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Obesidad

El 19% de los latinos jóvenes padece obesidad, según un informe que destaca cuán desigual es la epidemia

Unos 4.8 millones de jóvenes de entre 10 y 17 años sufren obesidad en EEUU (o un 15.3%) de acuerdo con un nuevo informe publicado hoy. El porcentaje es significativamente peor para los latinos de esta edad, que sufren de obesidad en el 19% de los casos.
10 Oct 2019 – 01:11 PM EDT

La obesidad es un grave problema de salud pública en EEUU (al igual que en la mayor parte del mundo desarrollado) que afecta de manera muy desigual dependiendo de a qué raza o capa social se pertenezca, y también el lugar de residencia, de acuerdo con el informe difundido el jueves Estado de Obesidad: Ayudando a Niños a Crecer Saludables, de la Fundación Robert Wood Johnson (RWJF, por sus siglas en inglés).

Este sondeo sitúa la tasa general de obesidad para los jóvenes de entre 10 y 17 años (4.8 millones de personas en EEUU) en un 15.3%. Pero estas cifras distan mucho de ser homogéneas para todo el mundo: los datos del informe refuerzan la persistencia de disparidades geográficas, raciales, étnicas, y socioeconómicas. Los jóvenes negros e hispanos tienen tasas de obesidad del 22.2% y 19%, respectivamente, bastante más altas que los jóvenes blancos, del 11.8%, y los asiáticos, del 7.3%.

Agua del grifo frente a refrescos

¿A qué se debe esta desigualdad? Xavier Morales, director de Praxis Project, una organización nacional que ayuda a comunidades más desfavorecidas a implementar iniciativas de salud, señala a Univision Noticias que en las zonas donde trabaja su organización hay menos tiendas de alimentos con productos perecederos y, en cambio, un gran número de restaurantes de comida rápida. “En muchas zonas no es seguro beber agua del grifo; es más barato comprar refrescos que agua”, señala.

Además, no hay parques ni espacios verdes o, si los hay, no son seguros. “Es difícil hacer ejercicio. En estas comunidades, las opciones saludables no son normalmente las fáciles, sino las más complicadas. Este es el principal motor de la obesidad”. Si a estos factores sumamos las diferencias en el sistema de acceso a la salud y en las infraestructuras, y tenemos el cóctel perfecto para la obesidad galopante que azota al país.


"Estos nuevos datos muestran que este desafío afecta las vidas de demasiados niños en este país, y que los jóvenes negros e hispanos permanecen en mayor riesgo que sus pares blancos y asiáticos," dijo Richard Besser, presidente la fundación.

También hay disparidades por nivel de ingresos: el 21.9% de los jóvenes en hogares con ingresos por debajo del nivel federal de pobreza padecen obesidad, una cifra muy por encima del 9.4% de los jóvenes en hogares con ingresos altos.

Por estados, Mississippi tiene la tasa de obesidad juvenil más alta en general, 25.4%, y Utah la más baja, con el 8.7%, algo que Morales atribuye a las diferencias en las infraestructuras generales y de acceso a la salud.

“Estas diferencias por raza, etnicidad, y geografía no ocurrieron por casualidad,” dijo Besser. “Son el resultado de políticas y sistemas discriminatorios que han existido durante décadas. Sin embargo, tenemos el poder de cambiar estos resultados y hacer de nuestra nación una sociedad más equitativa. Cuanto más comprendamos las barreras para la buena salud, más podemos hacer para cambiarlas.”

Diabetes, enfermedades cardíacas y cáncer

La obesidad incrementa el riesgo de padecer enfermedades como la diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas y ciertos tipos de cáncer. Por otro lado, la investigación también muestra la importancia de los esfuerzos de prevención de obesidad en las primeras etapas de la vida: los niños de 4 años con sobrepeso tienen cuatro veces más probabilidades de ser obesos a los 14 años que aquellos con peso saludable.

Entre los reclamos de la fundación para mejorar la situación destacan la continuidad del sistema de cupones de alimentos en el que participan casi un tercio de niños de 4 o menos años, y la vuelta atrás en los estándares de nutrición para las comidas escolares.

La iniciativa del gobierno de Trump de levantar la mano a la hora de autorizar comida menos saludable en los comedores escolares, que tienen más libertad para servir harinas blancas refinadas, galletas, comida ultraprocesada o elevar los niveles de sodio (es decir, justo lo contrario de lo que deberían servir a los niños) supuso un importante obstáculo para la salud pública.

"Hay tantos estudios que muestran que esta comida, que para muchos niños es la más saludable y copiosa del día, es crucial. Se me rompe el corazón”, dice Morales. “Es muy doloroso que se estén rebajando los estándares en favor de comida más barata y procesada a costa de nuestros hijos. Justo en el espacio donde deberíamos tener los estándares más altos en nutrición. En el colegio sentamos las bases para ellos, y si se acostumbran veremos tasas de obesidad todavía más altas en el futuro".

Morales está a favor de los impuestos locales a los refrescos azucarados que ya se han implantado en lugares como Berkeley. No para que los precios sean más elevados, aunque esto puede servir para desincentivar su consumo, sino para que esos impuestos repercutan en favor de la sociedad a la que estcocos productos está perjudicando.

“Cuando miras el problema de la obesidad, hay tanta gente aprovechándose de ello sin pagar las consecuencias que nos persiguen en forma de diabetes y otras enfermedades crónicas”, concluye Morales.

A continuación presentamos algunas sugerencias para mejorar la alimentación de los jóvenes y niños:


Obesidad, cáncer y desnutrición: el peligro de consumir alimentos ultraprocesados

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