reacciones fisiológicas que pueden desembocar en ataques cardíacos y accidentes cardiovasculares. Pero un nuevo estudio contribuye a aclarar hasta qué punto.


Mientras tenemos buena constancia de factores como la presión arterial alta, el colesterol alto, tabaquismo, diabetes, obesidad o falta de actividad física (los elementos que componen un cuadro de riesgo de enfermedades cardiovasculares), lo más probable es que el médico no nos haya preguntado por nuestro nivel de estrés. Puede que ni siquiera nosotros mismos seamos muy conscientes si padecemos estrés alto en un momento, además, en el que quien más quien menos ha siente cómo se ha incrementado su nivel de ansiedad debido a la pandemia.

Investigaciones recientes muestran que el estrés psicológico crónico puede ser tener tanta influencia, e incluso más, que los factores mencionados. La última investigación al respecto muestra que en las personas con un corazón poco sano, el estrés mental supera al físico como posible precipitante de ataques cardíacos mortales y no mortales y otros eventos cardiovasculares.

Se trata de un estudio publicado en la revista JAMA que sigue los casos de 918 pacientes con enfermedades cardíacas subyacentes y observa cómo reaccionan al estrés físico y mental.

El estudio se apoya en otro anterior, llamado Interheart, que evaluó la relación entre los factores de riesgo y las enfermedades cardíacas en cerca de 25,000 personas de 52 países y concluyó que aquellos que experimentaron un alto nivel de estrés psicológico durante el año anterior a su participación en el estudio tenían más del doble de probabilidades de sufrir un infarto durante los siguientes cinco años.

Esta investigación concluyó que el estrés psicológico es un factor de riesgo independiente para los infartos, similar en sus efectos dañinos para el corazón a los riesgos cardiovasculares más comúnmente medidos.

En las personas con un corazón está sano el estrés también hace mella. Un estudio reciente realizado en Escandinavia mostró que en la semana siguiente a la muerte de un hijo, el riesgo de que los padres sufrieran un ataque al corazón era más de tres veces superior al esperado.

Cómo daña el estrés al corazón

La amígdala, la zona del cerebro que reacciona al miedo y al estrés activando la llamada “respuesta de lucha o huida” desencadena la liberación de hormonas que, con el tiempo, pueden aumentar los niveles de grasa corporal, la presión arterial y la resistencia a la insulina.

La cascada de reacciones al estrés provoca la inflamación de las arterias, favorece la coagulación de la sangre y deteriora la función de los vasos sanguíneos, todo lo cual favorece la aterosclerosis, la enfermedad arterial que subyace a la mayoría de los ataques cardíacos y los accidentes cerebrovasculares.

La diferencia entre preocupación, estrés y ansiedad

Probablemente experimentas preocupación, estrés o ansiedad todos los días. Quizá muchas veces al día. Pero ¿sabrías distinguir cuál es cuál? A modo de resumen, podríamos decir que la preocupación sucede en la mente, el estrés en el cuerpo y la ansiedad en ambos, cuerpo y mente. Dormir lo suficiente, alimentarse de forma saludable y hacer ejercicio son las recomendaciones básicas que nos vendrán bien en todo momento.

Nos adentramos en los detalles para comprenderlo mejor:

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